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¿ES ESPAÑA UNO DE LOS PAÍSES MÁS CORRUPTOS DEL MUNDO?


Nota

España es uno de los países más corruptos del mundo y lo es no sólo porque los casos de corrupción sean muy abundantes, como denuncian los organismos e instituciones de vigilancia internacional, sino porque la corrupción está insertada profundamente en la vida diaria, sobre todo en los ámbitos políticos, donde forma ya parte del ADN de los grandes partidos y de los nacionalismos.

Publicamos hoy un artículo de Carlos Aurelio Caldito Aunión que trata profundamente la corrupción en España.

El largo, pero merece la pena leerlo, sobre todo en vísperas de unas elecciones donde los españoles deberían votar teniendo en cuenta el grado de corrupción de cada partidos político y de cada candidato.

Votar a Pedro Sánchez equivale a votar corrupción porque su gobierno ha sido poco sensible ante ese problema, que ha crecido en su mandato, como lo demuestran las estadísticas internacionales.

Para eliminar la corrupción hay que combatirla primero, con leyes y, sobre todo, con la actitud de los ciudadanos, que en lugar de ser indiferentes ante los corruptos, deberíamos condenarlos y afearles en cada instante su conducta anti social, delictiva y contraria a los intereses de los españoles.
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¿ES ESPAÑA UNO DE LOS PAÍSES MÁS CORRUPTOS DEL MUNDO?
Hablemos de otro de los principales problemas que sufre España (y que los políticos no tienen intención de solucionar): cada día es mayor el número de españoles que piensan que España es una nación enormemente corrupta.

España ha bajado cinco puestos en el ranking global del índice de percepción de la corrupción desde 2019. En la actualidad está situada en la posición 35 del ranking mundial, junto a Botswana, Cabo Verde y San Vicente y las Granadinas…

¿Acabarán algún día las detenciones de políticos de los dos partidos que se han alternado en el poder en España en los últimos cuarenta y tantos años?

¿Es España un país especialmente corrupto; tenemos los gobernantes que nos merecemos, son todos los políticos unos golfos… acaso hemos cometido algún pecado por el que tengamos que purgar, o tal vez nuestros ancestros?

Cada año la Organización de Transparencia Internacional publica el Índice de percepción de la corrupción (IPC).

Un grupo de expertos puntúa un amplio grupo de países, utilizando una escala del 0 (percepción de altos niveles de corrupción) a 100 (percepción de muy bajos niveles de corrupción) para obtener la clasificación de los países en función de la percepción de corrupción del sector público.

Se evalúan los siguientes aspectos: soborno, malversación, funcionarios que utilizan la función pública para provecho personal, funcionamiento de las instituciones para prevenir la corrupción y hacer cumplir las normas, la burocratización y el nepotismo, entre otros.

En el último informe, la clasificación referida al año 2022, está encabezada por Dinamarca y Nueva Zelanda, que son los países más “limpios”, es decir en los que la percepción de corrupción del sector público por parte de los ciudadanos es menor.

Comparten la última posición Afganistán, Corea del Norte y Somalia, que con 8 puntos son los países cuyo sector público es percibido como más corrupto.

Al tiempo que la lucha contra la corrupción se estanca y deteriora, los derechos humanos y la democracia están siendo atacados. No se trata de una casualidad.

Si los gobiernos continúan utilizando pretextos como la lucha contra el supuesto «cambio climático», o supuestas epidemias, o legislando desde la perspectiva «de género», o cuestiones semejantes, para erosionar los derechos humanos y la democracia, la corrupción empeorará a mayor velocidad.

Nada de ello está siendo abordado por los candidatos de los diversos partidos políticos en la campaña para las elecciones generales del próximo 23 de julio.

Transparencia International hace constar en sus informes acerca de la percepción de la corrupción, año tras año, que los países que vulneran las libertades civiles obtienen de forma consistente puntuaciones más bajas en el índice.

Conforme se erosionan los derechos y libertades y se debilita la democracia, el autoritarismo avanza, lo cual contribuye a aumentar aún más la corrupción.

Por ello, Transparencia Internacional exige a los gobiernos que cumplan sus compromisos respecto de la corrupción y los derechos humanos y llama a la población del mundo entero a unirse y exigir el cambio.

Otro asunto importante, que subraya año tras año Transparencia Internacional, es que una economía como la española, que se sitúa entre las 15 primeras del mundo, no debería estar por debajo de los 70 puntos en el Índice de Percepción si quiere mantener su imagen y competitividad.

