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¿Es lícito criticar a la Iglesia Católica?


Nota

Ahora que el catolicismo parece renacer en todo el mundo, es el momento de plantearse la gran pregunta: ¿Es lícito criticar a la Iglesia?

No solo es lícito, sino que criticar a la Iglesia es necesario y profundamente cristiano.

Como institución visible, gobernada por hombres falibles, la Iglesia está expuesta a los mismos vicios que cualquier estructura humana: ambición, corrupción, mundanidad y abuso de poder. Jesús mismo denunció con dureza la hipocresía de los fariseos y escribas, y los profetas del Antiguo Testamento no ahorraron críticas al pueblo elegido cuando se alejaba de Dios.

A pesar de ello, muchos cristianos se escandalizan cuando la Iglesia es criticada y arremeten contra el crítico considerándolo adversario, cuando la historia de la Iglesia está llena de cristianos que fueron críticos con los pecados del clero, sobre todo con la crueldad y crímenes de la inquisición, la corrupción de los pastores, el lujo, la ostentación, la pederastia y otras maldades.

San Francisco de Asís y Catalina de Siena son dos santos citados frecuentemente como críticos con la Iglesia oficial. Pero hay muchos más, algunos reconocidos como santos y otros mantenidos en la oscuridad, precisamente por haber sido críticos.

Del mismo modo que la democracia y el buen gobierno necesitan de la crítica para evitar injusticias y mantenerse en la senda correcta, la Iglesia también necesita de los críticos para mantener la pureza de la fe y de los valores cristianos.
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Francisco de Asís: criticó los lujos y corrupciones de la Iglesia de su tiempo con su revolución de la pobreza
Francisco de Asís: criticó los lujos y corrupciones de la Iglesia de su tiempo con su revolución de la pobreza
Los fieles no somos siervos mudos de una burocracia, sino miembros del Cuerpo de Cristo con responsabilidad de velar por su pureza.

La crítica constructiva, hecha con verdad y caridad, no destruye la Iglesia: la purifica y la devuelve a su esencia evangélica. Negar este derecho sería convertirla en un ídolo intocable, contrario al espíritu de libertad que trajo Cristo.

La historia de la santidad está repleta de voces críticas que salvaron a la Iglesia de su peor enemigo: ella misma.

San Francisco de Asís fue protagonista de una crítica radical y silenciosa a la opulencia medieval, abrazando la pobreza evangélica frente a una jerarquía demasiado cómoda. Santa Catalina de Siena escribió cartas incendiarias a papas y obispos, exigiendo reformas contra la corrupción y el cisma, e influyó decisivamente en la historia de la Iglesia. San Óscar Romero denunció las injusticias en El Salvador, pagando con su vida, y se convirtió en incómodo para poderes eclesiales y políticos. Incluso figuras como Santa Teresa de Calcuta criticaron con crudeza la cultura del aborto en Occidente.

Estos santos no fueron “anticatólicos”: fueron profetas que amaron a la Iglesia lo suficiente como para no callar ante sus fallos.

Hoy, más que nunca, la crítica es urgente. Los escándalos de abusos sexuales, la opulencia de algunos prelados, el silencio ante la persecución de cristianos en el mundo o las derivas ideológicas que diluyen la doctrina exigen voces claras y valientes.

Los fieles laicos y clérigos honestos tienen el deber de exigir transparencia, justicia y fidelidad al Evangelio. No se trata de destruir la Iglesia, sino de defenderla de quienes la convierten en un negocio, un partido político o un refugio de mediocridad. La verdadera lealtad católica pasa por el amor exigente, no por el servilismo ciego.

Criticar a la Iglesia con honestidad es un acto de fe. Significa creer que es más grande que sus pecados históricos y actuales, porque aunque su gestión es humana, su fundamento es divino.

Los santos nos enseñaron que la reforma comienza por la conversión personal y la denuncia valiente. En un mundo que la ataca desde fuera, los católicos debemos tener el coraje de corregirla desde dentro, para que brille como signo creíble del Reino.

La Iglesia no necesita defensores mudos, sino hijos adultos que la amen lo suficiente para no permitir que se aleje de Cristo.

Francisco Rubiales

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Lunes, 4 de Mayo 2026
Artículo leído 824 veces




Comentarios:

1.Publicado por Blegger el 04/05/2026 07:04
El artículo de hoy es la respuesta cristiana y certera a los que el sábado se escandalizaron ante el artículo crítico de la Iglesia que publicamos en Voto en Blanco. Este artículo de hoy pretende demostrar que la Iglesia necesita de la crítica interna purificadora, como toda obra de hombres falibles.

F. Rubiales

2.Publicado por mentalmente el 04/05/2026 07:59
Buenas a todos,

Creer que una institución está libre de corrupción por sus ideas es la manera más segura de hacer que sea corrupta de necesidad. Y lo mejor que se puede hacer es alejarse de esa institución hasta que el motivo por el que la gente piense que no sea corrupta sea formal y metodológico. No por las ideas.

