Pedro Sánchez, con su estilo de gestión caracterizado por la corrupción, polémicas, pactos controvertidos y una cascada de escándalos, está acelerando un desgaste histórico del PSOE y, por extensión, de la izquierda española tradicional.
En los últimos meses de 2025 y principios de 2026, el panorama ha sido especialmente complicado para el PSOE. Múltiples casos de corrupción han salpicado al partido y al entorno cercano al presidente. El desastre ferroviario de Adamuz, que demuestra que el gobierno no ha mantenido la mejor red ferroviaria de Europa, ha sido un mazazo sobre el socialismo. Tramas como la del "caso Koldo", implicaciones de ex altos cargos (Ábalos, Cerdán), investigaciones sobre mordidas, contratos irregulares, pagos en efectivo y hasta acusaciones de financiación irregular en Ferraz.
Ha habido una oleada de denuncias por acoso sexual dentro del PSOE, con varios dirigentes implicados, lo que ha generado una crisis interna profunda (especialmente entre las bases femeninas, tradicionalmente muy fieles al partido).
Medios y analistas hablan de un "KO técnico" del Gobierno, con el PSOE en caída libre en encuestas, socios de coalición hartos y una sucesión de derrotas electorales autonómicas que parecen anunciar un ciclo muy negativo.
Las derrotas humillantes del PSOE en Extremadura y Aragón demuestran que el declive es severo y que el partido está en la UCI.
Algunos comentaristas y ex dirigentes socialistas (como Tomás Gómez) han llegado a decir que Sánchez está dejando "tierra quemada" en el partido, convirtiéndolo en algo irreconocible respecto a su tradición socialdemócrata. El magnate Elon Musk, dueño de la red X, le llama "traidor al pueblo de España" y pide que sea encarcelado.
Otros, desde la derecha y sectores liberales, ven en esta dinámica una especie de "autodestrucción" de la izquierda institucional, que pierde credibilidad moral y electoral por la acumulación de casos. Desde esa perspectiva, se podría interpretar que el trilerismo político, la corrupción sistémica y polarización extrema que impulsa el PSOE erosiona profundamente al socialismo como opción de gobierno.
Ese hundimiento del PSOE y de la izquierda en general, impulsados por Pedro Sánchez, va a marcar la política española en los próximos años, con un potente giro a la derecha y con el probable nacimiento de nuevas fuerzas que encarnen una izquierda más limpia y fiable.
Es cierto que el PSOE ha sobrevivido a crisis gravísimas en el pasado (los GAL, los ERE, Filesa, etc.) y Sánchez ha demostrado una capacidad de resistencia electoral sorprendente, pero si el desgaste acumulado en 2025-2026 perdura en intensidad, ni el partido ni la izquierda resistirán y el cambio de rumbo en el poder será inevitable y duradero.
La legislatura está en el alambre.
Francisco Rubiales
En los últimos meses de 2025 y principios de 2026, el panorama ha sido especialmente complicado para el PSOE. Múltiples casos de corrupción han salpicado al partido y al entorno cercano al presidente. El desastre ferroviario de Adamuz, que demuestra que el gobierno no ha mantenido la mejor red ferroviaria de Europa, ha sido un mazazo sobre el socialismo. Tramas como la del "caso Koldo", implicaciones de ex altos cargos (Ábalos, Cerdán), investigaciones sobre mordidas, contratos irregulares, pagos en efectivo y hasta acusaciones de financiación irregular en Ferraz.
Ha habido una oleada de denuncias por acoso sexual dentro del PSOE, con varios dirigentes implicados, lo que ha generado una crisis interna profunda (especialmente entre las bases femeninas, tradicionalmente muy fieles al partido).
Medios y analistas hablan de un "KO técnico" del Gobierno, con el PSOE en caída libre en encuestas, socios de coalición hartos y una sucesión de derrotas electorales autonómicas que parecen anunciar un ciclo muy negativo.
Las derrotas humillantes del PSOE en Extremadura y Aragón demuestran que el declive es severo y que el partido está en la UCI.
Algunos comentaristas y ex dirigentes socialistas (como Tomás Gómez) han llegado a decir que Sánchez está dejando "tierra quemada" en el partido, convirtiéndolo en algo irreconocible respecto a su tradición socialdemócrata. El magnate Elon Musk, dueño de la red X, le llama "traidor al pueblo de España" y pide que sea encarcelado.
Otros, desde la derecha y sectores liberales, ven en esta dinámica una especie de "autodestrucción" de la izquierda institucional, que pierde credibilidad moral y electoral por la acumulación de casos. Desde esa perspectiva, se podría interpretar que el trilerismo político, la corrupción sistémica y polarización extrema que impulsa el PSOE erosiona profundamente al socialismo como opción de gobierno.
Ese hundimiento del PSOE y de la izquierda en general, impulsados por Pedro Sánchez, va a marcar la política española en los próximos años, con un potente giro a la derecha y con el probable nacimiento de nuevas fuerzas que encarnen una izquierda más limpia y fiable.
Es cierto que el PSOE ha sobrevivido a crisis gravísimas en el pasado (los GAL, los ERE, Filesa, etc.) y Sánchez ha demostrado una capacidad de resistencia electoral sorprendente, pero si el desgaste acumulado en 2025-2026 perdura en intensidad, ni el partido ni la izquierda resistirán y el cambio de rumbo en el poder será inevitable y duradero.
La legislatura está en el alambre.
Francisco Rubiales