Por eso, este año Transparencia Internacional reitera que reducir la corrupción es fundamental para garantizar la integridad política y el buen funcionamiento de las instituciones democráticas.

Cuando cualquier persona oye hablar de corrupción, y especialmente la política, da por hecho de que es inmoral.

Sin embargo, no todo los que es considerado socialmente inmoral es ilegal, ni viceversa.

Evidentemente, cuando alguien afirma que la corrupción, el despilfarro, el enriquecimiento abusivo -e ilegal- de quienes ostentan cargos de responsabilidad en la gestión de lo público, es profundamente inmoral, lo hace pensando en que la corrupción provoca un grave daño, un enorme perjuicio a la sociedad, es decir, a todos quienes formamos parte del conjunto de la sociedad.

Son muchos los estudios de los economistas que concluyen que la corrupción implica un enorme coste y priva a los ciudadanos de recibir prestaciones de salud, educación e infraestructuras de toda clase.

La corrupción crea grupos que se aprovechan de su posición ventajosa dentro de la burocracia del Estado, para obtener beneficios personales o grupales; y, evidentemente, son muchos los funcionarios, los empleados públicos que hacen dejación de su responsabilidad de velar por los intereses de todos los ciudadanos.

Por otro lado, las acciones u omisiones de quienes están implicados en la podredumbre de la que venimos hablando, atentan contra los valores morales más comunes, imprescindibles para que exista una sana convivencia social, tales como la honestidad, la honradez, la confianza, el respeto, etc.

Si en las convocatorias diversas, a las que recurren las administraciones públicas, quienes contratan bienes y servicios obligan a los proveedores a pagar determinadas cantidades de dinero para, de ese modo recibir trato de favor, entonces se destruyen las relaciones de confianza que deberían existir entre los administradores y los administrados.

Como consecuencia de ello, los empresarios que deseen conseguir contratos de obra pública u otros bienes y servicios con los gobernantes, se verán obligados a reservar un dinero para sobornar, de lo contrario, perderán la oportunidad de hacer negocios.

El resultado lógico es que los ciudadanos desconfíen más cada día de la burocracia estatal, cuyos miembros piensan más en acrecentar su patrimonio y el de sus allegados que, en resolver las necesidades sociales.

Entre las causas de la corrupción están las “políticas sociales” del Estado socialdemócrata o Estado del bienestar que, se traducen en prestaciones sociales, subvenciones, contratos de servicios u obras, etc. en las que los políticos son los encargados de la selección de las “demandas sociales”.

Otro asunto que abre la puerta a la corrupción es la capacidad que poseen los políticos gobernantes de “privatizar” algunas actividades del sector público mediante concesiones administrativas, lo cual se suele realizar de forma bastante arbitraria y caprichosa, y por supuesto “descontrolada”.

Luego, también están las supuestas “descentralizaciones” de actividades, transferidas a los ayuntamientos, o a las diputaciones, o cabildos insulares o gobiernos regionales, que, aparte de provocar duplicidades, triplicidades, cuadruplicidades, etc. se llevan a cabo sin ninguna clase de control o supervisión.

Pero, sin duda alguna, lo más preocupante en este panorama de putrefacción que vengo describiendo, es la corrupción moral que está acompañada de anomía, de inmoralidad, de ausencia de moral pública que denuncie o castigue de un modo u otro a los corruptos.

Sin duda es preocupante que se haya generalizado la disculpa, la insensibilidad respecto de la corrupción y los corruptos y que, nadie o apenas nadie se haga responsable de que estemos en manos de golfos, bandidos, corruptos…

Desgraciadamente, entre los ciudadanos predominan los cómplices (también fraudulentos) y los conformistas que, consideran que la corrupción es un daño, un mal soportable.

Existe un enorme número de ciudadanos que no son considerados corruptos (y tampoco tienen la percepción de ser ellos corruptos), al no tener posibilidad de obtener una ventaja en una determinada actividad criminal como hombres públicos, ya sea como funcionarios o como cargos electos, pero que sí cometen fraude habitualmente, o cuando tienen ocasión, como en el cobro ilegal de prestaciones por desempleo y subsidios, o “rentas básicas”, o becas, o por incurrir en impago a la Seguridad social, o en economía “sumergida”, trabajo y dinero negro, el “PER” (Plan de Empleo Rural), cobro indebido de la PAC (Ayudas Europeas de la Política Agraria Común) etc.

