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Los adoradores del Estado toman el poder (Expo 92: Crónicas de la verdad-4)


Nota

No puede entenderse la Exposición Universal ni los juegos olímpicos sin asumir antes que los socialistas, adoradores del Estado, del poder y también del dinero, habían llegado al gobierno de España en 1982 decididos a cambiarlo todo y a imponer su ley y su estilo, a cualquier precio.

En torno al mítico año 1992, probablemente el más trascendente para España desde el final de la Guerra Civil, se inauguró una filosofía política nueva y desconocida, que se resume en la frase "Todo el poder para el partido", grito que en aquella España equivalía al leninista "Todo el poder para los soviets". Eran los tiempos en que Felipe González entró a saco en la sociedad civil española y la desarticuló y desarmó afirmando que todo el poder debía estar controlado por el partido. Eran los tiempos del "Dales caña, Arfonso", con el que las multitudes descamisadas jaleaban el despliegue de poder socialista. Aquella filosofía es la que amparaba la construcción de la Expo 92 y de las Olimpiadas de Cataluña. En la Exposición, el embajador de aquel mundo intervencionista era Jacinto Pellón y en Cataluña fue el propio Jordi Pujol el que encarnó aquel avasallador "leninismo made in Spain", en el que el Estado era casi un dios.
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Primer plano del recinto Expo 92
Primer plano del recinto Expo 92
La Exposición Universal entró en Sevilla, en 1985, cuando se abrió la "Oficina del Comisario" en la avenida de la Palmera, como un torbellino y pronto se convirtió en la tarta más deseada y en la gran oportunidad de medrar y enriquecerse para políticos, parásitos, mediocres, ambiciosos y todo tipo de sinvergüenzas. La construcción del recinto fue pronto percibida como una obra magna que, al igual que la miel atrae a las moscas, atrajo a todo tipo de ambiciosos.

Eran tiempos de esperanza y de relanzamiento de España, pero también eran tiempos difíciles para le gente honrada y la gran ocasión para los desalmados.

El partido político que dominaba España y Andalucía lanzó a sus recaudadores a la calle, pidiendo dinero "para el partido" y presionando a las empresas. Pedir dinero "para el partido" parecía legal, pero no lo era. Obras públicas, carreteras, AVE, concesiones, contratos, exclusivas... todo pasaba, de un modo u otro, por las mordidas y las comisiones. la gente estaba deslumbrada ante tanto poder y tanto dinero, pero la economía se adaptó pronto al nuevo espíritu que imponían los socialistas.

Los ciudadanos eran tan inocentes, ingenuos y bien intencionados que no percibían el peligro que encerraba aquello, como tampoco descubrieron que la esencia de la democracia estaba siendo degollada. La fe y la ilusión en la democracia eran tan fuertes como ciegas. Cuando aquellos políticos asesinaron a Montesquieu y controlaron en el partido los tres poderes básicos del Estado, en lugar de salir a las calles para defender el sistema y las libertades, aclamaron a los que tenían el cuchillo asesino en las manos.

Recuerdo que en un viaje en avión a Madrid, una política socialista sevillana, de primer nivel, me dijo: "Se acabó el monopolio el poder y del dinero que tenían los Benjumea. Ahora nos toca a nosotros". Los Benjumea eran una de las familias mas ricas y poderosas de Sevilla, creadores y dueños de Abengoa. Al regreso se lo conté al comisario Olivencia y, tras mover la cabeza con preocupación, me dijo:"No le hagas caso. No todos son así".

A mi aquello no me gustaba nada. Yo era de los que había votado a los socialistas en 1982 y en Sevilla empecé a decepcionarme al conocerlos de cerca, del mismo modo que en Cuba, donde trabajé como corresponsal de la agencia de noticias EFE entre 1975 y 1977, me decepcioné cuando conocí por dentro el comunismo.

Aquella filosofía del poder era terrible y causó estragos en la armadura moral que poseía la sociedad española. Fueron los tiempos en los que, según el ministro Solchaga, España era el país "donde uno podía hacerse rico más rápida y fácilmente". Por aquellos días, desde el poder político se expandía una ética lamentable, resumida en frases que se hicieron famosas, como "Al enemigo ni agua", "En política vale todo" o "Quien no está conmigo está contra mi". Aquello se parecía demasiado a lo que había escuchado en Cuba, en el entorno de Fidel, donde me decían que "El partido nunca se equivoca", "Hay que obedecer al partido, aunque creas que se equivoca" o "Los hombres pasan, pero el partido es inmortal".

Aquella manera de gobernar, bajo el principio de "todo el poder para el gobierno", era justo lo contrario de lo que yo creía que era la democracia, un sistema presidido por la "desconfianza" hacia el poder político, al que había que vigilar, criticas y controlar desde la ciudadanía. El socialismo andaluz, que después se consolidaría como el más intervencionista y corrupto de España, me recordaba demasiado a lo que yo había vivido en Cuba y terminó liquidando mi ilusión de servir en lo público.

Recuerdo que por entonces me llamó por teléfono uno de los "profetas" del nuevo orden, Juan Guerra, hermano de Alfonso Guerra, un hombrecillo con un poder desmesurado, ordenándome que colocara en la Expo a un amigo suyo. De nuevo, indignado, acudí al comisario Olivencia para contarle lo ocurrido, quien, con buen criterio, me dijo: "No le hagas caso". Desde luego, no le hice caso, pero aquellas libertades mías estaban ya labrando mi ruina como directivo de la Expo.

