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Los políticos han arruinado y siguen arruinando España


Nota

La decadencia de España, la corrupción generalizada, las pérdida del Imperio, la Guerra Civil, el odio reinante, la escasez de viviendas, el avance de la pobreza y casi la totalidad de los males de España se deben a la bajeza y torpeza de la clase política española.

Hasta el negro futuro que amenaza a esta nación se lo debemos a una clase política rica en traiciones, deleznable y fracasada, que no ha sabido defender los valores, ni las fronteras, y que nunca logró conducir el país hacia la felicidad, la prosperidad, la Justicia y la paz.
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Hasta que los españoles se den cuenta de que no deben seguir eligiendo a sinvergüenzas ineptos y corruptos para gobernarlos, España seguirá hundiéndose en el fango de la Historia y retrocediendo como nación.

Hasta que no sustituyamos a los chorizos y delincuentes ineptos, de derecha y de izquierda, que suelen gobernar la nación por verdaderos servidores dotados de valores y principios, el país no tendrá futuro.

Hace poco más de tres siglos, España era la primera potencia mundial y en sus tierras nunca se ponía el sol, pero desde entonces no cesa la decadencia, un proceso terrible cargado de miseria, corrupción, abuso de poder y torpeza, debido a la bajeza de la clase política española, lider mundial en vicios y fracasos.

La decadencia de España no es un accidente de la historia ni el resultado inevitable de fuerzas ciegas. Es, en gran medida, el fruto de una clase política que ha gobernado con mezquindad, cortedad de miras y un desprecio reiterado por el interés general.

Desde la pérdida del Imperio —no por la grandeza de los rivales, sino por la incapacidad de ministros, validos y cortes para reformar instituciones, financiar flotas y mantener una administración competente— hasta el desastre de 1898, el patrón se repite: dirigentes más ocupados en facciones, privilegios y vanidades que en sostener el poderío de la nación.

Esa misma torpeza y bajeza moral provocó la Guerra Civil. Polarización alimentada desde arriba, intransigencia, uso partidista de las instituciones y ausencia de un pacto mínimo de convivencia convirtieron diferencias ideológicas en odio existencial.

El pueblo pagó con sangre lo que la clase dirigente no supo o no quiso resolver con inteligencia y decencia.

Aquel odio está hoy institucionalizado. Décadas después, la política española sigue cultivando el rencor como herramienta de movilización: se divide a los ciudadanos en bandos irreconciliables, se reescribe la historia al servicio del relato del momento y se sacrifica la convivencia en el altar del cálculo electoral.

La corrupción generalizada no es un fenómeno aislado ni patrimonio de un solo color. Es el síntoma de una clase que considera el Estado un botín. Contratos amañados, amiguismo, puertas giratorias, financiación irregular y una impunidad que provoca vómitos han erosionado la confianza y desviado recursos que debían ir a infraestructuras, educación, salud y vivienda.

Cuando el poder se ejerce como coto privado, el resultado es previsible: instituciones debilitadas y un país que avanza a trompicones, mientras sus dirigentes se enriquecen o se perpetúan.

La escasez de viviendas y el avance de la pobreza no son misterios económicos. Son consecuencias directas de decisiones políticas mediocres o interesadas. Décadas de regulación contradictoria, urbanismo clientelar, falta de suelo disponible por vetos ideológicos o municipales, y una política fiscal y laboral que desincentiva la oferta y el empleo estable han convertido el acceso a un techo en un privilegio.

Mientras tanto, la precariedad se extiende, los jóvenes retrasan su emancipación y las rentas más bajas ven cómo el coste de la vida supera cualquier incremento salarial. No es el mercado el principal culpable; es una clase política que prefiere anuncios grandilocuentes, subsidios temporales y enfrentamientos mediáticos a reformas estructurales que molesten a sus clientelas.

España no está condenada por su carácter ni por su geografía. Está lastrada por quienes la dirigen. Los políticos han arruinado el país en el pasado y siguen haciéndolo hoy al anteponer el beneficio propio al bien común.

Mientras la ciudadanía no exija responsabilidad real, méritos y grandeza, la bajeza y la torpeza continuarán impidiendo que España sea grande.

Francisco Rubiales

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Martes, 29 de Septiembre 2026
Artículo leído 507 veces




Comentarios:

1.Publicado por vanlop el 29/09/2026 07:22


En el comentario de ayer me comí un par de letras, espero que se entienda quién es el autor.

No sé si por suerte o por desgracia España olvida con mucha facilidad y lo vemos todos los días.

Comienza el artículo con una serie de desgracias, por llamarlas de alguna forma, pero quiero incidir en que son aspectos morales, luego llevan aparejada la recompensa económica, pero lo primero es que son «pecados» de índole moral.

Eso nos lleva a una derivada y es a pensar que el crimen sí paga. Hay una película del 49, con un gran reparto, con el título de «el crimen no paga» y encerraban a los malos, pero, me temo, que eso pasó a la Historia y ahora cuanto más criminal seas, mejor vives. Y si no, que se lo digan a «Manolo» y cia.