Pues sí, la moral pública debe comenzar por uno mismo; uno no puede exigir a otros un comportamiento correcto, virtuoso, si no se lo exige a sí mismo.

Por otro lado, están los conformistas que, como indicaba más arriba, consideran que la corrupción es un daño soportable; cumplen con las normas legales a la vez que prefieren “no complicarse la vida” y afirman que, “allá cada uno con su conciencia.

Estoy hablando de quienes hacen la vista gorda respecto de los comportamientos ajenos cuando son ilegales e inmorales, llegando en algunos casos a la pública alabanza del defraudador-corrupto, con una actitud de “sana envidia”, cuando no admiración, especialmente cuando se trata de defraudar a la Hacienda Pública, por ejemplo.

Generalmente, detrás de estas actitudes suele estar el miedo, pues son muchos los que, temen que les suponga algún perjuicio si toman una actitud crítica.

Es por ello por lo que procuran no implicarse y pasar desapercibidos. Aquello que decía mi abuelo de “no seas tonto y hazte el torpe”.

Evidentemente, en lo que respecta a los políticos las causas de la corrupción política residen en la falta de normas jurídicas y de instituciones de control y exigencia de responsabilidades.

Es imprescindible legislar sobre la responsabilidad de funcionarios y cargos públicos, si se quiere hacer frente a la corrupción, frenar a los corruptos, disuadirlos y castigarlos.

Cuando, como es el caso de España, no existen, o apenas, normas e instituciones de vigilancia del comportamiento correcto se acaba generalizando la arbitrariedad en la gestión de los dineros ajenos y bienes y servicios públicos, a la vez que se abre la puerta a la tentación para incurrir en corrupción, desde el convencimiento de que existe una general impunidad…

ALGUNAS ACCIONES NECESARIAS PARA FRENAR LA CORRUPCIÓN Y DISUADIR Y CASTIGAR A LOS CORRUPTOS:

Implantar en España una estricta separación de poderes que, en estos momentos en inexistente.

De manera que, no interfieran unos poderes en los otros; si, tal como ocurre en la actualidad, el poder judicial está controlado por los partidos políticos, la corrupción, que es cosa de políticos y gestores públicos, seguirá aumentando.

El Consejo General del Poder Judicial (Gobierno de los Jueces) está repartido entre los partidos políticos con representación en el Parlamento, mediante “cuotas”, de manera que, si alguna vez, alguno de sus dirigentes, se viera obligado a acudir a un tribunal, siempre o casi siempre tendrá la garantía de que no tendrá que enfrentarse a jueces hostiles.

Si existe algo especialmente escandaloso es el control de la Fiscalía por parte del poder ejecutivo.

Institución jerarquizada, al frente de la cual está el Fiscal General del Estado, nombrado por el Gobierno.

Esta institución tiene encomendada la vigilancia del respeto al derecho y a las instituciones constitucionales, el ejercicio de acciones penales y civiles, la independencia de los tribunales, las garantías de los derechos de las personas, la intervención en toda clase de procesos y la defensa de los intereses públicos y sociales, entre otras importantes funciones. Son funciones tan relevantes que, cuando se afirma que la Fiscalía goza de independencia y autonomía se está produciendo una burla cruel a los ciudadanos.

Evidentemente, si se pretende frenar la corrupción, disuadir y castigar a los corruptos, tanto el Consejo General del Poder Judicial, como la Fiscalía General del Estado, no deben estar controlados por los partidos políticos, y es imprescindible que su elección se lleve a cabo de manera radicalmente diferente a los procedimientos actuales.

Lo mismo podemos decir de instituciones como el Defensor del Pueblo o el Tribunal de Cuentas, o del Tribunal Constitucional que, como se ha vivido recientemente en España, también están controlados por los partidos políticos con representación en el Parlamento, que se reparten a sus integrantes mediante sistemas de “cuotas”, frente a la capacidad y el mérito…

Otro asunto que no podemos olvidar son las inmensas cantidades de dinero que reciben los partidos políticos con representación en las diversas instituciones, valga como muestra el Decreto de febrero de 2021, del Consejo de Ministros del Gobierno de España, mediante el cual se aprobó el reparto de 52.704.140 euros, de los Presupuestos Generales del Estado de 2021, para subvencionar a los partidos políticos con representación parlamentaria “para atender a sus gastos de funcionamiento”.

