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Información y Opinión

Los políticos españoles necesitan un profundo lavado de imagen


Nota

La imagen de los políticos españoles está por los suelos. La ciudadanía los señala como corruptos, incompetentes y con tendencias a la tiranía y la bajeza moral.

La clase política española no solo está entre las más desprestigiadas del mundo desarrollado sino que está compitiendo en el fondo de la tabla con regímenes que ni siquiera fingen ser democráticos.

Llegados a este punto, la pregunta ya no es si los políticos que gobiernan España son corruptos o incompetentes, sino cuánto más puede aguantar una sociedad que ve en sus gobernantes a sus principales enemigos morales e institucionales.

Mucha culpa de ese drama, aunque no toda porque la derecha también es protagonista del desastre, la tiene Pedro Sánchez, que es uno de los políticos más rechazados por su pueblo en todo el mundo.

La imagen de Sánchez es la de un depredador sin escrúpulos, promotor de la corrupción y el odio, con tendencias tiránicas, que traiciona a España, ataca la Justicia, golpea la democracia y se alía para gobernar con la escoria de la nación, con partidos políticos golpistas, totalitarios y amigos del terrorismo.

El reciente acuerdo sobre Gibraltar con Inglaterra es un ejemplo de la torpeza y del escaso amor a España del gobierno de Sánchez. Fortalece a los ingleses y hemos desaprovechado la ventaja que nos otorgaba el Brexit para recuperar soberanía y obtener ventajas.
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La imagen de los políticos españoles se encuentra en mínimos históricos. La ciudadanía los percibe mayoritariamente como un colectivo corrupto, incompetente y cada vez más inclinado a prácticas que rozan la tiranía y la bajeza moral.

Escándalos, tramas de comisiones ilegales, enchufismo institucional y una gestión pública que prioriza el beneficio partidista sobre el interés general han erosionado cualquier resto de credibilidad. En las encuestas más recientes, los partidos políticos y el propio Gobierno obtienen valoraciones de confianza por los suelos —frecuentemente por debajo de 4 sobre 10—, lo que refleja un rechazo visceral que trasciende ideologías y generaciones.

España ha caído en picado en los rankings internacionales de percepción de la corrupción. Según el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 de Transparency International, el país obtiene apenas 55 puntos sobre 100 —su peor nota del siglo— y se sitúa en el puesto 49 de 182 naciones analizadas, por detrás de países como Ruanda, Qatar, Arabia Saudí o Botsuana, y empatado con Chipre y Fiji.

Esta debacle, que acumula ya cinco años consecutivos de retroceso, sitúa a España por debajo de la media europea y la clasifica como una democracia con serios problemas de integridad pública.

Lejos quedan los tiempos en que España se codeaba con las democracias más limpias. Hoy es superada por regímenes autoritarios y países en desarrollo que, en muchos casos, controlan mejor la corrupción que una España que presume de ser avanzada.

Este desprestigio no es solo estadístico: es un drama democrático. Cuando los representantes públicos son vistos como el principal problema del país —por encima incluso del paro o la vivienda en muchas percepciones ciudadanas—, se resquebraja el pacto social básico.

La crispación, el pesimismo y el miedo al futuro que reflejan las encuestas de 2025-2026 tienen su origen directo en esta desconfianza masiva hacia quienes deberían encarnar el bien común.

Sin un cambio radical de rumbo —transparencia real, rendición de cuentas efectiva y un mínimo de decencia ética—, el descrédito seguirá profundizándose y arrastrará consigo la legitimidad de las instituciones mismas.

El hartazgo es ya estructural, y sin autocrítica ni regeneración urgente, el abismo entre ciudadanía y representantes solo puede seguir creciendo.

Francisco Rubiales

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Viernes, 27 de Febrero 2026
Artículo leído 938 veces




Comentarios:

1.Publicado por mentalmente el 27/02/2026 08:20
Buenas a todos,

La gente tiende a presuponer que aquello de lo cual ya disfruta no lo va a perder, con esta premisa errónea primero se expone a que uno le roben lo que tiene, y después se sostiene la apatía política que es un síntoma de muerte de la moral básica en la sociedad.

Se asume que el entorno de la sociedad es como un entorno natural ajeno a la intervención del individuo, pero no es así. En todo momento se sostiene por cada individuo con todos sus pensamientos y decisiones pequeñas o grandes.

La moral nace con dos ideas fundamentales. Tiene un padre y una madre.

Primero aparece con el patriotismo, el bien tiene que ver con lo que el ciudadano hace beneficiando a su familia y a su tribu, a su sociedad, y el mal con lo que perjudica la sociedad. Conforme la sociedad va creciendo, y desconocemos a la mayoría de sus miembros, el bien deja de ser una cuestión de beneficio familiar y supervivencia de la tribu, y pasa a ser definido en términos cada vez más abstractos y universales.

