La sonrisa de los castigados por el voto andaluz, socialistas rojos y azules
Los andaluces, que son un pueblo viejo y sabio, les han dicho a los socialistas que son demasiado corruptos y que no valen nada y a los del PP que son demasiado cobardes y blandos para gobernar solos.
Adelante Andalucía ha sido una de las grandes sorpresas de la noche. Con un discurso más radical y rupturista, ha irrumpido con fuerza y se ha convertido en el partido que más ha crecido. Por fin irrumpe en la izquierda un partido que hace el papel de VOX en la derecha, el de una izquierda que odia al PSOE de Sánchez y lucha por arrebatarla la hegemonia en la izquierda.
VOX se ha estancado en 15 escaños, dejando de ser el partido invencible que olía a victoria constante. Su frenazo, para un partido como VOX, que ha nacido para combatir y vencer, es preocupante y apesta a frustración y derrota.
El fracaso de VOX se veía venir. Tuvo un mal candidato y su campaña nunca logró que sus seguidores vibraran. Su incapacidad para capitalizar el descontento con la inmigración descontrolada, la inseguridad y las políticas woke ha frenado su proyección y ese estancamiento es una señal de alarma seria para el partido.
Los andaluces, hartos de políticos mediocres y corruptos, han vapuleado a los socialistas y no han premiado la gestión tibia de Moreno, que ha preferido la foto institucional y la moderación ante Bruselas antes que reformas profundas en sanidad, educación o políticas de fronteras.
Al mismo tiempo, han demostrado que el PSOE ya no es ni siquiera la opción creíble para la izquierda radical, que migra hacia opciones más puras y agresivas.
Andalucía queda ahora en una situación de bloqueo relativo que obliga a Moreno a pactar, probablemente con VOX. Si el PP no entiende el mensaje y sigue practicando el socialismo azul, y si VOX no hace una catarsis urgente, recupera su identidad y defiende con contundencia el principio de “Los españoles primero”, ambos lo pagarán caro en las próximas citas electorales.
Los andaluces han votado contra el socialismo en sus dos versiones, pero todavía no han encontrado la alternativa que realmente transforme la región.
Las elecciones andaluzas han sido un punto y seguido en la busca de la regeneración de España, que es el único objetivo, por ahora huérfano, por el que merece la pena pelear hasta morir.
Francisco Rubiales
Adelante Andalucía ha sido una de las grandes sorpresas de la noche. Con un discurso más radical y rupturista, ha irrumpido con fuerza y se ha convertido en el partido que más ha crecido. Por fin irrumpe en la izquierda un partido que hace el papel de VOX en la derecha, el de una izquierda que odia al PSOE de Sánchez y lucha por arrebatarla la hegemonia en la izquierda.
VOX se ha estancado en 15 escaños, dejando de ser el partido invencible que olía a victoria constante. Su frenazo, para un partido como VOX, que ha nacido para combatir y vencer, es preocupante y apesta a frustración y derrota.
El fracaso de VOX se veía venir. Tuvo un mal candidato y su campaña nunca logró que sus seguidores vibraran. Su incapacidad para capitalizar el descontento con la inmigración descontrolada, la inseguridad y las políticas woke ha frenado su proyección y ese estancamiento es una señal de alarma seria para el partido.
Los andaluces, hartos de políticos mediocres y corruptos, han vapuleado a los socialistas y no han premiado la gestión tibia de Moreno, que ha preferido la foto institucional y la moderación ante Bruselas antes que reformas profundas en sanidad, educación o políticas de fronteras.
Al mismo tiempo, han demostrado que el PSOE ya no es ni siquiera la opción creíble para la izquierda radical, que migra hacia opciones más puras y agresivas.
Andalucía queda ahora en una situación de bloqueo relativo que obliga a Moreno a pactar, probablemente con VOX. Si el PP no entiende el mensaje y sigue practicando el socialismo azul, y si VOX no hace una catarsis urgente, recupera su identidad y defiende con contundencia el principio de “Los españoles primero”, ambos lo pagarán caro en las próximas citas electorales.
Los andaluces han votado contra el socialismo en sus dos versiones, pero todavía no han encontrado la alternativa que realmente transforme la región.
Las elecciones andaluzas han sido un punto y seguido en la busca de la regeneración de España, que es el único objetivo, por ahora huérfano, por el que merece la pena pelear hasta morir.
Francisco Rubiales