En España existe una ley orgánica de 2007 que regula la financiación de los partidos, y los dineros -de nuestros impuestos- con los que se les riega generosamente, de manera espléndida.

Los partidos son “premiados” en función del resultado obtenido en las elecciones al Congreso de los Diputados.

Para determinar la distribución de las subvenciones se tiene en cuenta tanto el número de escaños como el de votos obtenidos por cada agrupación política.

Es importante señalar que los partidos políticos con representación en las instituciones se financian en más del 80% con dinero público.

Por supuesto, además de lo anterior, todos los partidos políticos reciben dinero público por múltiples vías, por el simple hecho de tener representación en ayuntamientos, diputaciones provinciales, cabildos insulares, parlamentos regionales, y un largo etc.

Tampoco hay que olvidar que, son muchas las empresas vinculadas a los partidos que, a través de supuestos concursos públicos o adjudicaciones directas, realizan -supuestamente- trabajos para la administración (municipal, provincial, regional, nacional…) en la que esos partidos tienen responsabilidad de gobierno; las facturas acaban siendo infladas, respecto al precio inicial previsto, y la diferencia acaba yendo a determinadas empresas que, realizan facturas falsas y mediante procedimientos turbios acaban haciendo llegar el dinero a los partidos amigos…

Por supuesto, la única forma de acabar con todo ello es suprimir las subvenciones diversas a los partidos políticos (y a sus oenegés, fundaciones, sindicatos y demás chiringuitos de los que se valen para “extraer” dineros de nuestros impuestos).

Por otro lado, es imprescindible eliminar la posibilidad de que los gobiernos concedan indultos a personas condenadas por corrupción.

Quienes estén tentados de corromperse deben saber que no van a tener ninguna posibilidad futura de ser perdonados e indultados.

Hay que reducir el número de aforados a su mínima expresión (ningún país en Europa tiene tantos aforados como España), y disminuir también, las situaciones de aforamiento, limitándolo exclusivamente a las actividades y actuaciones relacionadas con el ejercicio del cargo público.

Para hacer frente al clientelismo político, es urgente disminuir el número de cargos de libre designación, y que sean ocupados por empleados públicos, mediante algún procedimiento de concurso-oposición.

Es, también, inaplazable la aprobación de una Ley de protección a los denunciantes, de manera que los ciudadanos se sientan protegidos legalmente cuando sepan de hechos delictivos, y deseen presentar denuncias por corrupción.

Regulación de los Lobbies: Es necesario que se legisle sobre los lobbies, se les exija transparencia, y se creen Registros de grupos de interés en las distintas instituciones públicas y asambleas parlamentarias.

También es necesario el cumplimiento de la normativa legal sobre publicidad de contratos de obras y compra de bienes y servicios, por parta de las diversas administraciones.

También es imprescindible reformar la actual ley de «régimen local” para que los alcaldes y concejales dejen de tener la enorme capacidad de decisión que poseen en la actualidad, y particularmente lo que respecta a intervenir en el mercado inmobiliario, recalificando terrenos, aprovechando ellos y sus allegados y testaferros la información privilegiada que les da el ser alcaldes y concejales; e igualmente, es necesario desposeer a las corporaciones locales de su capacidad de contratar bienes y servicios con la arbitrariedad que actualmente lo hacen, evitando por todos los medios que favorezcan a empresarios amigos, e incluso creen empresas ad hoc, en la idea de que los ayuntamientos son su cortijo particular y que lo de menos es el interés de los administrados.

Como ya he escrito en múltiples ocasiones, es urgente reinstaurar “los juicios de residencia”, una institución jurídica que tuvo gran importancia en la gestión política, la supervisión y el control de los empleados públicos que desempeñaban sus funciones en la América Española, aunque no era exclusivo del Nuevo Mundo, pues, también se utilizaba en el resto de los territorios del Imperio Español.

El juicio de residencia era propio del derecho castellano, aunque, al parecer, su origen estaba en el derecho romano tardío, fue introducido por Alfonso X el Sabio en las Partidas.

Era un procedimiento judicial mediante el cual funcionarios de cierto rango (Virreyes, Presidentes de Audiencia, alcaldes y alguaciles) eran juzgados por su actuación en sus funciones de gobierno, tratando de ese modo de minimizar y evitar posibles abusos y corruptelas en el uso de su poder.