Las ONGs, los partidos políticos, la monarquía, cualquier empresa que se hubiese ganado prestigio en algún momento, o que defienda ideas presuntamente buenas, la ONU, etc. todo lo que induce a pensar que algo obtiene un valor en sí mismo, es el motivo mismo de que carezca de dicho valor y que sea corrupto a partir de ese momento. El gobierno mismo. O la constitución.

El valor debe estar en la formalidad o metodología de la institución, y no en su propósito declarado, pues si bien puede ser honesto y ser cierto en algún momento dado, puede dejar de serlo al instante siguiente. Y precisamente es más fácil que deje de ser honesto si la gente cree que es bueno por sí mismo.

Ya que eso hace bajar el nivel de autoexigencia de sus miembros, sabiendo que pueden ser menos buenos en cada momento sin consecuencias sociales.

Porque somos seres vivos estamos en constante flujo, no hay cosas realmente sólidas en el mundo.

Pero lo más cercano a algo sólido es el flujo mismo, la vida misma, que es capaz de mejorarse a sí misma, multiplicarse, crear cosas, explorar mundos.

Así las especies inteligentes necesitan ser libres para poder desarrollarse, no pueden estar constantemente atadas a patrones de inmovilidad que declararon sus precedesores, no importa lo buenos o correctos que sean. Más importante es la libertad siempre, y es la que mejor realza en cada situación que es correcto y que no es correcto. Pues esa es su función principal, determinar que es el bien en cada momento (aunque no lo parezca).

Parece que la libertad es para muchas cosas, pero en grado general es para estar constantemente determinando que es lo correcto, en un grado muy genérico y abstracto. Incluso cuando una persona hace una obra de arte, está haciendo deporte o cualquier cosa, incluso esas acciones son pretendidamente "lo correcto" para esa persona en cierto sentido.

Y por esto cuanta más libertad hay, mayor moral hay, mayor bien se realiza y mayores grados de bienestar, en todo sentido, económico, social, etc. Al menos esto se entiende mejor, si observamos la especie humana psicológicamente necesita sentir que es libre, si no lo es, no puede disfrutar de lo que hace, pierde enormemente el sentido toda su razón de ser y de existir. Es como estar muerto. Es otro el que decide (o decidió en el pasado).

Pretendo explicar por qué importa la libertad, y como se relaciona con la vida, y como en ella misma está la clave de mejorar en grados de orden social, la libertad históricamente se asocia a caos, pero eso es una idea de la "libertad no ideológica", se refiere a la libertad como la de los animales, que el más fuerte abusa del débil, el pez grande se come al pequeño, no es el concepto humano de libertad.

El concepto "ideológico de libertad" está en que se defiende como un valor para todos, porque ya se da por sentado que toda persona querría ser libre, pero lo que no se da por sentado es que no todo el mundo quiere respetar las libertades de los demás, esa lógica, que es la misma lógica que fundamenta el derecho, la justicia, en gran parte la moral. Así que decir que defender la libertad es decir que yo hago lo que me plazca no es correcto, es que yo quiero tener de una manera u otra, el sistema que defienda la libertad de todos, y eso podemos forjarlo entre muchos, entre todos, entre una minoría, o uno solo si hace falta, sin duda para mí es lo correcto, así que incluso una sola persona debería ser capaz de hacer valer este principio si lo defiende con la suficiente fuerza de voluntad.

Los problemas que trae la ideología socialista es que rompen con todo este proceso de desarrollo de la libertad, porque pretenden alcanzar una utopía saltándose eso, ignorando todos los derechos humanos, todos los derechos humanos, naturales, fundamentales, etc. dependen de ese principio elemental. La idea de lograr un bien saltándose todos los derechos, eso es como pensar que el fin justifica los medios. Las retóricas de resultados que he mencionado muchas veces. Es un grandísimo error, eso nos devuelve mentalmente, mientras pensemos de esa manera, a la era de las cavernas, a una manera de ser humano muy primitiva. Hace que todo vaya a peor y a peor cada vez.

Es casi imposible hacer que nada funciona pensando de esa manera. Y por eso creo que sea como sea tenemos que librarnos de esa mentalidad, de eso en la sociedad y en el mundo, y todo lo que se parezca. Es el pensamiento totalitario.

El pensamiento totalitario es el pensamiento de manada, de tribu ancestral, es el pensamiento de machacar en grupos pequeños unos a otros, como trogloditas, es el pensamiento de los bandidos, de las mafias, de los grupos delictivos y criminales en general. Es el pensamiento del socialismo. Así que el socialismo internacional, es el sindicato internacional del crimen. Y Pedro Sánchez curiosamente es el presidente de la Internacional Socialista. Representa muy bien los intereses del crimen y de cualquier criminal, y él mismo lo es. No es casualidad. Que sea socialista tiene todo que ver con esto.

