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Ferran Torres y la lección de un pueblo que quiere renacer sin partidos políticos


Nota

España admira y valora al equipo de futbolistas que han ganado el Mundial de Fútbol y, al compararlo con el equipo que gobierna la nación, siente asco y vergüenza de sus políticos.

Los futbolistas han demostrado tener grandeza y generar unidad, ilusión y victoria, mientras el gobierno demuestra cada día ser una banda de corruptos sin valores, capaz sólo de generar división, odio y fracaso.

La copa del Mundo ganada por España es la victoria de un equipo de magníficos futbolistas que, a su vez, son también buenas personas, gente noble y con valores, justo lo contrario de lo que se percibe en en el poder gobernante.

La victoria de España ha sido un aldabonazo sobre la conciencia de un país que se estaba acostumbrando a vivir en la mentira, la corrupción y la bajeza que propaga la política.

El equipo de fútbol ha llenado el país de ilusión y fuerza gracias a su unidad, generosidad, esfuerzo y valores.
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Ferrán Torres, el delantero español de origen humilde y fe católica arraigada, se convirtió en héroe nacional al marcar el gol que dio a España su título mundial en la final de 2026 contra Argentina.

En plena celebración, sin complejos y con la camiseta quitada entre miles de aficionados, lució una gorra roja con el lema “Make Spain Great Again” (Haz a España Grande de Nuevo). Un gesto valiente y espontáneo que resuena como un grito de orgullo patrio, adaptando un símbolo de renovación a la realidad española.

Torres encarna lo mejor del espíritu español: talento, esfuerzo y una identidad que trasciende ideologías. En un momento de euforia colectiva, recordó que las naciones se engrandecen con victorias compartidas y símbolos que unen, no con divisiones estériles.

Este gesto contrasta brutalmente con el fracaso estructural de los partidos políticos como base de las democracias modernas.

España es un observatorio optimo para aprender que lejos de ser vehículos de la voluntad popular, los partidos políticos se han convertido en máquinas de división, corrupción, odio y vicios que desangran a los pueblos.

El PSOE, por ejemplo, acumula escándalos que evidencian cómo el poder se pudre en clientelismo y mentiras sistemáticas, mientras que el otro gran partido del país, el PP, no escapa a dinámicas similares de enquistamiento.

Estos aparatos fomentan trincheras artificiales —progres contra conservadores, regiones contra nación— para perpetuarse, mientras erosionan la cohesión social y desvían energías de los verdaderos desafíos: economía, seguridad, natalidad y orgullo colectivo.

Generan enfrentamientos que debilitan al Estado y al ciudadano, convirtiendo la política en un circo de resentimientos en lugar de un instrumento de bien común.

Ferrán Torres representa precisamente lo contrario: un español que, desde el mérito deportivo y sin pedir permiso a las élites partidistas, reivindica hacer España grande otra vez.

Su gorra no es un capricho; es un recordatorio de que la grandeza nacional nace del pueblo, de sus tradiciones (incluida la fe católica que ha forjado la identidad hispana) y de victorias concretas, no de programas electorales vacíos.

Mientras los partidos promueven odios y rencillas, símbolos como este de Torres unen a millones que anhelan un país próspero, soberano y reconciliado consigo mismo.

Fernán Torres, con su gol y su gorra, nos invita a imaginar una España renovada donde el protagonismo regrese a los ciudadanos y a sus héroes reales, no a las estructuras que los dividen y debilitan.

Francisco Rubiales

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Jueves, 23 de Julio 2026
Artículo leído 1578 veces




Comentarios:

1.Publicado por mentalmente el 23/07/2026 07:07
Buenas a todos,

La ideología patriotista en occidente sigue avanzando porque el terror socialista internacional no ha frenado aún.

Siguen promoviendo la endofobia blanca, el relativismo moral autodestructivo, con las mermas de natalidad, las fronteras descontroladas, la islamización y otros salvajismos sin frenos, y el culto climático de fondo como excusa barata.

Siguen queriendo y aplicando impuestos y sanciones absurdas por emisiones de CO2, sin importar el resto del mundo.

Y siguen queriendo hacer creer que debemos acostumbrarnos a ser pobres y obedientes. Con la teoría del decrecimiento y el dinero digital. A estar vigilados y controlados por todos lados.

