Culpables con rostro compungido
Llegó la hora de la verdad. El sanchismo no es un error pasajero, es un proyecto deliberado de demolición nacional que ha fracturado la convivencia, empobrecido a las familias y entregado la soberanía a quienes la desprecian.
Los españoles ya no piden explicaciones ni promesas vacías; exigen justicia, recuperación de la dignidad y un futuro sin abusos, mentiras, tutelas ni chantajes.
El ansia de regeneración y el deseo de acabar con el sanchismo son sentimientos fuertes y crecientes que impregnan la sociedad española y deslizan cada día miles de votos, antes socialistas, hacia la oposición.
El 2026 será el año del cambio irreversible, el momento en que el pueblo soberano, harto de mentiras y privilegios, convierta su indignación en una mayoría aplastante que barra del gobierno a quienes lo han convertido en baba corrupta e instrumento de su propia supervivencia.
No habrá piedad ni marcha atrás: el sanchismo caerá y con él se acabará la pesadilla. España despertará.
No es venganza ciega, es legítima defensa de una nación herida. Quienes han gobernado contra la mayoría, pisoteando la Constitución y vendiendo el futuro a cambio de sillones, no merecen ni un minuto más en el poder. El veredicto de las urnas será demoledor y definitivo: el fin del sanchismo no será una alternancia más, será la derrota moral y política de un modelo que ha demostrado ser incompatible con la España libre, próspera y unida que la inmensa mayoría anhela recuperar.
Ese día, por fin, volveremos a respirar.
Francisco Rubiales
Los españoles ya no piden explicaciones ni promesas vacías; exigen justicia, recuperación de la dignidad y un futuro sin abusos, mentiras, tutelas ni chantajes.
El ansia de regeneración y el deseo de acabar con el sanchismo son sentimientos fuertes y crecientes que impregnan la sociedad española y deslizan cada día miles de votos, antes socialistas, hacia la oposición.
El 2026 será el año del cambio irreversible, el momento en que el pueblo soberano, harto de mentiras y privilegios, convierta su indignación en una mayoría aplastante que barra del gobierno a quienes lo han convertido en baba corrupta e instrumento de su propia supervivencia.
No habrá piedad ni marcha atrás: el sanchismo caerá y con él se acabará la pesadilla. España despertará.
No es venganza ciega, es legítima defensa de una nación herida. Quienes han gobernado contra la mayoría, pisoteando la Constitución y vendiendo el futuro a cambio de sillones, no merecen ni un minuto más en el poder. El veredicto de las urnas será demoledor y definitivo: el fin del sanchismo no será una alternancia más, será la derrota moral y política de un modelo que ha demostrado ser incompatible con la España libre, próspera y unida que la inmensa mayoría anhela recuperar.
Ese día, por fin, volveremos a respirar.
Francisco Rubiales







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