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España se llena de odio y necesita recuperar la concordia


Nota

Insultos, palabras soeces (me la suda, me la bufa) cambio del nombre de calles y plazas, una memoria histórica que sólo funciona en un sentido, discursos cargados de hiel... El odio ha entrado en la sociedad, de la mano de su clase política y de los medios de comunicación. Y también ha entrado en el Congreso de los Diputados. Basta asistir a un pleno para darse cuenta de que se odian y que la democracia, definida como "la capacidad de una sociedad para convivir pacíficamente en el desacuerdo" está muerta.

La Transición fue una estafa porque en lugar de una democracia creó una dictadura de partidos y de politicastros, pero tuvo algo bueno que debemos recuperar con urgencia: la apuesta por el perdón y la concordia que realizaron los políticos de la época. Hoy, en una España nuevamente atravesada por el odio, nada es más urgente que recuperar el perdón y la concordia, aunque para ello tengamos que tirar por la borda a los muchos políticos que apuestan por el odio y la división.

Necesitamos recuperar aquel espíritu del 78 que enterró temporalmente los peores fantasmas españoles: el odio y la violencia.
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España se llena de odio y necesita recuperar la concordia
El mayor drama de España no es la corrupción sino el odio. Los españoles hemos aprendido a odiar: a los políticos, a los independentistas, a los británicos, a los gibraltareños, a los terroristas, a los inmigrantes violentos... lo hemos comprobado con preocupación al ver las últimas sesiones en el Congreso y al observar el comportamiento de tipos como Mas, Puigdemont, Pedro Sánchez, Rufian, Iglesias, Tardá y otros.

Los políticos fueron los que en 1936 nos empujaron a la Guerra Civil, pero son también los que 1978 convencieron a los españoles para que abrazaran la concordia. Hoy, los políticos están empujando de nuevo a la sociedad hacia el odio y el fracaso.

Ellos tienen una enorme influencia en el sistema español porque dominan las leyes, los medios de comunicación, el presupuesto y todos los enormes recursos del Estado. Son los ciudadanos los que nada pintan en el sistema político español, que se parece a una democracia como una cacatúa a un rábano. Si quisieran, podrían limpiar el país de la corrupción y el odio que ellos mismos han sembrado y cultivado, pero ellos están interesados en mantener ese odio, que se traduce en votos ciegos de los fanáticos.

Viendo los ojos de nuestros representantes parlamentarios, los que no vivimos la Guerra Civil conseguimos entenderla. Contemplando el odio que destilan algunos representantes de Unidos Podemos, el que exhiben obscenamente los independentistas catalanes y el que profesaba Pedro Sánchez a Rajoy y al PP, uno siente terror y empieza a creer que de un momento a otro puedan hablar las pistolas.

Hasta hace poco creíamos que el mayor desafío de la España del presente era acabar con la corrupción, pero ahora, después de contemplar los ojos y escuchar los discursos de muchos diputados en el Congreso, sabemos que lo más urgente es erradicar un odio que podría conducirnos a la guerra.

Las causas de ese odio son muchas, para hay dos que sobresalen: la primera es la expulsión de los valores de la sociedad española, protagonizada por los políticos, que han apostado por promover la división, el odio, la envidia y la incultura en la sociedad para así poder dominar mejor a los borregos desinformados, envilecidos, poco ilustrados y sin capacidad de reflexionar y discernir; la segunda es el odio esparcido por el insensato José Luis Rodríguez Zapatero, impulsor del cinturón sanitario contra el PP, una aberración antidemocrática y un atentado contra los valores que ha causado daños enormes a España y que es el origen del odio de Pedro Sánchez a Rajoy y de otras manifestaciones brutales de rencor y odio vistos recientemente en el Congreso.

España ha protagonizado tres grandes expulsiones en su historia moderna: la primera fue la expulsión de los judíos, por los Reyes Católicos; la segunda fue la expulsión de los moriscos, por Felipe III; la tercera ha sido la expulsión de los valores, realizada por la actual falsa democracia, desde 1978 hasta nuestros días.

La sociedad actual, desprovista de valores, está abonada para acumular odio y despedazarse. He escuchado a jóvenes de Podemos afirmar que los viejos deberían ser desprovistos del derecho al voto porque suelen votar a los conservadores. Esos mismos afirman también que si los viejos les han dejado a ellos sin poder y sin futuro, ellos dejarán a los viejos sin sus pensiones. El discurso de Rufían y algunas manifestaciones de Pablo Iglesias y el independentista Tardá son cubos llenos de odio derramados sobre una sorprendida sociedad española, que empieza a sentir miedo de la pavorosa ausencia de valores existente.

