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Zapatero, el republicanismo, el nacionalismo y la arbitrariedad


Nota



Zapatero, el republicanismo, el nacionalismo y la arbitrariedad
Zapatero se declara ideológicamente republicano y un republicano parecía cuando, en su discurso de investidura, apeló a la ciudadanía y a la necesidad de ampliar los derechos civiles y políticos de los ciudadanos españoles. Sin embargo, con el tiempo, lo que Zapatero ha demostrado ser es alguien ideológicamente situado en las antípodas del republicanismo, una ideología que es incompatible con practicas tan genuinamente "zapateriles" como la colaboración con el nacionalismo, gobernar contra de los criterios de la mayoría o cambiar leyes fundamentales desde una mayoría exigua.

Es difícil resumir en un par de líneas lo que significa ser republicano porque el republicanismo se ha forjado en la historia con aportaciones de personajes tan diferentes como Cicerón, Maquiavelo o Jefferson, pero puede afirmarse que ser republicano significa apoyarse en los ciudadanos, ser amigo de la virtud cívica y de la libertad y enemigo acérrimo de los dos peores males del Estado: el dominio y la arbitrariedad.

Para un liberal, la libertad existe cuando no hay interferencias, cuando se deja hacer, mientras que, para el republicano, algunas interferencias están justificadas, siempre que sean justas y no sean arbitrarias. El gran problema para el republicanismo consiste en delimitar las intervenciones arbitrarias de las que no lo son.

Para el republicano, la ley no limita la libertad, siempre que esa ley no provoque dominación. El mayor problema del republicanismo es que si no respeta los límites y controles al poder, de manera escrupulosa, ese poder se convierte fácilmente en una tiranía política e ideológicamente justificada, todo un desastre para la libertad.

El meollo del republicanismo, entonces, son las cautelas y controles para evitar que las leyes sean arbitrarias y generen injusticia y dominación. Una de las cautelas más apoyadas por los republicanos es que las leyes y las decisiones importantes que afectan a la convivencia (constituciones, estatutos y otras fundamentales) sean producto del consenso o, por lo menos, de mayorías muy cualificadas, y que nunca se aprueben por mayoría simple.

Es aquí donde entra en escena la primera traición de Zapatero al republicanismo porque él está cambiando España, de punta a rabo, sin consenso y sin mayorías cualificadas, haciendo lo que más repugna a un auténtico republicano: imponiendo a la mitad del país, por la fuerza de la mayoría simple, leyes fundamentales. Esa es una práctica que repugna también a los verdaderos demócratas, sean republicanos o no, porque saben que es una práctica que siempre degenera la democracia, genera violencia y altera profundamente la convivencia.

Hay más traiciones zapateriles al republicanismo, como su poca consideración hacia el ciudadano concreto y real y su apelación a una “ciudadanía” en abstracto que es el recurso que tradicionalmente han utilizado los déspotas para hacer lo que quieren, porque mientras que el ciudadano existe, piensa y se expresa, la ciudadanía es amorfa, ciega, muda y no puede expresarse.

Pero el mayor de los pecados de Zapatero contra el republicanismo democrático es su idilio con el nacionalismo, una ideología plenamente incompatible.

La nación republicana es una nación de ciudadanos basada en el mutuo y libre compromiso de asegurarse derechos y libertades y de someterse a los mismos principios de justicia. Los vínculos entre esos ciudadanos no reposan en la pertenencia a ninguna identidad cultural, étnica o recial. El nacionalismo es precisamente lo contrario: justifica la nación en una comunidad cultural, con diferencias históricas y, a veces, raciales (el famoso RH de los vascos). Esa identidad cultural es la que justifica la existencia de unas instituciones políticas comunes, no la voluntad libre de vivir en común y asumir derechos y deberes. El nacionalismo antepone la cultura a la ley y a la justicia, lo que representa la antítesis del ideal republicano, entre otras razones porque la identidad cultural justificaría, en determinados casos, la arbitrariedad (ruptura del principio de solidaridad, por ejemplo) y permitiría líneas despóticas que justificarían que los catalanes de origen tengan más poder, derechos y dominio que los charnegos.

El nacionalismo invoca el derecho a la autodeterminación para defender la secesión unilateral, lo que implica que una nación catalana podría marcharse cuando quiera de un Estado, para formar un Estado propio. Al mismo tiempo, el nacionalismo genera políticas en las que la adscripción no es voluntaria sino impuesta por rasgos culturales. Al mismo tiempo, dentro de esa nación “cultural” no se admite el derecho a la autodeterminación a otras comunidades.

Bueno, la lista de contradicciones e incompatibilidades entre el republicanismo y el nacionalismo es tan larga y profunda que si un republicano como Jefferson contemplara el espectáculo actual de España, en el que un político que se considera republicano, como Zapatero, gobierna, pacta, negocia y hasta planea el futuro de su nación con partidos nacionalistas como ERC, CIU, PNV o Batasuna, volvería a enterrarse en su tumba, a toda leche, incapaz de descifrar ese vergonzoso enigma.

Franky  
Martes, 9 de Mayo 2006
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 Ideario

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Este blog no es una plataforma de promoción del Voto en Blanco, sino un medio de castigo al mal gobierno y a la política antidemocrática que utiliza el termino “Voto en Blanco” por lo que conlleva de protesta y castigo al poder inicuo.

El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.


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DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN

Lo que hoy llamamos "democracia" es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. "Democracia Severa, mas allá de la indignación" (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.
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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.
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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).
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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,"Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad".
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro "duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos".
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Democracia Secuestrada

La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.
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