Son demasiados los cristianos españoles que no entienden esta visita papal y menos todavía que el Vaticano alabe al monstruo de la Moncloa, todo un ejemplo de como no se debe gobernar una nación, a la que se le arrebatan los valores, se le miente constantemente y cuya Constitución es pisoteada.
Los datos son demoledores. El caso Koldo y sus ramificaciones (Ábalos, Cerdán, Ferraz) destapan tramas de comisiones en contratos de mascarillas, financiación irregular y amaños en Transportes, con nueve causas abiertas que cercan al núcleo del poder. Encuestas de GAD3 y NC Report sitúan al PSOE en torno al 26-27% y 107 escaños, con una pérdida estructural de apoyo por el hartazgo ciudadano ante la corrupción galopante y la polarización.
Es todo una cruel paradoja escandalosa que Sánchez sea pitado y rechazado por la mayoría del pueblo español y que al mismo tiempo sea ensalzado y fortalecido por la Iglesia Católica.
¿Cómo ha podido la Iglesia degenerarse tanto? Es injusto e indecente presentar como “modelo mundial” a quien pacta amnistías, persigue a los jueces limpios y a los periodistas veraces, erosiona instituciones y prioriza la supervivencia personal sobre el bien común, además de traicionar la Doctrina Social y la defensa de la vida y la verdad.
Los católicos españoles, mayoría aún en el país que recibirá al Papa, perciben una desconexión dolorosa: mientras la Iglesia predica la ética, abraza la imagen de un dirigente tóxico.
La Iglesia debe recuperar su voz profética al lado de la justicia y de los débiles, no prestándose al lavado de imagen de un proyecto que ha herido de muerte la confianza y los valores cristianos en España.
El escándalo es profundo y exige rectificación.
Pero la Iglesia del presente, demasiado apegada al poder y a la riqueza, se ha alejado de la humildad evangélica y es incapaz de reconocer y rectificar sus errores, ni siquiera cuando sus discursos fortalecen el mal y provocan angustia y desesperación entre los cristianos que siguen a Cristo en España.
Francisco Rubiales
Los datos son demoledores. El caso Koldo y sus ramificaciones (Ábalos, Cerdán, Ferraz) destapan tramas de comisiones en contratos de mascarillas, financiación irregular y amaños en Transportes, con nueve causas abiertas que cercan al núcleo del poder. Encuestas de GAD3 y NC Report sitúan al PSOE en torno al 26-27% y 107 escaños, con una pérdida estructural de apoyo por el hartazgo ciudadano ante la corrupción galopante y la polarización.
Es todo una cruel paradoja escandalosa que Sánchez sea pitado y rechazado por la mayoría del pueblo español y que al mismo tiempo sea ensalzado y fortalecido por la Iglesia Católica.
¿Cómo ha podido la Iglesia degenerarse tanto? Es injusto e indecente presentar como “modelo mundial” a quien pacta amnistías, persigue a los jueces limpios y a los periodistas veraces, erosiona instituciones y prioriza la supervivencia personal sobre el bien común, además de traicionar la Doctrina Social y la defensa de la vida y la verdad.
Los católicos españoles, mayoría aún en el país que recibirá al Papa, perciben una desconexión dolorosa: mientras la Iglesia predica la ética, abraza la imagen de un dirigente tóxico.
La Iglesia debe recuperar su voz profética al lado de la justicia y de los débiles, no prestándose al lavado de imagen de un proyecto que ha herido de muerte la confianza y los valores cristianos en España.
El escándalo es profundo y exige rectificación.
Pero la Iglesia del presente, demasiado apegada al poder y a la riqueza, se ha alejado de la humildad evangélica y es incapaz de reconocer y rectificar sus errores, ni siquiera cuando sus discursos fortalecen el mal y provocan angustia y desesperación entre los cristianos que siguen a Cristo en España.
Francisco Rubiales