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Información y Opinión

¿Por qué los periodistas que trabajan en el sector público están desmotivados?


Nota



¿Por qué los periodistas que trabajan en el sector público están desmotivados?
Una información reciente revela que el 92% de los periodistas que trabajan en los gabinetes de comunicación y prensa de la Administración, lo que significa prácticamente la totalidad, afirman sentirse "desmoralizados y desmotivados" por no encontrar en el ejercicio de su profesión reconocimiento y por no quedar incorporada su función en los respectivos organigramas.

Detrás de esa frustración aparece la queja de que el trabajo que realizan no es suficientemente reconocido y que se sienten utilizados e infravalorados.

Sin embargo, el motivo real del conflicto es que esas mismas administraciones públicas que les han contratado no creen en el valor democrático del trabajo informativo.

Muchas veces, las administraciones contratan a periodistas para garantizarse su amistad o neutralizarlos como críticos en medios adversarios. Otras veces les contratan para pagar favores y lealtades acumuladas en el pasado o porque esperan contar con su ayuda en la lucha permanente por el poder político. Pero pocas veces les contratan para cumplir con el democrático deber de informar a la sociedad de lo que hacen los políticos, de cómo lo hacen y de por qué lo hacen, verdaderas obligaciones del sector público en una democracia avanzada, que exige una transparencia informativa impecable en la que los políticos, desgraciadamente, no creen y soportan como una incómoda exigencia de algunos ciudadanos intransigentes y de medios de comunicación hostiles.

Sin embargo, no existe democracia sin información y, en opinión de los pensadores expertos en derecho político, la obligación de un gobierno democrático no se limita a informar con absoluta fidelidad y transparencia, sino que debe, incluso, generar satisfacción en los administrados a través de esa información limpia y exhaustiva que proporcione.

Los periodistas contratados por las administraciones realizan trabajos repetitivos, poco creativos, poco valorados y, desde luego, más orientados a conseguir brillo e imagen para sus "jefes" políticos que a informar escrupulósamente a los ciudadanos.

Insatisfechos profesional y moralmente con el trabajo que desempeñan, es lógico que los periodistas “públicos” se sientan frustrados y decepcionados.

Las palabras de Casimiro López, presidente de la Asociación Nacional de Periodistas de la Administración Pública (ANPAP), aunque suavizadas y disimuladas, reflejan toda la crudeza del drama: "Nuestra labor responde al derecho de suministrar información a los ciudadanos, y llevamos muchísimo tiempo sin que la comunicación institucional sea reconocida como un estamento en la Administración Pública. Ahora tenemos un poco de esperanza".

Casimiro López ha transmitido la frustración de los periodistas del sector público al secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, quien ha prometido estudiarlas, pero ni Moraleda, con todo su peso e influencia, tiene la clave para solucionar el problema, cuya esencia es que los políticos no creen en la transparencia informativa, ni en la obligación de informar verazmente a los ciudadanos, a través de los medios.

El problema de los periodistas son los políticos, los cuales, formados en el seno de partidos políticos autoritarios y verticales que utilizan la información (y la desinformación) como una herramienta para ganar elecciones y acumular poder, no saben utilizarla después, como instrumento de transparencia democrática, cuando llegan al gobierno.




Franky  
Lunes, 13 de Febrero 2006
Artículo leído 1431 veces




Comentarios:

1.Publicado por pepuco el 13/02/2006 17:29
Un buen amigo mío me decía un día que el 90% de los funcionarios eran ateos, y basaba su aseveración porque decía que éstos, no se podían creer que pudiera haber una vida mejor.
Y esa es la máxima de un funcionario, hacer lo menos posible y desde luego, no complicarse la vida. Así que sean periodistas o mueve papales o lo que sea, así está la viña del funcionariado. Ahora cuando he visto lo del 92% lo primero que se me ha venido a la cabeza es lo de los ateos.
Yo, esa noticia, sin ser un dogma de fe, me la creo. y afortunadamente hay personas trabajadoras, los menos, que hacen su trabajo honestamente y cumplen con su deber.
La noticia de ayer del juez Marlaska, me hace pensar que gracias a esas personas y otras muchas más, aunque pocas porcentualmente, hacen posible que la democracia funcione, al menos algo.

2.Publicado por keepwalking el 13/02/2006 17:45
arduo tema planteas franky (bueno, como casi todos los tuyos). y es que además de las implicaciones políticas, el corporativismo profesional está un poco de capa caída; los periodistas de los medios de comunicación por un lado y los de los gabinetes por otro; o vas cargado con los útiles de trabajo o lo que más te pesa es la cobarta; una federación para unos, unas quejas diferentes por un lado y por otro, un colegio inexistente, una unidad de criterio marcada y estigmatizada por las luchas de poder y una imposibilidad real -espero que momentánea- de luchar por los derechos que nos corresponden como informadores. que no aparecen en el organigrama? pues desde el punto de vista del currante, (y atendiendo al trabajo que desempeña en el ayuntamiento el jefe de prensa al que yo sufro), un mal menor. mi esfuerzo lo enfocaría a otras urgencias





 Ideario

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Este blog no es una plataforma de promoción del Voto en Blanco, sino un medio de castigo al mal gobierno y a la política antidemocrática que utiliza el termino “Voto en Blanco” por lo que conlleva de protesta y castigo al poder inicuo.

El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.


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DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN

Lo que hoy llamamos "democracia" es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. "Democracia Severa, mas allá de la indignación" (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.
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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.
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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).
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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,"Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad".
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro "duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos".
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Democracia Secuestrada

La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.
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