Aquel estilo y aquella filosofía depredadora y descarada me indignaban, hasta el punto de que decidí jugarmelo todo y escribí un artículo en periódico El País, denunciando, con prudencia pero con claridad, los manejos, abstáculos y zancadillas que se le ponían a la Expo desde la organización del Quinto Centenario, el Ayuntamiento de Sevilla, la Diputación y otros ámbitos del poder. El artículo, ingenuo y ajeno a la nueva filosofía política, defendía la tesis de que en un proyecto de Estado como el de Expo 92, donde el comisario era el hombre elegido por el Estado para pilotarlo, no había que ponerle trabas y zancadillas, sino otorgarle un apoyo incondicional.

Aquel artículo-denuncia, que sacó los colores a algunos políticos porque descubría manejos impropios y de gran bajeza, nunca me fue perdonado y fue mi sentencia de muerte. El alcalde de Sevilla, Manuel del Valle, pidió mi cabeza en una carta dirigida al comisario y otros políticos guardaron silencio, pero decidieron acabar con mi presencia en Expo 92 en la primera oportunidad, algo que consiguieron un año después, a finales de 1987, cuando llegó a la organización de Expo 92 Jacinto Pellón, el hombre del partido, con plenos poderes.

En Expo 92 se introdujeron los mimbres de la nueva España, no sólo los sistemas de corrupción, sino también el poder casi absoluto de los partidos, la marginación de la sociedad civil, el odio a la crítica y la sumisión plena de los cuadros y mandos al poder de la cúpula del todopoderoso e impune partido.

Francisco Rubiales



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Jueves, 25 de Mayo 2017
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Comentarios:

1.Publicado por pasmao el 25/05/2017 11:28
Increible pero cierta relación de lo que aconteció Don Francisco.

Por lo menos tenemos los detalles de su crónica. Me gustaría que para el caso de Barcelona 92 hubiera alguien como usted que nos contara eso que no apetece que se sepa.

Si lo encuentra, por favor, háganoslo saber porque daremos buena cuenta de lo que él/ella nos relatara(n).

Simplemente añadir que todos esos desatinos no fueron por casualidad. En el 86 con nuestra ingreso en la CEE se pactó por nuestras castas el desmantelar muchos de los sectores que hacían competencia a nuestros cuates de Uropa. Y ellos fue a cambio de de esas inversiones, fondos Uropeos, aquí. Para que se notara menos el tocomocho.

Obviamente esos fondos no se podrían dedicar a actividades que luego pudieran presentar cierta competencia con las primigenias de quienes nos los daban. Así que desde fuera se vió muy bien que se dedicaran a cosas como lo de Sevilla o Barcelona, y posteriormente a todos esos AVEs sin sentido, aeropuertos sin aviones, autovías a ninguna parte.. edificios chorras (al estilo Quatar..) diseñados por arquitectos .. en fin no me etiendo para no amargarme/les.

Lo que ha pasado después es que con el ingresos de los paises del Este en la cosa Uropea los criterios de reparto de fondos cambiaron y nos quedamos colgados de la brocha Uropea.

un cordial saludo

2.Publicado por eduardo caldarola de bello el 25/05/2017 13:13
Hubo otra frase famosa, no recuerdo si anterior al "Dales caña Arfonso", pero muy elocuente: "El que se mueve no sale en la foto", dicha por el propio Guerra.
Solo puedo añadir que el primer día que conocí a Don Jacinto Pellón (QEPD), y solo con una frase que me dijo en el edificio de la Sociedad Estatal dirigiendo su dedo índice derecho hacia el otro edificio, el de la Comisaría General, supe que mentía. Lo que no sabía hasta dónde podría llegar esa forma de actuar.

3.Publicado por vanlop el 25/05/2017 16:13

Estos relatos son pura Historia.

Aquí tenemos la explicación de como el psoe se convirtió en fascista, porque eso fue lo que montaron. ¿Qué más da que todo sea para el estado, los soviets o el partido?

La gente era inocente, se nos dijo que la democracia era lo mejor, pero se nos ocultó que la democracia es una lucha diaria para evitar los desmanes y para que sea el pueblo el que mande. Eramos tan inocentes que cuando nos decían que ya habían chupado bastante y era hora que chupar los nuestros, no los corrimos a gorrazos.

Fue el principio de la ingeniería social que ahora tenemos y nos monta en el absurdo, pero todo empezó entonces. Ahora bien, esa ingeniería social era demasiado para un abogado laboralista (cuando ejercer de laboralista era el fracaso como abogado. Después la cosa se puso bien) y un literato aficionado, miembros de los servicios secretos del régimen anterior. Aquellos tuvieron que tener su "camino de Damasco" que les reveló las directrices, lo mismo que el otro tuvo el suyo cuando fue a México.

Pasmao, no es necesario que nadie nos cuente sobre la olimpiada, será igual que la expo, pero en catalán. Sin embargo si alguien lo cuenta, será interesante leerlo.

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 Ideario

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Este blog no es una plataforma de promoción del Voto en Blanco, sino un medio de castigo al mal gobierno y a la política antidemocrática que utiliza el termino “Voto en Blanco” por lo que conlleva de protesta y castigo al poder inicuo.

El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.


 Podcast






DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN

Lo que hoy llamamos "democracia" es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. "Democracia Severa, mas allá de la indignación" (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.
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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.
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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).
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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,"Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad".
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro "duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos".
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Democracia Secuestrada

La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.
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