Dicho proceso se realizaba al finalizar su mandato, al acabar el ejercicio de su cargo y era ejecutado normalmente por la persona que le iba a sustituir.

En el “Juicio de Residencia” se analizaba detenidamente con pruebas documentales y entrevistas a testigos el grado de cumplimiento de las órdenes reales y su labor al frente del gobierno. La investigación y la labor de recabar pruebas e información las realizaba un juez elegido por el rey en el mismo lugar encargado de reunir todos los documentos y de realizar las entrevistas.

La “residencia”, que es como acabó llamándose para abreviar, era todo un evento público que se pregonaba a los cuatro vientos para que toda la comunidad participase y tuviese conocimiento de este.

Estaba compuesto por dos fases: una secreta y otra pública.

En la fase secreta el juez interrogaba de forma confidencial a gran número de testigos para que declararan sobre la conducta y actuación de los funcionarios juzgados, y examinaba también los documentos de gobierno.

Con toda esta información el magistrado redactaba los posibles cargos contra los residenciados.

En la segunda fase, la pública, los vecinos interesados eran libres de presentar todo tipo de querellas y demandas contra los funcionarios y estos debían proceder a defenderse de todos los cargos que se hubiesen presentado en ambas fases del proceso.

Posteriormente, el juez redactaba la sentencia, dictaba las penas y las costas y toda la documentación del proceso era remitida al Consejo de Indias, o a la Audiencia correspondiente para su aprobación.

Las penas a los que se castigaba a los enjuiciados eran multas económicas que llevaban aparejadas la inhabilitación temporal o perpetua en el ejercicio de cargo público.

Los juicios de residencia funcionaron hasta que fueron derogados por las Cortes de Cádiz de 1812.

Es muy sorprendente que fueran los liberales los que eliminaron una herramienta tan potente para el control de las corruptelas y abusos políticos de los gobernantes.

Para saber más les recomiendo que lean mi libro «ESPAÑA SAQUEADA: POR QUÉ Y CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ… Y FORMA DE REMEDIARLO».

Y, ya para terminar:

Urge emprender en España un plan de “educación para la decencia”.

La moral pública cambiará en España si cambian los ciudadanos en sus exigencias de moralidad. La moral pública cambiará en España cuando, los españoles dejen de reelegir a los corruptos; la corrupción existe porque los ciudadanos los votan.

Los partidos políticos protegen a sus miembros corruptos, lo cual, no parece influir en los votantes en los diversos comicios a los que son convocados.

Carlos Aurelio Caldito Aunión


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Lunes, 17 de Julio 2023
Artículo leído 1178 veces




Comentarios:

1.Publicado por vanlop el 17/07/2023 09:26


Un interesante artículo que si bien es un poco largo, se lee bien. Al ser largo me ha dejado sin comentario, porque lo que pensaba decir lo dice perfectamente el artículo.

Ha dos cosas fundamentales, que aunque las desarrolla el artículo me voy a permitir insistir sobre ellas.

La primera es la moral pública. No podemos pedir gobernantes honrados si nosotros no lo somos y de hecho, no lo somos. Basta que nos den la posibilidad de «mojar» para que dejemos de ser honrados. Y lo estamos viendo cada día, desde el «si yo estuviera allí, haría lo mismo» hasta los concejales que entran nuevos y se «pringan» al momento. Y no hablo sólo de la corrupción dineraria, que es la más importante, hay otras. Por ejemplo, los tipos que compraron votos en Mojacar y se ve que como aquello fue presunto, luego tomaron posesión de sus cargos electos.

Personalmente sostengo que todos tenemos un precio, salvo en ciertas cosas donde no hay dinero suficiente, como por ejemplo acciones que produzcan daños personales, así que la cuestión está en elegir a políticos que tengan el nivel muy alto. Desgraciadamente se elige chusma que se corrompen por mil euros. A este respecto, un useño dijo que había votado a Trump porque tenía tanto dinero que no necesitaba robar. Aquí votamos a los que no tienen, porque votar a los ricos nos parece una indecencia. Cuando es justo al contrario, un rico se supone inteligente y gobernará bien y tiene el nivle de corrupción muy alto, no se va a dejar sobornar por mil euros. En cambio, los mindundis que votamos, no han demostrado su inteligencia haciendo buenos negocios y encoma, como son unos muertos de ahmbre, se dejan sobornar por cantidades ridículas.

