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La venganza de los españoles contra el sanchismo



El gobierno de Sánchez ha tenido que aplazar sine die el "funeral laico" que proyectaba celebrar en Huelva como homenaje a las víctimas de los trenes siniestrados en Adamuz, no porque algunos familiares no podían asistir, como dicen mintiendo, sino porque las familias, indignadas con los gobernantes socialistas, rechazan sentarse al lado de los culpables.

Millones de españoles desean vengarse del sanchismo y esperan que se abran las urnas para derrotarlo y expulsarlo del poder para siempre. Llevan años acumulando frustración, dolor y rabia ante la vileza del poder y el daño terrible que el sanchismo está causando a la nación española.

Millones de españoles piensan con rabia que hay dinero para Cataluña, para comprar votos y para robar, pero no para arreglar las vías de los trenes españoles.

La hora de la venganza va a llegar pronto porque el gobierno de Sánchez, acorralado y borracho de fracaso, se cae a pedazos.

La corrupción, el abuso de poder, las violaciones a la Constitución, los socios envilecidos del gobierno, las concesiones al independentismo, la protección de delincuentes y okupas, los regalos inmerecidos a Cataluña y el País Vasco, a cambio de votos para seguir en el poder, el descontrol de la inmigración, la indiferencia ante los guetos de extranjeros hostiles que se están formando en las ciudades, la ocupación de las instituciones y empresas que requieren ser independientes en democracia, los impuestos abusivos que saquean a ciudadanos y empresas, la siembra de odios y divisiones, el desempleo de los jóvenes, los bajos salarios, el avance de la pobreza, el enriquecimiento de los políticos, los agravios comparativos y el apoyo a la corrupción son lacras que el pueblo español sueña con erradicar cuando el sanchismo sea borrado del mapa.

Los trenes reventados, las vías rotas y las decenas de muertos por descarrilamientos son las más recientes pruebas del fracaso del socialismo en España, una plaga de que está conduciendo al país hasta el precipicio.
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Culpables con rostro compungido
Llegó la hora de la verdad. El sanchismo no es un error pasajero, es un proyecto deliberado de demolición nacional que ha fracturado la convivencia, empobrecido a las familias y entregado la soberanía a quienes la desprecian.

Los españoles ya no piden explicaciones ni promesas vacías; exigen justicia, recuperación de la dignidad y un futuro sin abusos, mentiras, tutelas ni chantajes.

El ansia de regeneración y el deseo de acabar con el sanchismo son sentimientos fuertes y crecientes que impregnan la sociedad española y deslizan cada día miles de votos, antes socialistas, hacia la oposición.

El 2026 será el año del cambio irreversible, el momento en que el pueblo soberano, harto de mentiras y privilegios, convierta su indignación en una mayoría aplastante que barra del gobierno a quienes lo han convertido en baba corrupta e instrumento de su propia supervivencia.

No habrá piedad ni marcha atrás: el sanchismo caerá y con él se acabará la pesadilla. España despertará.

No es venganza ciega, es legítima defensa de una nación herida. Quienes han gobernado contra la mayoría, pisoteando la Constitución y vendiendo el futuro a cambio de sillones, no merecen ni un minuto más en el poder. El veredicto de las urnas será demoledor y definitivo: el fin del sanchismo no será una alternancia más, será la derrota moral y política de un modelo que ha demostrado ser incompatible con la España libre, próspera y unida que la inmensa mayoría anhela recuperar.

Ese día, por fin, volveremos a respirar.

Francisco Rubiales

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Lunes, 26 de Enero 2026
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