La tesis de que Pedro Sánchez está fortaleciendo a la derechas y debilitando a las izquierdas no es una acusación partidista, sino un análisis solvente basado en evidencias electorales internas del partido y en dinámicas sociales.
Sánchez, en el poder desde 2018, ha implementado políticas izquierdistas en áreas como derechos sociales, feminismo y redistribución económica, pero sus métodos de liderazgo —marcados por purgas internas, escándalos y alianzas controvertidas— han erosionado la base del PSOE y fragmentado la izquierda, beneficiando indirectamente a formaciones de derecha como el PP y VOX.
Sánchez ha priorizado alianzas con formaciones independentistas como ERC y Bildu y con el derechista Junts de Puigdemont, lo que ha generado frustración en el partido, donde hay críticos que señalan que estas coaliciones han diluido la identidad socialista, haciendo que el partido parezca más un vehículo personal de Sánchez que una fuerza colectiva.
Sánchez ha remodelado el PSOE a su imagen, eliminando disidencias y promoviendo lealtades, lo que ha sido calificado como una "purga" que convierte al partido en un "instrumento fiel" pero frágil.
Movimientos internos para su sucesión indican un "descontento creciente" dentro del partido, con figuras clave preparando alternativas para el "postsanchismo".
Escándalos como la corrupción en su entorno (incluyendo familiares y exministros), abusos sexuales encubiertos y detenciones relacionadas con el Ejecutivo han marcado 2025 como una "pesadilla" para el PSOE, poniendo a Sánchez en una "situación insoportable".
Aunque Sánchez "perdió las elecciones", logró encaramarse al poder mediante alianzas sucias, concesiones mafiosas e indultos controvertidos, mientras su entorno se envolvía en "corrupción" y "orgías con dineros públicos", demostrando ser un líder sin ética que prioriza el poder sobre los principios izquierdistas.
Políticas como el apoyo a Marruecos y a Venezuela han sido vistas como traiciones a valores izquierdistas que enfurecen a las bases socialistas y que contribuyen al "giro a la derecha" que experimenta la sociedad española.
Las "obras" de Pedro Sánchez —purga interna, escándalos y alianzas degeneradas con miserables y enemigos de España— han debilitado al PSOE y fragmentado la izquierda, facilitando el auge de PP y Vox en un contexto de declive socialista.
Crecen las voces dentro del PSOE que piden a Sánchez "una reflexión profunda" para no arrastrar al partido, pero ninguno tiene huevos u ovarios para decirle que se marche porque es él quien aplasta al partido (y a España).
Francisco Rubiales
Sánchez, en el poder desde 2018, ha implementado políticas izquierdistas en áreas como derechos sociales, feminismo y redistribución económica, pero sus métodos de liderazgo —marcados por purgas internas, escándalos y alianzas controvertidas— han erosionado la base del PSOE y fragmentado la izquierda, beneficiando indirectamente a formaciones de derecha como el PP y VOX.
Sánchez ha priorizado alianzas con formaciones independentistas como ERC y Bildu y con el derechista Junts de Puigdemont, lo que ha generado frustración en el partido, donde hay críticos que señalan que estas coaliciones han diluido la identidad socialista, haciendo que el partido parezca más un vehículo personal de Sánchez que una fuerza colectiva.
Sánchez ha remodelado el PSOE a su imagen, eliminando disidencias y promoviendo lealtades, lo que ha sido calificado como una "purga" que convierte al partido en un "instrumento fiel" pero frágil.
Movimientos internos para su sucesión indican un "descontento creciente" dentro del partido, con figuras clave preparando alternativas para el "postsanchismo".
Escándalos como la corrupción en su entorno (incluyendo familiares y exministros), abusos sexuales encubiertos y detenciones relacionadas con el Ejecutivo han marcado 2025 como una "pesadilla" para el PSOE, poniendo a Sánchez en una "situación insoportable".
Aunque Sánchez "perdió las elecciones", logró encaramarse al poder mediante alianzas sucias, concesiones mafiosas e indultos controvertidos, mientras su entorno se envolvía en "corrupción" y "orgías con dineros públicos", demostrando ser un líder sin ética que prioriza el poder sobre los principios izquierdistas.
Políticas como el apoyo a Marruecos y a Venezuela han sido vistas como traiciones a valores izquierdistas que enfurecen a las bases socialistas y que contribuyen al "giro a la derecha" que experimenta la sociedad española.
Las "obras" de Pedro Sánchez —purga interna, escándalos y alianzas degeneradas con miserables y enemigos de España— han debilitado al PSOE y fragmentado la izquierda, facilitando el auge de PP y Vox en un contexto de declive socialista.
Crecen las voces dentro del PSOE que piden a Sánchez "una reflexión profunda" para no arrastrar al partido, pero ninguno tiene huevos u ovarios para decirle que se marche porque es él quien aplasta al partido (y a España).
Francisco Rubiales








Inicio
Enviar
Versión para Imprimir













Comentarios: