Andalucía padece todavía dramas insoportables como el de su deficiente sanidad pública y su desempleo crónico y para superarlos necesita tensión constructiva, no comodidad. Solo la presencia fuerte de VOX en el Gobierno, como gestor de políticas decisivas y, sobre todo, como fiscalizador implacable, puede obligar al PP a cumplir lo que ha prometido en campaña.
El "socialismo azul" del PP andaluz sigue dejando huellas visibles del viejo modelo: una sanidad pública colapsada, con listas de espera interminables, desempleo, baja renta per cápita, falta de personal, escasa eficacia en la agricultura y una gestión ineficiente que castiga especialmente a las provincias interiores.
Igualmente preocupante es la excesiva blandura ante la inmigración ilegal y la delincuencia asociada, un problema que genera inseguridad en barrios y pueblos, mientras las autoridades regionales miran hacia otro lado o aplican políticas de paños calientes.
VOX es imprescindible para forzar la derogación real de normativas ideológicas, la priorización de los andaluces en servicios públicos y una política migratoria basada en la legalidad, la integración y la defensa de las fronteras.
Sin esa presión, el PP diluirá sus promesas en gestos cosméticos.
Andalucía no puede permitirse otro ciclo de tibieza conservadora. La mayoría absoluta de Moreno supondría anestesia política: continuidad disimulada en lugar de transformación.
Andalucía va a dar el domingo un ejemplo deslumbrante a España y a Europa, derrotando al socialismo corrupto y pendenciero de Pedro Sánchez, pero sólo con la presión de VOX en el Ejecutivo los andaluces lograrán que esa victoria sea eficaz y transformadora.
Solo con VOX vigilando, exigiendo y gobernando en coalición se borrarán las inercias socialistas, se reformará de verdad la sanidad y se afrontarán con valentía los desafíos demográficos y de seguridad.
Los andaluces merecen un gobierno que rompa de verdad con el pasado, no que lo administre con mejores modales.
Francisco Rubiales
El "socialismo azul" del PP andaluz sigue dejando huellas visibles del viejo modelo: una sanidad pública colapsada, con listas de espera interminables, desempleo, baja renta per cápita, falta de personal, escasa eficacia en la agricultura y una gestión ineficiente que castiga especialmente a las provincias interiores.
Igualmente preocupante es la excesiva blandura ante la inmigración ilegal y la delincuencia asociada, un problema que genera inseguridad en barrios y pueblos, mientras las autoridades regionales miran hacia otro lado o aplican políticas de paños calientes.
VOX es imprescindible para forzar la derogación real de normativas ideológicas, la priorización de los andaluces en servicios públicos y una política migratoria basada en la legalidad, la integración y la defensa de las fronteras.
Sin esa presión, el PP diluirá sus promesas en gestos cosméticos.
Andalucía no puede permitirse otro ciclo de tibieza conservadora. La mayoría absoluta de Moreno supondría anestesia política: continuidad disimulada en lugar de transformación.
Andalucía va a dar el domingo un ejemplo deslumbrante a España y a Europa, derrotando al socialismo corrupto y pendenciero de Pedro Sánchez, pero sólo con la presión de VOX en el Ejecutivo los andaluces lograrán que esa victoria sea eficaz y transformadora.
Solo con VOX vigilando, exigiendo y gobernando en coalición se borrarán las inercias socialistas, se reformará de verdad la sanidad y se afrontarán con valentía los desafíos demográficos y de seguridad.
Los andaluces merecen un gobierno que rompa de verdad con el pasado, no que lo administre con mejores modales.
Francisco Rubiales