El intento de contratar narcotraficantes para que intimiden a una jueza no ha sido un desliz, sino un método de gobierno, un estilo repugnante de hacer política y también la radiografía de un poder español que, para favorecer al presidente, busca el miedo en el hampa.
La jueza se ha personado como perjudicada ante la Audiencia Nacional y pide que se investigue si aquellos contactos pusieron en riesgo no solo su nombre, sino su integridad.
El drama de la jueza acosada por un partido político gobernante es cien veces peor que el desahucio de Mari Carmen.
Es la podredumbre convertida en Estado, excrementos éticos y políticos arrojados contra la Justicia democrática por un partido que gobierna una nación europea.
Bajo Pedro Sánchez el socialismo español ha encadenado una galería de abusos y arbitrariedades que habría hecho dimitir a cualquier ejecutivo europeo y avergonzado a toda la clase política mundial.
Es casi imposible superar el abuso de poder delictivo que representa usar la violencia contra un juez cuando no se somete al poder corrompido.
La podredumbre se ha hecho Estado. El sanchismo ha hecho del PSOE un vertedero de lealtades familiares, cloacas profesionales y cinismo institucional.
Un país europeo teóricamente democrático no puede normalizar que se persiga a una jueza para proteger al hermano del que gobierna. Algunos analistas opinan que ni Hitler se hubiera atrevido a tanto.
Y lo peor es que los prebostes del PSOE, insensibles a esa brutalidad, predican después la ética y el progresismo desde la misma alcantarilla.
La imagen que ofrece el sanchismo es siniestra, repugna y avergüenza no solo a España sino a toda la clase política mundial.
Francisco Rubiales
La jueza se ha personado como perjudicada ante la Audiencia Nacional y pide que se investigue si aquellos contactos pusieron en riesgo no solo su nombre, sino su integridad.
El drama de la jueza acosada por un partido político gobernante es cien veces peor que el desahucio de Mari Carmen.
Es la podredumbre convertida en Estado, excrementos éticos y políticos arrojados contra la Justicia democrática por un partido que gobierna una nación europea.
Bajo Pedro Sánchez el socialismo español ha encadenado una galería de abusos y arbitrariedades que habría hecho dimitir a cualquier ejecutivo europeo y avergonzado a toda la clase política mundial.
Es casi imposible superar el abuso de poder delictivo que representa usar la violencia contra un juez cuando no se somete al poder corrompido.
La podredumbre se ha hecho Estado. El sanchismo ha hecho del PSOE un vertedero de lealtades familiares, cloacas profesionales y cinismo institucional.
Un país europeo teóricamente democrático no puede normalizar que se persiga a una jueza para proteger al hermano del que gobierna. Algunos analistas opinan que ni Hitler se hubiera atrevido a tanto.
Y lo peor es que los prebostes del PSOE, insensibles a esa brutalidad, predican después la ética y el progresismo desde la misma alcantarilla.
La imagen que ofrece el sanchismo es siniestra, repugna y avergüenza no solo a España sino a toda la clase política mundial.
Francisco Rubiales








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