Los políticos han protagonizado demasiadas barbaridades y abusos y con ellos han fabricado odio. Cuando miles de políticos se enriquecen sin poder explicar de dónde salió el dinero, cuando cobran impuestos abusivos y confiscatorios por la fuerza, cuando se atiborran de privilegios, cuando son arrogantes y cuando propagan la injusticia y el abuso, mientras cientos de miles de españoles, sobre todo jóvenes, viven amenazados por el desempleo y la pobreza y tienen que emigrar para encontrar un trabajo digno, entonces fabrican odio y violencia en cantidades industriales.

Algunos ya se atreven a vaticinar que si todo sigue así y el país no recupera los valores y la concordia, pronto hablarán las pistolas.

Hay que tenerle mucho respeto al odio porque sus consecuencias suelen ser letales, como lo demuestran el conflicto eterno entre israelíes y palestinos, la sangrienta guerra de los balcanes, el conflicto racial en Estados Unidos, la lucha entre chiitas y sunitas, el exterminio nazi de judios y gitanos, las matanzas de Stalin, la violenta Revolución Cultura china y la misma Guerra Civil española. Los culpables principales de esas canalladas son los políticos, pero casi en el mismo sucio nivel de culpa se sitúan los ciudadanos, que votan cada cuatro años a esos políticos miserables, promotores del odio, compartiendo así la responsabilidad del desastre que pueda venir.

Francisco Rubiales


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Miércoles, 5 de Abril 2017
Artículo leído 1810 veces




Comentarios:

1.Publicado por pasmao el 05/04/2017 13:43
Pues si Sr Rubiales

Y no se si será odio lo que tengo, o un profundo cabreo existencial, pero que quiere que le diga, si esto revienta no creo que lo paguen sólo los débiles.

No se si recuerda hace unos años, Gamonal, lo de León.. aquello se apaciguó con la promoción por parte del PP de ese invento llamado Podemos. Fué la válvula por la cual se escapó el vapor..

¿Habría sido mejor que la cosa reventara entonces?

Mi opinión es SI. Habría servido para al menos evidenciar donde estábamos y que la infección no avanazar mas, sin componendas ni mentiras marianas. Y a partir de ahí se habrían buscado soluciones de las de verdad, de las que exijrían meterla mano a todo este invento.

Y si ahora hay mas odio, mas cabreo aplazado,.. imagine que pasará si no revienta, porque reventará (la deuda que nos avala el BCE no es infinita) .. y cuanto antes mejor.

Cuanto antes menos poder en manos de demagógicos y mas desnuda estará la verdad.

Cuanto mas tardemos mas odio, mas presión en la caldera, mas daños a inocentes..

Y si la marea se lleva por delante al PP, (a PSOE lo doy por amortizado) créame que no lo lamentaré en absoluto.

Un cordial saludo

2.Publicado por KAZAZA el 05/04/2017 15:57
De acuerdo C por B con Vd., Sr. Rubiales, se puede decir más alto pero no más claro.
El Psoe culpó a Aznar de "hundir personalmente " al Prestige, y Aznar fue culpable de confraternizar mucho con Bush hijo , permitiéndose poner los pies encima de la mesa de estar, muy a lo yanky, con la sonrisa de oreja a oreja en compañía del citado. (De todo ello ahora le ha quedado "cara de acelga" , porque además no lleva bigote).

"Nos metió" en una guerra, aunque realmente solo enviamos un barco hospital, y no quisiera equivocarme, porque nosotros de misiles ,fusiles de asalto y demás andamos siempre con lo justo, para cubrir el expediente a medias.

Esas fueron las causas por las que el Psoe y toda la izquierda se llevaron "al huerto" al personal con una campaña bien montada del No a la Guerra, y para colmo de males el 11M, peor mala suerte no pudo tener un político; en consecuencia, perdió las elecciones y a España le cayó la Plaga de Egipto, que empezó con Zapatero, al que le vino Dios a ver, sacándole del anonimato, para nuestra desgracia .