Y siguen queriendo imponer multiculturalidad e ideología de género forzado en todos sitios.

Este suicidio colectivo es solo para nosotros. Los demás no importan. No nos estamos volviendo patriotas, este patriotismo solo es la reacción lógica, y aún insuficiente, contra el hecho mismo de estar siendo masacrando colectivamente de manera abierta y flagrante.

La gorra MAGA o cualquier variante de la misma, es un símbolo de rechazo contra este suicidio colectivo sin sentido general ni propósito.

El globalismo es una ideología de suicidio masivo. Es una secta destructiva. El globalismo es el "Templo del Pueblo" de Jim Jones.

El globalismo es el nazismo y el comunismo. Es la versión definitiva del socialismo, la dictadura global salvadora con la excusa climática.

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He hecho una muy pequeña investigación sobre los críticos del socialismo como "religión secular". En relación a mi comentario sobre ello.

Los más influyentes y centrales en el tema:

Eric Voegelin (obras 1938,1952, 1959): Fundador conceptual clave del marco “religiones políticas” y “gnosticismo político”.

Raymond Aron (obras 1940-1955): Crítico liberal influyente, especialmente contra el marxismo como fe secular.

John McWhorter (obras 2021): Actualización relevante al progresismo identitario actual.

Porque creo que esta "enfermedad", en parte, tiene que ver con que existe un sentimiento religioso, o instinto natural religioso, como quiera llamarse, pero a veces desordenado o confundido. De ahí, tratar de arreglarlo mediante la simple razón no funciona como se espera.

Seguramente nunca habrán oído hablar de ninguno de estos tres autores principales, como yo tampoco.

El mero hecho de que estas críticas existan y no sean apenas conocidas en lo popular es en sí mismo un tema interesante. Es interesante que se conozcan esos nombres.

El entendimiento del ser humano como un ser naturalmente religioso ayuda mucho a comprender el mecanismo poderoso de estas ideologías totalitarias. Y la negación cínica de la religión por los conflictos que genera, por otra parte, es un autoengaño al respecto de sus orígenes o raíces que nos unen o hacen depender de ella.

¿Qué dicen entre todos ellos?
Dicen lo siguiente:

En una era de declive de las iglesias tradicionales, las ideologías políticas han ocupado el vacío sagrado con sorprendente eficacia.

Eric Voegelin, testigo del ascenso nazi, diagnosticó con precisión en 1938 cómo el totalitarismo no era mera tiranía técnica, sino una religión intramundana: transfería la salvación del cielo a la historia, divinizaba al colectivo (raza, clase, Estado) y exigía obediencia dogmática.

El gnosticismo moderno, una tentación eterna de rechazar la imperfecta realidad y redimirla mediante un conocimiento elitista, explicaba para él tanto el nazismo como el marxismo.

No se trata de economía, sino de desorden espiritual (en esto yo coincido): el hombre, incapaz de soportar la tensión entre lo finito y lo trascendente, fabrica paraísos terrenales que terminan en infiernos.

Raymond Aron, desde el liberalismo francés, complementó este análisis con lucidez sociológica. Sus “religiones seculares” desenmascaraban el marxismo como opio de los intelectuales: una fe milenarista que promete redención proletaria y justifica cualquier medio.

Ambos veían en el socialismo una herejía cristiana secularizada, donde la escatología se vuelve política y la caridad se transforma en lucha de clases.

Hoy, el patrón se repite con el wokeísmo. Como señala McWhorter, posee pecado original racial, sacerdotes (activistas académicos), rituales de expiación y una moral binaria implacable que castiga la disidencia como blasfemia.

Es gnosticismo posmoderno: solo los “despiertos” (woke) poseen la gnosis de los sistemas de opresión invisibles.

La realidad (estadísticas, biología, historia matizada) debe someterse al dogma. Llena el anhelo de propósito y pertenencia en sociedades secularizadas, pero erosiona la razón, el mérito y la cohesión social.

Seguramente por esto yo veo soluciones en la ciencia de datos, la biología y en la historia viendo como ha fracasado esta manera de pensar política.

