El chavismo, minado por las traiciones y con su líder detenido, agoniza
La detención de Maduro puede representar un golpe mortal para el socialismo en el mundo. Durante décadas, los socialistas han recibido dinero de Venezuela a cambio de mantener silencio ante los abusos y crímenes del chavismo.
El socialismo, en retroceso en todo el mundo, ha recibido un mazazo con la detención de Maduro con el agravante de que el drama apenas ha comenzado si empiezan a descubrirse las suciedades, negocios mafiosos y otras barbaridades y complicidades del matrimonio entre socialistas y chavistas.
Maduro no es una anomalía. Es el producto de un ecosistema ideológico que mezcla victimismo, retórica social, control del Estado y alianzas con el crimen organizado. Durante años, ese sistema ha sido blanqueado por intelectuales, políticos, ONG y medios occidentales que prefirieron ignorar la realidad a cambio de mantener vivo un relato.
El socialismo, que ya está en declive perdiendo votantes en todo el planeta, está sufriendo la crisis de Venezuela en sus carnes, perdiendo apoyos en todo el mundo. Su silencio ante los crímenes de la izquierda mundial, su indiferencia ante las torturas y los más de 10.000 asesinatos probados del chavismo, le están pasando una factura impagable que terminará arruinándolo.
Los pueblos cada día creen menos en las mentiras y promesas falsas del socialismo y comprueban que los únicos que se benefician de esa ideología son sus dirigentes, millonarios como producto del robo de las arcas públicas, en detrimento de sus propios pueblos, sin libertades ni derechos, sometidos por el miedo y habituados a pasar hambre.
El día en que la democracia retorne con plenitud a Venezuela y se destapen los horrores ocultos del chavismo, hasta los socialistas del resto del mundo sentirán asco y vergüenza ante el cúmulo de torturas, asesinatos y negocios sucios que han sido ocultados.
Francisco Rubiales
El socialismo, en retroceso en todo el mundo, ha recibido un mazazo con la detención de Maduro con el agravante de que el drama apenas ha comenzado si empiezan a descubrirse las suciedades, negocios mafiosos y otras barbaridades y complicidades del matrimonio entre socialistas y chavistas.
Maduro no es una anomalía. Es el producto de un ecosistema ideológico que mezcla victimismo, retórica social, control del Estado y alianzas con el crimen organizado. Durante años, ese sistema ha sido blanqueado por intelectuales, políticos, ONG y medios occidentales que prefirieron ignorar la realidad a cambio de mantener vivo un relato.
El socialismo, que ya está en declive perdiendo votantes en todo el planeta, está sufriendo la crisis de Venezuela en sus carnes, perdiendo apoyos en todo el mundo. Su silencio ante los crímenes de la izquierda mundial, su indiferencia ante las torturas y los más de 10.000 asesinatos probados del chavismo, le están pasando una factura impagable que terminará arruinándolo.
Los pueblos cada día creen menos en las mentiras y promesas falsas del socialismo y comprueban que los únicos que se benefician de esa ideología son sus dirigentes, millonarios como producto del robo de las arcas públicas, en detrimento de sus propios pueblos, sin libertades ni derechos, sometidos por el miedo y habituados a pasar hambre.
El día en que la democracia retorne con plenitud a Venezuela y se destapen los horrores ocultos del chavismo, hasta los socialistas del resto del mundo sentirán asco y vergüenza ante el cúmulo de torturas, asesinatos y negocios sucios que han sido ocultados.
Francisco Rubiales







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