Desde entonces no hemos levantado cabeza, y por mucho que se empeñe Rajoy, siempre tendrá los vientos en contra. Vivimos en una España ingobernable, en donde es casi imposible sacar nada adelante, porque la izquierda toda no ve más allá de la punta de sus zapatos, obsesionada exclusivamente con la corrupción, haya o no haya, porque en el segundo de los casos, dará el coñazo aburriendo a las ovejas acusando hasta al conserje de Génova de ser un miembro de la banda de Alí Babá. Todo, menos participar en que el País salga adelante; son destripaterrones colocando piedras en el camino de la gobernabilidad, día sí y día también, utilizando el santo culo como cerebro.

El remate de esta triste historia lo encabeza Podemos y sus adendas, rezumando odio por todos sus poros, y convenciendo a sus cinco millones de votantes cuarentones, de que el dinero crece en los árboles, y que la Guerra la perdieron...por culpa de Rajoy. Tan rematadamente tontos como para convencerlos de que en Venezuela se vive de p.m. y que aquí ocurriría lo mismo si un mendrugo como Maduro se sentara en La Moncloa.

La preguerra en España debió ser muy parecida a lo que estamos viviendo ahora, y de ahí que pasara lo que pasó. La reconciliación del 78 se fue a la mierda paulatinamente, hasta ahora que va al galope, gracias a que Dios a veces no da la Gracia, sino que es un "gracioso", y permitió que un necio sin p.i. nos trajera la "Inmemoria Histórica" de ZP, y que en La Moncloa se siente un blandurrio al que todos los días le dan largas cambiadas en el Parlament , pasándose "por ahí" con lo que diga el Constitucional, al que se le dieron poderes para ejecutar, en lugar de seguir mareando la perdiz, y jugando al..."tu la llevas" de antaño en los chavales.

El paisanaje está hasta los mismos atributos , y tacha a todos los políticos de inoperantes corruptos, cuando no es así. Esto no funcionará si no mengua el macroestado, y la Justicia no se pone o ,le ponen las pilas, para que sea tremendamente ágil y sobre todo eficaz, no con la parsimonia con la que se funciona, y con sentencias que abochornan a un estudiante de 1º de Derecho, incitándole a dedicarse a la construcción o a la fontanería.

KAZAZA

3.Publicado por vanlop el 05/04/2017 18:04

No se engañen, estos son profesionales y en la tribuna hacen su papel para luego irse al bar a beber juntos y revueltos. Pero la gente no se fija más que en las apariencias y se tragan todo lo que dicen, porque en el fondo, el odio es más fácil que el amor y la sensatez. Para practicar la virtud hace falta realizar un gran esfuerzo, pero el odio viene solo. Y cuando el receptor del mensaje no tiene muchas luces, bastan cuatro frases oportunas y tenemos a un odiador profesional.

Se ha mencionado los odios de la guerra. Al final todos lo que organizaron la cosa, más o menos escaparon, en cambio los desgraciados que se creyeron los discursos cayeron. No es que fueran santos que tenían muchos crímenes en su haber, pero sin el discurso del odio, esos no hubieran cometido los crímenes.

Tengo que insistir en que durante el franquismo la gente se fue reconciliando, al fin y al cabo a la mayoría no le importaba la política, cuando llegó la transición la mayoría de la gente lo que quería era paz y tranquilidad para poder seguir con sus vidas. Pero los políticos nos convencieron que había que reconciliarse y la gente descubrió que hasta entonces había vivido odiando al vecino.

¿Y en qué consistió la reconciliación? Pues en contarnos lo buenos que eran unos y lo malos que eran otros y cada uno leyó el mensaje desde su punto de vista, tal y como estaba programado. Y como la única ambición de la gente no se cumplía, como la democracia era falsa y la prosperidad no llegaba, la gente se fue desengañando y ante la imposibilidad de utilizar la violencia, utilizaron el pasotismo. Y esa es la sociedad que tenemos. ¿Que dicen? que digan. Me da igual.

Ante el desastre social y económico que tenemos, huyen hacia delante y la mejor forma y más intuitiva, es atizar el odio. Y cada uno representa su papel y todos estamos pensando en lo malos que son, pero no en las maldades que hacen, sino en las maldades que nos enseñan, que son muy distintas.

Nos han inculcado la mentalidad de los derechos. Fíjense que la constitución no menciona ninguna obligación del ciudadano, todo son derechos, que sistemáticamente la casta nos niega. No hay sociedad que resista una situación como esta, donde las leyes dicen cosas que nadie cumple. No llenan la cabeza de derechos, pero cuando vas a ejercer alguno, resulta que no puedes. Los únicos son los que ellos dicen y que sirven para envilecer más la sociedad.