Un saludo

3.Publicado por vanlop el 04/05/2026 09:35


Los protestantes decían que un católico se quitaba la cabeza al entrar en una iglesia. Chesterton dijo que al entrar en una iglesia un católico se quita el sombrero, no la cabeza.

Así que criticar a la Iglesia es profundamente cristiano, como dice.

No caiga en la leyenda negra, no hubo crímenes de la Inquisición, los procesos eran mucho más garantistas que los procesos civiles y las ejecuciones fueron mínimas. Sin duda hubo errores y hasta abusos, pero en todas partes los hay y siempre fueron contrarios a lo que se pretendía.

Señala el artículo una serie de vicios, que son ciertos, pero no son los más importantes, los abusos, de todo tipo, acabarán con el tiempo, cuando el escándalo sea lo suficientemente grande como para que se vea normal que se persigan. Hay abusos que no se consideran.

Lo verdaderamente importante son los temas doctrinales, con una parte del clero que introduce algunos asuntos sin que los fieles hayan pedido que se modifiquen, solo porque a ellos les parece que hay que modificarlos. Y el problema es que la respuesta de la cúpula es tibia y contemporeizadora, tal vez por evitar un cisma. Pero por evitar un cisma llevamos muchos años y los problemas se agrandan. Lo que era un capricho de un obispo ya es la opinión de varios y ya es más difícil cortarlo.

Hay otro tema que es el concilio. El concilio fue pastoral, es decir, se trataba de dar normas para adaptar el funcionamiento a la situación de la sociedad. Sin embargo muchos aplicaron sus criterios en cuestiones de Dogma y de Moral, con lo cual el concilio se desvirtuó. El fallo fue que no se cortó a tiempo y ahora cosas de dudosa catolicidad se ven como normales.

Cuando aquel Papa, Pablo VI, dijo que el humo de satanás se había infiltrado en la Iglesia, tenía mucha razón, pero no hizo nada por tapar las rendijas. Y en este tiempo las rendijas se han hecho más grandes.

El artículo cita a S. Francisco. El problema es que ahora no hay nadie como él, que critique los vicios con suficiente autoridad y ejemplo. Hay algunos que señalan los problemas, pero son silenciados y marginados. Tengamos en cuenta que la sociedad (los que mandan) es anticatólica y siempre va a tender a perjudicar a la Iglesia. No hay más que ver los medios.

Pero en peores situaciones se ha visto y ha salido, de esto saldrá. Lo que pasa es que el tiempo en la Iglesia corre de manera distinta y algo muy rápido es un siglo, así que dentro de ochenta o cien años la gente se preguntará cómo fuimos capaces de hacer estos disparates.

Personalmente soy muy crítico en ciertos foros de tipo católico, este es un blog de política que lee gente de todo tipo y procuro no decir cosas que puedan servir para ayudar a los ataques de los enemigos de la Iglesia. Y hay otros lectores que sin ser enemigos, por falta de conocimiento del tema pueden interpretar mis palabras en sentido negativo y eso también hay que evitarlo. La crítica, como dice, es católica y debe practicarse, pero con prudencia.



Si esto se confirma es el final de la OTAN.
https://x.com/i/status/2050220462144147692

https://astillas4.blogspot.com/2026/05/la-logica-oculta-tras-el-bloqueo-de-los.html
Da que pensar. Y por supuesto, nada es lo que parece.





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Este blog no es una plataforma de promoción del Voto en Blanco, sino un medio de castigo al mal gobierno y a la política antidemocrática que utiliza el termino “Voto en Blanco” por lo que conlleva de protesta y castigo al poder inicuo.

El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.




HIENAS Y BUITRES. PERIODISMO Y RELACIONES PERVERTIDAS CON EL PODER


Hienas y buitres es un libro escrito para despertar y movilizar las conciencias dormidas e intoxicadas desde el poder. Leerlo representa un vuelo rasante por encima de los secretos de la comunicación moderna y de los recursos y trucos que utiliza el poder para ejercer el dominio.
Las relaciones entre políticos y periodistas siempre han sido tormentosas. Son dos poderes decisivos que en las últimas décadas han pretendido dominar el mundo. En ocasiones lo han mejorado, pero otras veces lo han empujado hacia el drama y el fracaso. Políticos y periodistas se aman y se odian, luchan y cooperan, nos empujan hacia el progreso y también nos frenan. Son como las hienas y los buitres, que comen y limpian huesos juntos, pero sin soportarse. Al desentrañar el misterio, aprenderemos también a defendernos de sus fechorías.
Los medios son la única fuerza del siglo XXI que tiene poder para poner y quitar gobiernos y para cambiar los destinos del mundo.
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DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN


Lo que hoy llamamos "democracia" es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. "Democracia Severa, mas allá de la indignación" (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.
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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.
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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).
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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,"Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad".
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro "duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos".
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Democracia Secuestrada

La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.
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