Los Cuatro Jinetes de la Corrupción Española
Ayer, en el Tribunal Supremo, quedaron retratados los nuevos enemigos de España, lo corruptos y sinvergüenzas que la están destrozando a golpe de rapiñas, abusos, mentiras y suciedades.
Se han apoderado del Estado desde dentro: son los chorizos, corruptos y traidores que han convertido las instituciones en una máquina de saqueo y destrucción nacional.
La nueva Reconquista ya ha comenzado. Su lucha no será con la espada, sino con la inteligencia, la crítica y la protesta democrática.
Su primer objetivo es expulsar del poder a los sinvergüenzas y delincuentes que han colonizado las instituciones españolas.
Ayer, en el Tribunal Supremo, el acusado Aldama dejó claro que Pedro Sánchez y su corte de corruptos, separatistas y radicales han convertido el Gobierno en una trama organizada de poder y beneficio personal. Las acusaciones, indicios y pruebas apuntan a que han violado la Constitución, han indultado a golpistas, han protegido a okupas y delincuentes, han manejado el dinero público como rufianes, han prostituido la política, han abierto las fronteras sin control y han esquilmado a los ciudadanos con impuestos abusivos.
Frente a esta ocupación interna, millones de españoles están despertando. La indignación ya no es silenciosa: se está organizando. La batalla ya no es solo electoral, es moral y existencial. Hay que recuperar el Estado de manos de quienes lo han convertido en botín particular.
Pero esta Reconquista no se limita a desalojar a los corruptos. Su objetivo más profundo es recuperar los valores que los invasores ideológicos y políticos han destruido sistemáticamente: el honor, la justicia, la honradez, la lealtad, la valentía, el respeto, la dignidad y el amor a España y a los españoles, valores que fueron sustituidos por el cinismo, la mentira, el clientelismo, el derrotismo, la división, la envidia y el odio.
Una nación sin estos pilares se desmorona. Por eso, la nueva Reconquista debe ser también cultural y espiritual: restaurar a Dios en su lugar, el orgullo de ser español, la unidad de la Patria, la meritocracia frente a la mediocridad ideológica y poner por delante el interés común sobre los privilegios del partido y de sus bandas dirigentes.
España no puede permitirse ser derrotada. Tras ocho siglos de lucha, nuestros antepasados nos legaron una nación libre. Hoy estamos en riesgo de perderla por la cobardía, la codicia y la traición de quienes nos gobiernan.
La Nueva Reconquista exige determinación, unidad, coraje y capitanes nuevos y sin mancha, sin pasado corrupto en las huestes políticas, no vinculados a partidos llenos de basura.
Esta Nueva Reconquista no terminará hasta que España vuelva a ser dueña de su destino, limpia de corrupción y fiel a sus mejores tradiciones.
Tal vez sea una lucha larga, pero es tan necesaria para España como la vida misma. Los españoles que aún conservan el espíritu de Covadonga y Granada deben alzarse con la misma tenacidad que aquellos que nunca aceptaron vivir bajo dominación extranjera.
Francisco Rubiales
Se han apoderado del Estado desde dentro: son los chorizos, corruptos y traidores que han convertido las instituciones en una máquina de saqueo y destrucción nacional.
La nueva Reconquista ya ha comenzado. Su lucha no será con la espada, sino con la inteligencia, la crítica y la protesta democrática.
Su primer objetivo es expulsar del poder a los sinvergüenzas y delincuentes que han colonizado las instituciones españolas.
Ayer, en el Tribunal Supremo, el acusado Aldama dejó claro que Pedro Sánchez y su corte de corruptos, separatistas y radicales han convertido el Gobierno en una trama organizada de poder y beneficio personal. Las acusaciones, indicios y pruebas apuntan a que han violado la Constitución, han indultado a golpistas, han protegido a okupas y delincuentes, han manejado el dinero público como rufianes, han prostituido la política, han abierto las fronteras sin control y han esquilmado a los ciudadanos con impuestos abusivos.
Frente a esta ocupación interna, millones de españoles están despertando. La indignación ya no es silenciosa: se está organizando. La batalla ya no es solo electoral, es moral y existencial. Hay que recuperar el Estado de manos de quienes lo han convertido en botín particular.
Pero esta Reconquista no se limita a desalojar a los corruptos. Su objetivo más profundo es recuperar los valores que los invasores ideológicos y políticos han destruido sistemáticamente: el honor, la justicia, la honradez, la lealtad, la valentía, el respeto, la dignidad y el amor a España y a los españoles, valores que fueron sustituidos por el cinismo, la mentira, el clientelismo, el derrotismo, la división, la envidia y el odio.
Una nación sin estos pilares se desmorona. Por eso, la nueva Reconquista debe ser también cultural y espiritual: restaurar a Dios en su lugar, el orgullo de ser español, la unidad de la Patria, la meritocracia frente a la mediocridad ideológica y poner por delante el interés común sobre los privilegios del partido y de sus bandas dirigentes.
España no puede permitirse ser derrotada. Tras ocho siglos de lucha, nuestros antepasados nos legaron una nación libre. Hoy estamos en riesgo de perderla por la cobardía, la codicia y la traición de quienes nos gobiernan.
La Nueva Reconquista exige determinación, unidad, coraje y capitanes nuevos y sin mancha, sin pasado corrupto en las huestes políticas, no vinculados a partidos llenos de basura.
Esta Nueva Reconquista no terminará hasta que España vuelva a ser dueña de su destino, limpia de corrupción y fiel a sus mejores tradiciones.
Tal vez sea una lucha larga, pero es tan necesaria para España como la vida misma. Los españoles que aún conservan el espíritu de Covadonga y Granada deben alzarse con la misma tenacidad que aquellos que nunca aceptaron vivir bajo dominación extranjera.
Francisco Rubiales