Y la madre es la libertad. Que viene a ser el respeto por la naturaleza humana, su inteligencia/libertad misma, cada cual es diferente y tiene un papel diferente en la sociedad, y eso hay que respetarlo. Cuando no se respeta la libertad también muere la moral básica.

El sustrato que alimenta la moral básica es que todo aquel ciudadano tenga la noción mínima de aportar algo en pro su pueblo, normalmente es un mínimo sacrificio lo que se le exige a todos, los sacrificios grandes por la patria son decisiones personales, a nadie se le exige, son decisiones que algunos ciudadanos tomarán o no las tomarán, y no se deberían obligar, porque entonces romperíamos con el segundo principio de la moral básica, el de la libertad. Y por este principio, el del patriotismo, en todos los países se pagan impuestos. Los impuestos proceden en origen de la moral básica del patritismo. Y esos impuestos tienen un límite cuando dejan de ser pequeños sacrificios y se convierten en esclavitud, violando el segundo principio, el de la libertad.

La libertad es respetar todo lo demás, todo lo que no sea el pequeño sacrificio para vivir en sociedad, que las demás personas tienen derecho a ser cada una diferentes a uno mismo, pensar diferentes y vivir sus vidas de manera diferente, y tomando decisiones distintas a las suyas en las mismas circunstancias. Pero todos deben aportar un pequeño sacrificio general por su sociedad.

La libertad es respetar todo lo que no es el pequeño sacrificio, y si no se educa en la cultura sobre respetar eso, y no educa en aportar el mínimo a la sociedad, o simplemente se olvidan ambas cosas por distracciones permanentes, la sociedad se deteriora, se va erosionando. Y esto es válido para cualquier sociedad.

La estructura de la moral básica es un pequeño porcentaje de sacrificio y máximo respeto al resto de lo que no es ese pequeño sacrificio. Cualquier cosa que ataque esto, estará rompiendo la moral, y con ello rompiendo la sociedad. Y es nuestro deber procurar defender ese equilibrio de las dos a la vez. A ese padre y a esa madre.

Constantemente me encuentro que muchas personas no asocian que la moral básica, así como perseguir la corrupción, o el crimen mismo, son decisiones preferenciales, son ideologías políticas, aunque parezca de sentido común que todo el mundo debería tener eso, no es así. Además es fácil que la gente se confunda porque los políticos también se confunden, no dejan de dar palos de ciego ignorando constantemente lo fundamental. Realmente no hay nadie que salga y aclare las cosas, complican más las cosas con discursos sacados de quicio en la mayoría de las veces, o simplemente no ahondan demasiado en los problemas.

Por eso es como si hubiese una bruma, hay una confusión constante porque las personas no están escuchándose unas a otras. Que es lo que aclararía en gran parte la confusión.

En la práctica debemos observar que existe lo contrario a la moral, existe el mal, lo que ataca la moral básica, lo que la confunde, y también todo eso puede tener forma de ideologías. Solo que la gente no parece tomarse el tiempo de prestar atención suficiente para darse cuenta. No está observando lo suficiente, se queda en lo superficial. Tiene que llegar hasta el detalle para entenderlo. Para ver el mal que está en el detalle, pero se muestra constantemente.

Para que haya moral en la sociedad esa moral se tiene que defender, no se da por sentado, porque existen muchas maneras de romper la moral con excusas variopintas, desde la misma confusión apática, a al creencia en bienes totalitarios.

El totalitarismo destruye la libertad anteponiendo algo contradictorio a la misma, algo que debería situarse en segundo lugar, o despreciándola directamente, la apatía social destruye el patriotismo, que procede de la confusión, el perfeccionismo, el cinismo, el egocentrismo, y algunas cosas más que aún sigo investigando.

El patriotismo no es morir por la patria, eso es una decisión personal, no es sacrificarse, es aportar un mínimo para que nadie tenga que sacrificarse, que no hay más mártires que lamentar, no obstante siempre habrá gente que se sacrifique por la patria, siempre voluntariamente, de otra manera sería más complicado que pudieran defender nada que mereciera la pena, para morir por algo ese algo tiene que merecer la pena, y no puede ser una dictadura que obligue a morir por el bienestar del gobierno mismo.

El respeto a la libertad es más complicado, porque constantemente debemos evaluar según nuestro punto de vista y conocimiento del mundo, hasta donde alcanza el legítimo ámbito de libertad de una persona sin chocar con las libertades de otros, el mero hecho de estudiarlo es defender la libertad, no obstante hay ideas fundamentales como la libertad de expresión, sin la cual sería difícil tener ninguna de las otras libertades. Si no se puede expresar lo que uno piensa, porque eso moleste a alguien, que no quiere que otros oigan lo que el otro dice, lo que hay es una dictadura del pensamiento, y solo eso ya está rompiendo la moral básica, creando una confusión en la sociedad.