Otra cosa que defiende el artículo es legislar. Soy contrario a eso. Lo que produce es un fárrago legal que no hay juez que sea capaz de entender y mucho menos los abogados. El resultado son juicios interminables, que acaban en la nada.

Para mí, la cosa es clara: tenemos el código penal y algunos otros códigos que son suficientes. Bastará con suprimir esas leyes hechas para que la casta sea impune y que producen unos efectos garantistas que no permiten el buen funcionamiento de la justicia. Y por supuesto, suprimir toda referencia a la no devolución de lo robado. Eso estaba, pero se apresuraron a suprimirlo. Un político, en el peor de los casos, va a entrar en prisión un par de años. Le compensa pues cuando salgo podrá disponer unos cuantos millones a los que nadie puede alegar nada pues fue juzgado y condenado.

Si la «indecencia» social entró de manos de la casta, esa «educación para la decencia» que trata el artículo, tiene que venir de manos de la casta a base de castigos ejemplares, que justamente den ejemplo al lanar, de lo que es moral y de lo que no. Intentar educar a la sociedad sin que la casta dé ejemplo, es vano.


Odio tener, muchas veces, razón. Vean:

https://gaceta.es/espana/feijoo-vox-no-es-un-buen-socio-me-siento-mas-cercano-a-page-20230716-1145/

https://gaceta.es/espana/soraya-saenz-de-santamaria-defiende-que-pp-y-psoe-vuelvan-a-consensos-de-estado-20230716-1326/

**Creo que nunca desde la transición había caído tanto el nivel intelectual y moral de los políticos españoles. En un proceso en que también ha decaído profundamente dicho nivel en la media de los españoles. Exceptuemos a VOX. Una de las cosas más reveladoras de los debates electorales es la gran superioridad intelectual de los candidatos de VOX sobre la cháchara y la pacotilla ideológica de los demás.
**El cuento del “voto útil” (nada de votar en conciencia) lo inventaron los obispos en la transición, para apoyar a Suárez contra Fraga. Y ahora la siguen empleando los obispos  para apoyar a Feijoo frente a Abascal. Ojo con esa lamentable banda.
**Feijóo ha declarado su intención de estrechar la cooperación y amistad con Marruecos, una tiranía que perjudica constantemente a España, que ha invadido territorios españoles y amenaza seguir en ello. Claro que para Feijóo, España no existe en realidad, pues se compone de naciones sin estado, empezando por Galicia. No hay contradicción entre esta idea de fondo y su afición a la tiranía marroquí.
**En relación con la guerra de Ucrania, VOX debería defender abiertamente la neutralidad de España. Tiene argumentos de sobra para ello, y no debería dejarse atemorizar por la algarabía propagandística de quienes nos invaden o amenazan. La neutralidad es  una de sus asignaturas pendientes.

Pio Moa

https://www.libertaddigital.com/espana/politica/2023-07-15/el-pp-teme-que-20-escanos-se-vayan-al-psoe-alli-donde-el-voto-a-vox-no-se-traduzca-en-escano-7033755/

Pues el responsable es el pp, que luego no se quejen.

Muchos se preguntan, ante los vídeos de la campaña de sumar, si el nivel del votante es tan bajo como un párvulo. Pues parece que sí, parece que son los lanares del lanar y todo lo que sea hablarles a nivel de primaria ya es demasiado para ellos. Por eso nunca votarán a otros partidos que hacen campañas para gentes de cierto nivel intelectual. Ellos no llegan. Suponen el sector a la izquierda de la campana de Gauss sobre el coeficiente intelctual. Ylo de izquierda no es en sentido político, es que en la aprte izquierda de la campana están los CI bajos y en la derecha los altos, nada más que porque se empieza por el cero a la izquierda del gráfico.

https://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica2/sociopol_russia336.htm

Es un análisis político pero que abarca varios aspectos. Creo que merece la pena leerlo.

Pasmao

Tiene razón en lo que dice hay una suma de factores que han propiciado la existencia de la casta y su dominio. Y es cierto que durante el franquismo se desmontó el espíritu critico de la gente y luego la manipulación brutal a que nos someten ha hecho el resto. Se ha echado de menos la voz de ciertos sectores que debieron hablar desde el principio y no lo hicieron, todo en aras de una democracia homologable, porque la clave de todo fue la homologación, que nos dijeron que necesitábamos.