Y en efecto, la decadencia se debe a la casta, a las sucesivas castas, alcanzando la abyección final en el 98 cuando no sólo se perdieron los últimos restos del imperio sino que la indemnización que dieron los USA nunca se ingresó en Hacienda. También muy curioso que el vencedor indemnice al perdedor. Hasta ahora cuando me temo que la abyección haya aumentado de nivel.

La gran pregunta es si la corrupción y la bajeza moral es cosa de la casta y que baja hasta la población o la casta es el producto de una sociedad degradada. Creo que ambas. Pero hay un origen. Cuando la transición se estimuló la parte podrida de la sociedad, que era pequeña, pero como en el caso del cesto de manzanas, pronto se extendió hasta una parte importante y de ahí han salido lso que nos mandan. El resultado es que estamos en manos de la chusma más inmoral que se pueda pensar y uno tiene una imaginación bastante grande. Pero no hay que preocuparse, dentro de unos años la cosa será mucho peor, a medida que cale en la sociedad que la única forma de vivir es en la delincuencia.

Cierto que con unos dirigentes virtuosos y tiempo, mucho tiempo, la sociedad se volvería virtuosa, pero ¿cómo aparecen unos dirigentes virtuosos de una sociedad podrida?


2.Publicado por mentalmente el 29/09/2026 09:55
Buenas a todos,

Los políticos que gobiernan desde la transición han sido cada vez peores, hay un patrón claro descendiente, eso señala que hay un error en la constitución.

El propósito de la constitución es proteger al ciudadano del gobierno. Pero esta constitución contiene ambigüedades y es confusa para el ciudadano.

Por ejemplo, con el tema de la vivienda, la constitución habla del derecho a la vivienda, pero no dice que es un derecho negativo.

Eso ha permitido que durante décadas se hagan discursos interpretando que es un derecho positivo. Y muchos gobiernos han capitalizado esa apertura constitucional para esa demagogia.

Está mal tanto en los aspectos clásicos de lo que debería ser una constitución como en la adaptación moderna que necesitaría con el tema de la identidad nacional en peligro.

Si la constitución tiene ambigüedad o deja un campo abierto, un vacío legal que permita a los gobiernos cometer abusos de poder, está mal, porque su función es proteger al pueblo del abuso del poder político.

La cultura española debe cambiar para adaptarse a la exigencia de soluciones. Los partidos políticos ejecutan aquello para lo que su ideología y estructura de partido está preparada, sin un líder fuerte, un partido político solo puede ejecutar.

Y es al ciudadano el que se le delega la capacidad de pensar, de decisión y liderazgo, que debe ejercer al votar.

No obstante muchos ciudadanos no votan lo que ellos piensan sino que votan al partido con el que se identifican, esperando que, independientemente de los problemas que haya, este aporte las soluciones, pero están votando una máquina que no piensa, solo ejecuta su programación según ideología y estructura de funcionamiento.

El político que cambie lo que piensa de manera acorde a los problemas no va a cambiar el partido, se cambia él de partido.

Los partidos políticos apenas cambian sus propuestas a pesar de que fracasen electoralmente. Cuando se funda una organización, primero están los ideales que la definen, luego, una tendencia especifica predomina y se enquista, solo puede cambiar si aparece un líder fuerte, si no aparece, es una máquina predecible, en cualquier caso las ideas fundacionales son otro límite preestablecido.

Por ejemplo, yo nunca voy a esperar que aparezca un lider en el PSOE que defienda la libertad de expresión, entiendo que eso es muy poco probable tanto por la tendencia dominante como por las ideas fundacionales del partido. Solo puedo esperar esa posibilidad en un partido que en sus ideas fundacionales esté abierto a la libertad, aunque su actual tendencia estiviese lejos de esa idea.

Sin lideres fuertes, es el ciudadano el que tiene que ejercer la función del liderazgo cuando en las elecciones decide a quien votar en función de lo que él cree que es más conveniente, sin compromiso, sin confianzas indebidas, ni actitud de vasallaje.

Un saludo

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El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.




HIENAS Y BUITRES. PERIODISMO Y RELACIONES PERVERTIDAS CON EL PODER


Hienas y buitres es un libro escrito para despertar y movilizar las conciencias dormidas e intoxicadas desde el poder. Leerlo representa un vuelo rasante por encima de los secretos de la comunicación moderna y de los recursos y trucos que utiliza el poder para ejercer el dominio.
Las relaciones entre políticos y periodistas siempre han sido tormentosas. Son dos poderes decisivos que en las últimas décadas han pretendido dominar el mundo. En ocasiones lo han mejorado, pero otras veces lo han empujado hacia el drama y el fracaso. Políticos y periodistas se aman y se odian, luchan y cooperan, nos empujan hacia el progreso y también nos frenan. Son como las hienas y los buitres, que comen y limpian huesos juntos, pero sin soportarse. Al desentrañar el misterio, aprenderemos también a defendernos de sus fechorías.
Los medios son la única fuerza del siglo XXI que tiene poder para poner y quitar gobiernos y para cambiar los destinos del mundo.
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DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN


Lo que hoy llamamos "democracia" es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. "Democracia Severa, mas allá de la indignación" (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.
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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.
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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).
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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,"Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad".
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro "duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos".
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La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.
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