¿Qué se puede esperar de una sociedad que considera un derecho inalienable matar a los hijos? ¿Qué esperanza nos quedará cuando toda la sociedad asuma esto como fundamental? Sin embargo un derecho tan elemental como de gastar tu dinero cuando y como quieras, está lleno de trampas y prohibiciones.

Para ingresar en una cuenta distinta, más de mil euros hace falta identificarse. Los euros son míos y hago lo que quiero con ellos y si usted piensa que son de origen ilícito, demuéstrelo, que para eso está la presunción de inocencia. Pero eres presunto para cuando cometes un asesinato y eres tan presunto, que hasta el asesinato es presunto. Pero cuando se trata de mover tu dinero, eres culpable y tienes que demostrar que ese dinero ha pagado todos los impuestos.

Pero si temes a coleta morada, no te fijas en como vas perdiendo las pocas libertades que generosamente te concedieron durante la transición, porque antes de ella no había ninguna. Y yo que viví aquellos años les aseguro que ahora me siento mucho más oprimido que entonces.

Es cierto que ahora puedo decirlo y tal vez entonces no, pero el resultado es el mismo, nadie va a hacer nada para que seamos más libres.

4.Publicado por Alberto Sosa Olavarria el 02/09/2017 17:58
Francisco Rubiales, en un electrizante artículo me ha impactado, ha descrito a Venezuela en tiempos de Odio, lo plagio y adapto. “Insultos, palabras soeces, cambio del nombre de calles y plazas, llenar plazas con fotos del mandatario, los ojos del Comandante supremo que te vigilan, una memoria histórica que sólo funciona en un sentido, discursos cargados de hiel... El odio ha entrado en la sociedad venezolana, no hay duda,, de la mano de la clase política que hoy ostenta el poder y de los medios de comunicación. Y también ha entrado en la Asamblea nacional y en la ilegítima Constituyente. Basta escuchar a algunos diputados de una y otra corporación para darse cuenta de que se odian y que la democracia, definida como "la capacidad de una sociedad para convivir pacíficamente en el desacuerdo" está muerta. Las causas de ese odio son muchas, para hay dos que sobresalen: la primera es la expulsión de los valores de la sociedad venezolana, protagonizada por los políticos, que han apostado por promover la división, el odio, la envidia, la violencia, la persecución, la tortura, el asesinato, la impunidad el robo a la nación y la incultura en la sociedad para así poder dominar mejor a los borregos desinformados, envilecidos, poco ilustrados y sin capacidad de reflexionar y discernir; la segunda es el odio esparcido por los insensatos, en España José Luis Zapatero impulsor del cinturón sanitario contra el PP, una aberración antidemocrática y un atentado contra los valores que ha causado daños enormes a España y que es el origen del odio de Pedro Sánchez a Rajoy y de otras manifestaciones brutales de rencor y odio vistos recientemente en el Congreso, los de aquí, ni los nombro son harto conocidos. La sociedad actual, desprovista de valores, está abonada para acumular odio y despedazarse, son cubos llenos de odio derramados sobre una sorprendida sociedad venezolana, que empieza a sentir miedo de la pavorosa ausencia de valores existentes y de la oleada represiva y violenta que se avecina.
Hay que tenerle mucho respeto al odio porque sus consecuencias suelen ser letales, como lo demuestran el conflicto eterno entre israelíes y palestinos, la sangrienta guerra de los Balcanes, el conflicto racial en Estados Unidos, la lucha entre chiitas y sunitas, el exterminio nazi de judíos y gitanos, las matanzas de Stalin, la violenta Revolución Cultura china y la misma Guerra Civil española. Los culpables principales de esas canalladas son los políticos, pero casi en el mismo sucio nivel de culpa se sitúan los ciudadanos, que han votado por esos políticos miserables, promotores del odio, compartiendo así la responsabilidad del desastre que pueda venir.

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Este blog no es una plataforma de promoción del Voto en Blanco, sino un medio de castigo al mal gobierno y a la política antidemocrática que utiliza el termino “Voto en Blanco” por lo que conlleva de protesta y castigo al poder inicuo.

El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.


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DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN

Lo que hoy llamamos "democracia" es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. "Democracia Severa, mas allá de la indignación" (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.
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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.
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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).
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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,"Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad".
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro "duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos".
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La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.
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