2.Publicado por Pasmao el 17/07/2023 09:49
Buenos días Don Francisco

Buena columna, pero no se ahonda en dos cosas muy importantes:

1/ ¿Había corrupción en el franquismo?
. ¿Era mayor, menor, que ahora?
. ¿Cual ha sido la evolución de la corrupción en España desde que falleció Franco?

Es indudable que durante el franquismo hubo corrupción. Pero una nación que evolucionó como España, habría sido imposible que lo hiciera cómo lo hizo si la corrupción hubiera tenido un peso determinante. Y entre otras cosas la corrupción no impidió el desarrollo español porque:

- El peso del Estado, pese a esos planes de Estabilización de acentuado perfil intervencionista, pesaba mucho menos que ahora en la vida pública

- Los profesionales del Estado, los funcionarios y anexos, tenían una valía intrínseca, una profesionalidad, una meritocracia clara y evidente. Pese a que se marginaron a personas muy válidas de izquierdas no se enchufa a un inútil a dirigir una Caja de Ahorros, se le daba un Estanco y punto.

- El peso del interés nacional estaba detrás de las decisiones.

La TRANSICIÓN SE HIZO SOBRE LA BASE DE COMPRAR VOLUNTADES, CON DINERO PÚBLICO. ERGO ERA NECESARIA LA CORRUPCIÓN.

No se hizo sobre la base de un "consenso", sino sobre la base de que aquí hay pasta para todos, los de antes y los que tengan que venir, y no nos vamos a pelear por unas migajas. En función de ello se diseño el sistema de las Taifas y una Justicia no independiente en nuestra Constitución.

Gran parte de las voluntades compradas fueron extranjeras. Nuestra "internacionalización", para que nos dieran las bendiciones desde afuera como nación democrática fetén se hizo a costa de pérdidas de soberanía vergonzosas. Entrada en la OTAN, en la CEE, etc... donde nuestra casta política hizo de testaferro de esos poderes que no estaban interesados precisamente en nuestro interés nacional. La corrupción local se internacionalizó, envuelta el papel celofán de la cosa Uropea y demás.

No es casualidad que cuando Franco falleciera tuviéramos una deuda del 10% según PIB y ahora sea del 130% (o mucho más).

2/ El peso de la corrupción aumenta con la extensión del poder despótico de la Agenda 2030.

¿Cuantos países occidentales de impecable trayectoria han caído puntos desde que están implementando las políticas de la Agenda 2030?

¿Cuantos países africanos están disminuyendo su corrupción desde que han comenzado a alejarse de la Agenda 2030?

Puede que aún haya diferencias. Pero va a menos. Y no creo que sea por casualidad.

Con todo, ¿Me gustaría saber hasta que punto en la propia Transparencia Internacional no se hacen trampas en el solitario y procuran tapar la corrupción asociada a los "suyos"?

Véase casos de las vacunas COVID, los de armamento, los de Energía...etc. Igual resulta que muchos de esas naciones tan poco transparentes no lo son tanto.

Un cordial saludo

3.Publicado por mentalmente el 17/07/2023 09:52
Buenas a todos,

Muy de acuerdo con lo que dice, yo creo que combatir la corrupción debería ser el tema central de la política, y desgraciadamente no lo está siendo.

Como dice el artículo de Carlos Aurelio, uno de los puntos importantes a tratar sobre la corrupción de los que nunca se suele hablar en ningún sitio, es sobre la corrupción de la sociedad, no de los políticos y cargos públicos.

Y esto, en mi caso personal, no es una opinión, sea por suerte, o por desgracia, yo he sido testigo de algunos ejemplos de ese tipo de compatriotas, y por los que he quedado muy sorprendido, ser testigo de ese tipo de comportamientos incluso me ha afectado moralmente, pero me ha servido para tener una idea más correcta del mundo en el que vivo.

Ese tipo de compatriotas existen en todas partes, no es una cosa que solamente exista en un país, la diferencia está en sí existen mecanismos establecidos para controlarlos y si funcionan. Y eso es lo que falla en España.

Y ese tipo de personas, al menos en mi caso personal, cuando hay elecciones, son de los que votan, de los más fanáticos, y la tendencia siempre es la misma. Si todo el mundo supiera de esto, muchas cosas cambiarían en España, estoy seguro, mucha gente cambiaría su voto, o en vez de abstenerse, iría a votar.