Pero reconozco que el problema es antes de eso. Antes de siquiera mencionar estas áreas de conocimiento (y por tanto de uso de la razón), algo hace que el afectado sea inmune y le resbale la razón. Incluso siendo capaz de dedicarse a las mismas. Hay un "desorden primario", un error de perspectiva de vida inicial.

Estas teorías no demonizan toda búsqueda de justicia o igualdad, sino que alertan contra su absolutización religiosa.

Sugieren que cuando la política se sacraliza, deja de ser pragmática y se vuelve inquisitorial. Voegelin y Aron nos recuerdan que la salud de una sociedad depende de mantener la distinción entre lo sagrado y lo mundano: sin trascendencia abierta, las ideologías llenan el hueco con ídolos que exigen sacrificios humanos.

Sobre eso yo sugiero que determinadas cosas o ideas muy bien escogidas sí deberían ser sagradas en cualquier buena política general, o casi serlo, porque siempre habrá algo que se considere sagrado, además de eso depende sustentar holgadamente todo el orden social.

Estos autores sugieren que en tiempos de nuevas fes seculares, recuperar el escepticismo liberal y la humildad ante la complejidad de lo real no es conservadurismo, sino simple cordura.

Un saludo

2.Publicado por vanlop el 23/07/2026 09:24

No voy a repetir el artículo que dice muy claras las cosas. Me voy a ir un poco por el margen, pero no mucho.

Ese sentimiento de hacer grande a España creo que es algo general, hasta en los marxistas más acérrimos, sin embargo no existe en la casta y por supuesto en los separatistas.

Y es curioso que no exista en la casta porque es igual de fácil gobernar con miras de prosperidad que con ideas de destrucción, es más, las ideas de grandeza facilitan el gobierno más que las otras. Y así vemos el rechazo generalizado a la casta porque la gente entiende que esta no es la forma de llevar un país. Cierto que con este sistema de la casta se roba más, pero eso es matar la gallina, si el país es próspero hay más de donde robar y la gente no se va a fijar.

Sin embargo vemos que la gente vota socialismo, en sus distintas versiones, desde el rojo más vistoso hasta el azul tímido y la respuesta es bastante simple: se vota a unos partidos supuestamente enfrentados para que no ganen los otros. Y así la casta se perpetúa en el poder.

El sentimiento de hacer grande a España existe pero está adormecido al no saber como expresarlo, la gente quiere prosperidad, ¿quién no? Pero las opciones de voto son muy limitadas en ese sentido y como he dicho, se vota para que los otros no gobiernen y esa es la forma más eficaz para hundirnos en el fango.



https://esrt.press/actualidad/618256-lavrov-no-vamos-atacar-europa
...pero si ellos tratan de atacarnos, esta no será una guerra convencional.

Nadie va a atacar, el negocio son las guerras interminables, no las que concluyen.

También demuestra la imposibilidad de Rusia a mantener una guerra convencional con Uropa, así que no nos mientan diciendo que os van a invadir.



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El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.




HIENAS Y BUITRES. PERIODISMO Y RELACIONES PERVERTIDAS CON EL PODER


Hienas y buitres es un libro escrito para despertar y movilizar las conciencias dormidas e intoxicadas desde el poder. Leerlo representa un vuelo rasante por encima de los secretos de la comunicación moderna y de los recursos y trucos que utiliza el poder para ejercer el dominio.
Las relaciones entre políticos y periodistas siempre han sido tormentosas. Son dos poderes decisivos que en las últimas décadas han pretendido dominar el mundo. En ocasiones lo han mejorado, pero otras veces lo han empujado hacia el drama y el fracaso. Políticos y periodistas se aman y se odian, luchan y cooperan, nos empujan hacia el progreso y también nos frenan. Son como las hienas y los buitres, que comen y limpian huesos juntos, pero sin soportarse. Al desentrañar el misterio, aprenderemos también a defendernos de sus fechorías.
Los medios son la única fuerza del siglo XXI que tiene poder para poner y quitar gobiernos y para cambiar los destinos del mundo.
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DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN


Lo que hoy llamamos "democracia" es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. "Democracia Severa, mas allá de la indignación" (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.
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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.
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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).
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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,"Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad".
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro "duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos".
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Democracia Secuestrada

La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.
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