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Sánchez provoca una invasión letal que destruye España



Pedro Sánchez está destruyendo España al estimular una ola de inmigración masiva y sin control.

El efecto llamada de la regularización de Sánchez es brutal: rutas activadas desde Reino Unido, Francia e Italia, colas interminables en consulados y un aluvión de denuncias falsas de pérdida de pasaporte.

Esa invasión, provocada por el enloquecido sanchismo, pone en peligro el futuro de España y de Europa entera.

La Policía Nacional ha detectado la llegada masiva de pakistaníes procedentes del Reino Unido, que cruzan el Canal de la Mancha, atraviesan Francia y entran en España por los Pirineos con el único objetivo de colarse en la regularización masiva impulsada por Pedro Sánchez. También llegan oleadas de marroquíes y argelinos, algunos recién excarcelados.

Sánchez no solo sabía de la invasión letal que llegaría con su decreto, sino que lo provocó adrede.

Es un enfermo que está convirtiendo España en un infierno para los españoles de a pie.
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Invasión destructora de España patrocinada por el socialismo
Esta medida abre la puerta a medio millón de irregulares —y según filtraciones policiales, posiblemente hasta un millón— que solo deben acreditar cinco meses de estancia y firmar una declaración jurada de que no tiene antecedentes penales.

Algunas organizaciones denuncian que por 150 euros se puede conseguir un empadronamiento falso que permite acceder a la regularización.

Mientras las clases medias y trabajadoras pagan impuestos, esperan años por una vivienda protegida y ven colapsados la sanidad, la educación y la seguridad en barrios enteros, el Gobierno premia a quien llega saltándose las normas.

La regularización no es “justicia”, como la llama Sánchez, sino un acto de traición al pacto social que convierte el esfuerzo y la legalidad en una desventaja competitiva.

El resultado es previsible: más presión sobre servicios públicos ya tensionados, descenso de salarios en sectores bajos, aumento de la inseguridad y erosión de la cohesión nacional.

Lo más grave es la impunidad absoluta con la que actúan los socialistas en el poder, transformados por sus obras en enemigos de España.

A pesar de las advertencias policiales, de las críticas de barones autonómicos y de la evidencia diaria de colapso, nadie echa a Sánchez. Ni el PP, atrapado en su tibieza y miedo a ser tachado de extremista, ni la justicia, ni una oposición fragmentada.

España se derrumba por culpa del sanchismo, el presidente viaja, firma pactos y vende la medida como “necesidad económica”, mientras el contribuyente español financia el desastre.

España se ha convertido en el paraíso de los sinvergüenzas: el que respeta la ley, paga; el que la burla, cobra.

“Los españoles primero” tiene que imponerse para salvar la patria. No es un eslogan radical, es la única política decente posible: prioridad nacional en vivienda, empleo, prestaciones y seguridad. Fronteras controladas, expulsiones reales y fin del clientelismo migratorio. Castigo de cárcel para los corruptos y asesinos de la nación.

Francisco Rubiales

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Lunes, 27 de Abril 2026
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