Cuando no se controla la corrupción en la política, tampoco se controlan en el resto de la sociedad, es como una plaga que crece, pero la gente de bien tiene la desgracia en muchos casos de vivir en una burbuja por la cual se da cuenta muy tarde de que eso existe y está creciendo de manera descontrolada en su país, hasta que le llega a su casa.

Como bien dice el artículo, de manera paradójica, fueron los liberales los que empeoraron la corrupción al suprimir los juicios de residencia. Pero esta no es la única medida posible para controlar la corrupción. La cuestión es que se tomen medidas y que funcionen.

Esto se puede vincular con la tesis de la Ponerología Política:

Es una especie de ciclo o contradicción en las sociedades avanzadas, que cuando controlan efectivamente la corrupción, esta se reduce al punto de que la misma sociedad se vuelve ingenua y baja la guardia, y tiende a reducir o eliminar los mecanismos culturales y legales de los que se han beneficiado en el pasado para llegar a ese estado. Entonces la corrupción vuelve a brotar y a hundir esa sociedad en la miseria.

La conciencia de este problema está también en una frase muy difundida por internet:

"“Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean tiempos fáciles, los tiempos fáciles crean hombres débiles y los hombres débiles crean tiempos difíciles”. La célebre frase es del escritor estadounidense G. Michael Hopf"

En España, como en otros países de Europa en declive, existen leyes que protegen a los delincuentes comunes, y les permiten o les orientan a seguir malviviendo, y reincidiendo en la delincuencia o dentro de la prisión, de manera recurrente, en vez de haber una política integral dirigida a erradicar por complejo la delincuencia y el coste elevado del mantenimiento de la misma.

No necesitamos que España u otros países de Europa sean como El Salvador antes de Bukele, lo que necesitamos es que tomemos el ejemplo para actuar ya, y así evitar con mayor facilidad el problema, y que el mismo esquema se reproduzca en nuestros países.

Yo creo que con esto está casi todo dicho. Toda la gente de bien tendría que ir a votar, sea lo que sea, porque los que no tendrían de votar sí que lo harán, y su decisión será peor para los otros. Y será peor para todos que los políticos en general, del partido o tendencia que sea, tengan a estos como su "electorado preferente", deberían tener a los ciudadanos de bien como electorados preferentes, sabiendo que "todos votarán en las elecciones".

Que haya corrupción en la mayoría de partidos políticos o todos ellos, no justifica la abstención en modo alguno. Ya que eso es una pasividad que no sirve para obtener un rendimiento útil, no sirve tampoco para reducir la corrupción, favorece que aumente.

Lo que sirve, en mi opinión, es que la tendencia sea a favor del interés de los ciudadanos de bien, las opciones y discursos que se apoyen tengan la tendencia favorable, a reducir el gasto público y leyes más duras para los delincuentes, y favorables para los honrados y los que denuncien corrupción.

Un saludo.

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Ideario

Este blog no es una plataforma de promoción del Voto en Blanco, sino un medio de castigo al mal gobierno y a la política antidemocrática que utiliza el termino “Voto en Blanco” por lo que conlleva de protesta y castigo al poder inicuo.

El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.




HIENAS Y BUITRES. PERIODISMO Y RELACIONES PERVERTIDAS CON EL PODER


Hienas y buitres es un libro escrito para despertar y movilizar las conciencias dormidas e intoxicadas desde el poder. Leerlo representa un vuelo rasante por encima de los secretos de la comunicación moderna y de los recursos y trucos que utiliza el poder para ejercer el dominio.
Las relaciones entre políticos y periodistas siempre han sido tormentosas. Son dos poderes decisivos que en las últimas décadas han pretendido dominar el mundo. En ocasiones lo han mejorado, pero otras veces lo han empujado hacia el drama y el fracaso. Políticos y periodistas se aman y se odian, luchan y cooperan, nos empujan hacia el progreso y también nos frenan. Son como las hienas y los buitres, que comen y limpian huesos juntos, pero sin soportarse. Al desentrañar el misterio, aprenderemos también a defendernos de sus fechorías.
Los medios son la única fuerza del siglo XXI que tiene poder para poner y quitar gobiernos y para cambiar los destinos del mundo.
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DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN


Lo que hoy llamamos "democracia" es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. "Democracia Severa, mas allá de la indignación" (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.
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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.
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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).
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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,"Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad".
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro "duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos".
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Democracia Secuestrada

La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.
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