El detioro del sanchismo es brutal y hay que erradicarlo para salvar a España
Las urnas de España han emitido un veredicto inapelable en los últimos procesos electorales, exigiendo al Partido Popular (PP) un pacto estratégico con VOX para desmantelar el sanchismo.
En las recientes elecciones autonómicas de Aragón, el 8 de febrero de 2026, el PP emergió como fuerza más votada, pero solo podrá formar gobierno si pacta con VOX, que duplicó sus escaños al subir más de seis puntos, consolidándose como indispensable para un gobierno de derecha.
Similar patrón se repitió en Extremadura en 2025, donde el giro a la derecha depende también de un acuerdo con VOX.
Los electores, hartos de un gobierno socialista, percibido como corrupto, clientelar, ineficaz y propagador de división y odio, demandan unidad en la derecha para restaurar la estabilidad, la limpieza, la unidad y el resurgimiento de España.
La pésima gestión del poder, la corrupción galopante, los escándalos de sus colaboradores y familiares, todos en la antesala de la cárcel, y el drama reciente de los ferrocarriles sin mantenimiento hacen imprescindible un relevo en el poder que entierre al fracasado sanchismo.
Si el PP ignora esta directriz popular y persiste en su reticencia a aliarse con VOX, consolidará su propio declive, cediendo terreno a un VOX que ya se perfila como la fuerza hegemónica en la derecha.
La hemorragia de votos que sufre el PP no es reversible sin pactos. En Aragón, al menos 31.000 votos de VOX procedieron directamente del PP.
La historia reciente lo confirma: sin unidad, el PP pierde fuerza en feudos tradicionales, permitiendo que VOX, con su discurso contundente contra el "sanchismo criminal" y la inmigración descontrolada, absorba el electorado desencantado y se erija como alternativa principal.
El argumento que exige la colaboración de los dos partidos con más fuerza es que la derecha suma mayoría absoluta solo si actúa cohesionada.
El estruendo de las urnas y las voces en redes sociales no dejan margen a interpretaciones: los españoles ordenan al PP romper su ambigüedad y forjar una alianza con VOX para erradicar el sanchismo, bajo pena de irrelevancia. La prioridad de la mayoría de españoles, según las encuestas, es derribar el sanchismo y para lograrlo no hay otro camino seguro que la cooperación entre el PP y VOX.
Los votantes de la derecha se indignan al contemplar a un PP tibio y reticente, que dice preferir la abstención socialista en lugar de coaliciones firmes con VOX.
Los pactos son una orden clara y contundente del electorado, no un capricho. Una derecha unida puede expulsar del poder a un PSOE cuyo fracaso ya es insoportable y que sobrevive gracias a divisiones y rencillas en la derecha. Es la voluntad antisanchista del pueblo.
Francisco Rubiales
En las recientes elecciones autonómicas de Aragón, el 8 de febrero de 2026, el PP emergió como fuerza más votada, pero solo podrá formar gobierno si pacta con VOX, que duplicó sus escaños al subir más de seis puntos, consolidándose como indispensable para un gobierno de derecha.
Similar patrón se repitió en Extremadura en 2025, donde el giro a la derecha depende también de un acuerdo con VOX.
Los electores, hartos de un gobierno socialista, percibido como corrupto, clientelar, ineficaz y propagador de división y odio, demandan unidad en la derecha para restaurar la estabilidad, la limpieza, la unidad y el resurgimiento de España.
La pésima gestión del poder, la corrupción galopante, los escándalos de sus colaboradores y familiares, todos en la antesala de la cárcel, y el drama reciente de los ferrocarriles sin mantenimiento hacen imprescindible un relevo en el poder que entierre al fracasado sanchismo.
Si el PP ignora esta directriz popular y persiste en su reticencia a aliarse con VOX, consolidará su propio declive, cediendo terreno a un VOX que ya se perfila como la fuerza hegemónica en la derecha.
La hemorragia de votos que sufre el PP no es reversible sin pactos. En Aragón, al menos 31.000 votos de VOX procedieron directamente del PP.
La historia reciente lo confirma: sin unidad, el PP pierde fuerza en feudos tradicionales, permitiendo que VOX, con su discurso contundente contra el "sanchismo criminal" y la inmigración descontrolada, absorba el electorado desencantado y se erija como alternativa principal.
El argumento que exige la colaboración de los dos partidos con más fuerza es que la derecha suma mayoría absoluta solo si actúa cohesionada.
El estruendo de las urnas y las voces en redes sociales no dejan margen a interpretaciones: los españoles ordenan al PP romper su ambigüedad y forjar una alianza con VOX para erradicar el sanchismo, bajo pena de irrelevancia. La prioridad de la mayoría de españoles, según las encuestas, es derribar el sanchismo y para lograrlo no hay otro camino seguro que la cooperación entre el PP y VOX.
Los votantes de la derecha se indignan al contemplar a un PP tibio y reticente, que dice preferir la abstención socialista en lugar de coaliciones firmes con VOX.
Los pactos son una orden clara y contundente del electorado, no un capricho. Una derecha unida puede expulsar del poder a un PSOE cuyo fracaso ya es insoportable y que sobrevive gracias a divisiones y rencillas en la derecha. Es la voluntad antisanchista del pueblo.
Francisco Rubiales