Un saludo

2.Publicado por vanlop el 27/02/2026 09:33

El pueblo puede aguantar mucho, no le queda otra. Estamos como pollo sin cabeza y eso lo que hace es que la gente se sienta frustrada y poco más.

La casta es un desastre con gentes sin escrúpulos y sin inteligencia ni cultura que se dejan guiar por los enemigos de España. El todos son iguales es algo que la gente dice y es cierto, todos son mediocres y con ganas de medrar pero eso tiene un componente vicioso, pues si todos son iguales no vale la pena cambiar el voto y le sigo votando a los «míos». Sé que los míos son de pena, pero como los otros son iguales, al menos que la cosa quede en «familia».

Se necesita un liderazgo que oriente, no lo hay y la gente no sabe qué hacer por eso la casta se perpetúa. A la izquierda del pp, incluido, son chusma de lo peor que se puede encontrar, arribistas sin escrúpulos que vana a sacar lo que pueden y como para ello tienen que violar las leyes, las adaptan y luego entorpecen la labor de los jueces, cuando alguno de ellos llega.

Vox no acaba de definirse, ahora tiene un gran problema con el grupo de disidentes, que no se sabe por qué lo son o tal vez es que no me he enterado. En cualquier caso eso crea mala imagen y en una campaña eso es muy malo. De todas formas, los votantes de vox suelen ser reflexivos y no le dan el voto sin meditarlo. Y me refiero al partido que puede ser una alternativa a la chusma.

Y el último es salf, que realmente no tiene programa, sólo quiere eliminar a la chusma, que ya es bastante, no sé si en unas generales sería conveniente votar a un partido cuya única misión es quitar la corrupción, cosa muy loable, pero hay que gobernar.

Otra cuestión lamentable es la pelea que hay entre vox y slaf. La hay entre el pp y vox, pero al fin y al cabo es normal porque aparte de quitar escaños está la cuestión ideológica, el pp se ha llegado a definir como socialdemocracia y vos, directamente de derechas. Pueden con mucha dificultad llegar a gobernar, pero nada más.

La guerra entre vox y salf es mala, muy mala, porque quita escaños, parece que en Aragón le ha quitado uno a vox, pero si vas insultando y demonizando, no vas a conseguir nada, al contrario que se enroquen y te fastidias. Pa postura de Kennedy en las elecciones me parece muy adecuada: en los sitios donde no tenía Trump la menor posibilidad, que la gente votara q quién quisiera, lo mismo que en los estados trumpistas, pero en los estados dudosos, se retiró y recomendó el voto a Trump. Pero con todos los insultos y descalificaciones que se han lanzado, veo difícil algo así.

El panorama no puede ser más funesto, necesitamos un cambio de rumbo y los únicos que pueden son los de vox, pero por la razón que sea se empeñan en tirar piedras a su tejado. Pensar en un nuevo grupo milagro es irreal porque no hay tiempo. Si el pollo sigue otra legislatura mandando, no va a quedar ni el solar.


Con tanto viaje a China de los mandatarios y sobre todo del exmandatario, resulta que des 2020 le vendemos a China un 30 % en Euros constantes (descontando la inflación) y ellos nos venden más del doble. Eso se llama buena gestión.


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Este blog no es una plataforma de promoción del Voto en Blanco, sino un medio de castigo al mal gobierno y a la política antidemocrática que utiliza el termino “Voto en Blanco” por lo que conlleva de protesta y castigo al poder inicuo.

El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.




HIENAS Y BUITRES. PERIODISMO Y RELACIONES PERVERTIDAS CON EL PODER


Hienas y buitres es un libro escrito para despertar y movilizar las conciencias dormidas e intoxicadas desde el poder. Leerlo representa un vuelo rasante por encima de los secretos de la comunicación moderna y de los recursos y trucos que utiliza el poder para ejercer el dominio.
Las relaciones entre políticos y periodistas siempre han sido tormentosas. Son dos poderes decisivos que en las últimas décadas han pretendido dominar el mundo. En ocasiones lo han mejorado, pero otras veces lo han empujado hacia el drama y el fracaso. Políticos y periodistas se aman y se odian, luchan y cooperan, nos empujan hacia el progreso y también nos frenan. Son como las hienas y los buitres, que comen y limpian huesos juntos, pero sin soportarse. Al desentrañar el misterio, aprenderemos también a defendernos de sus fechorías.
Los medios son la única fuerza del siglo XXI que tiene poder para poner y quitar gobiernos y para cambiar los destinos del mundo.
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DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN


Lo que hoy llamamos "democracia" es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. "Democracia Severa, mas allá de la indignación" (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.
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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.
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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).
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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,"Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad".
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro "duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos".
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Democracia Secuestrada

La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.
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