El hijo de Ábalos describe así la corrupción socialista en torno a la figura de Zapatero: "Como trabaja Zapatero, yo lo dibujo en un triángulo: en el vértice superior está la figura del expresidente y en la base tenemos al negocio, representado por el 'lobby', en este caso, (la consultora) Acento. El vértice más importante es la protección que el Ministerio de Interior da al negocio y al propio Zapatero", ha manifestado.
Víctor Ábalos ha destapado las entrañas putrefactas del sanchismo, retratándolo como un régimen corrupto hasta la médula. Sus revelaciones confirman lo que muchos sospechaban: Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela y sancionada por la Unión Europea, ha estado "hasta hace nada" de compras por Madrid, amparada por Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero, en un flagrante desafío a las normas internacionales.
Este testimonio no solo desnuda las mentiras del Gobierno español, que niega cualquier irregularidad, sino que expone cómo el sanchismo opera en las sombras, protegiendo a figuras tóxicas del chavismo, mientras España se hunde en escándalos interminables.
El hijo de Ábalos, que afirma reflejar lo que sabe porque su padre se lo ha contado, describe el sanchismo como un sistema nauseabundo de corrupción, falsedad y abuso.
En el corazón de esta red de corrupción, Zapatero emerge como el "presidente en la sombra", un elemento corruptor poderoso e influyente que teje alianzas oscuras dentro del sanchismo.
De esas y de otras declaraciones y datos se desprende que el enorme poder acumulado por Zapatero proviene de su papel como proveedor de dinero venezolano para el socialismo español y para la Internacional Socialista, presidida por Pedro Sánchez.
Según Ábalos hijo, el expresidente se enriquece mediante "negocios" como el rescate de Plus Ultra, bajo la protección del Ministerio del Interior.
Esta figura (Zapatero), lejos de ser un exlíder retirado, actúa como el gran facilitador de la podredumbre socialista, influyendo en decisiones clave y perpetuando un sistema donde el poder se usa para el lucro personal, erosionando la democracia y la confianza en las instituciones españolas.
Francisco Rubiales
Víctor Ábalos ha destapado las entrañas putrefactas del sanchismo, retratándolo como un régimen corrupto hasta la médula. Sus revelaciones confirman lo que muchos sospechaban: Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela y sancionada por la Unión Europea, ha estado "hasta hace nada" de compras por Madrid, amparada por Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero, en un flagrante desafío a las normas internacionales.
Este testimonio no solo desnuda las mentiras del Gobierno español, que niega cualquier irregularidad, sino que expone cómo el sanchismo opera en las sombras, protegiendo a figuras tóxicas del chavismo, mientras España se hunde en escándalos interminables.
El hijo de Ábalos, que afirma reflejar lo que sabe porque su padre se lo ha contado, describe el sanchismo como un sistema nauseabundo de corrupción, falsedad y abuso.
En el corazón de esta red de corrupción, Zapatero emerge como el "presidente en la sombra", un elemento corruptor poderoso e influyente que teje alianzas oscuras dentro del sanchismo.
De esas y de otras declaraciones y datos se desprende que el enorme poder acumulado por Zapatero proviene de su papel como proveedor de dinero venezolano para el socialismo español y para la Internacional Socialista, presidida por Pedro Sánchez.
Según Ábalos hijo, el expresidente se enriquece mediante "negocios" como el rescate de Plus Ultra, bajo la protección del Ministerio del Interior.
Esta figura (Zapatero), lejos de ser un exlíder retirado, actúa como el gran facilitador de la podredumbre socialista, influyendo en decisiones clave y perpetuando un sistema donde el poder se usa para el lucro personal, erosionando la democracia y la confianza en las instituciones españolas.
Francisco Rubiales







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