Información y Opinión

El voto por correo no es fiable en España



El PSOE y el gobierno siguen insistiendo, con extraño ímpetu, en que el voto por correo es fiable en España. Es como si temiera que los españoles no lo utilicen en las próximas elecciones.

Para millones de españoles, entre los que me cuento, el voto por correo no es fiable porque puede sufrir manipulación y fraude. De hecho, algunos hemos sufrido ya ese atentado.

¿Por qué Pedro Sánchez y sus huestes defienden con tanta fuerza e interés el voto por correo?

La causa es que con ese voto esperaban conseguir al menos una docena de escaños en las próximas elecciones.

La Ley de Nietos, que pretendía habilitar el voto por correo de un par de millones de españoles recién nacionalizados por razones electoralistas, la ha frenado el Supremo porque no es propio de una democracia que voten personas que ni conocen la nación española, ni sus vivencias.

Sánchez está rabioso porque le están fastidiando su bien planificado pucherazo postal.

Gran parte de la culpa de que el voto por correo sea hoy nada fiable la tiene el propio Pedro Sánchez por haber colocado en la cúspide de esa empresa pública a dos miembros destacados de las cloacas socialistas, Serrano, su ex jefe de gabinete, y Leire, la imputada fontanera del PSOE.

Haber entregado a una corrupta consumada como Leire Díaz, la misma que está detrás del sondeo a un clan del narcotráfico para que intimidara a la Jueza Biedma, el control del sistema de votos por Correos es como nombrar a un zorro jefe del gallinero.
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Pedro Sánchez ha salido a defender el voto por correo con sorprendente fuerza y furia después de que Isabel Díaz Ayuso pidiera «a todo el mundo que ni se le ocurra votar por correo», de que Santiago Abascal animara a no fiarse «de absolutamente nada» que pueda hacer el presidente y de que Alfonso Rueda reclamara ser «muy estrictos, visto lo visto» con las papeletas de Correos.

Millones de españoles recelan del voto por correo y lo expresan con claridad a través de las redes sociales. Los socialistas, manejando Correos, hacen que el voto que utiliza esa ruta sea sospechoso.

La respuesta de Moncloa está siendo política, no técnica: «absoluta tranquilidad» con un sistema «garantista», y la puntilla de que quienes dicen tener la victoria segura «a lo mejor no lo ven tan evidente». Félix Bolaños lo cerró llamando al voto postal «seguro cien por cien».

El mensaje es nítido. Cuestionar ese canal equivale, en el relato del Gobierno, a recortar el derecho al voto de quien no pueda acudir a la urna.

El PSOE y sus parásitos mediáticos han salido en tromba defendiendo la pulcritud del voto por correo porque Sánchez se juega mucho si esa ruta del voto queda desacreditada.

La verdad es que el sistema de Correos no es "garantista" en absoluto. Pueden utilizar para defraudar papeletas marcadas, anulaciones improcedentes, nombres falsos y otros trucos y suciedades, como ha quedado demostrado.

Personalmente tengo una experiencia sólida del fraude de Correos. Juro que a mí Correos me ha alterado mi voto y me ha hecho pucherazo y estoy dispuesto a contarle lo que me ocurrió al juez que me lo demande.

El recelo no nace de un bulo inventado. Hay causas vivas por compra y manipulación del sufragio postal.

La Guardia Civil lleva años investigando el fraude postal en España y se han detectado indicios o pruebas en Mojácar, Albudeite, Albaida del Aljarafe, Melilla y otros puntos.

Detrás de ese caudal de sospechas estaban Juan Manuel Serrano, exjefe de gabinete de la ejecutiva federal del PSOE, como presidente de Correos, y Leire Díez, luego expulsada del partido y señalada como fontanera, como directiva con poderes de representación y firma en certificados de envíos electorales.

Hay en España una sensación de inseguridad generalizada, creciente y casi imparable en torno al voto por correo.

No hay sentencia que establezca un fraude postal organizado desde Moncloa en unas generales. Lo que sí hay es una desconfianza sólida hacia un gobierno de Sánchez que miente, engaña, incumple y utiliza los poderes y el dinero del Estado para comprar votos y fortalecer su poder, todo sin un gramo de transparencia.

La izquierda quiere usar la vivienda como ariete; la derecha está empujando como ariete la desconfianza en el sanchismo mentiroso, manipulador y corrupto.

No sabemos quien ganará, pero sí sabemos que, pase lo que pase, España seguirá siendo la perdedora, con su democracia herida, sus ciudadanos divididos y cargados de odio y con una clase política dirigente que merece más ser juzgada que elegida.

Francisco Rubiales

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Martes, 13 de Octubre 2026
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