Voto en Blanco


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Información y Opinión

ORGANIZAR LA VALENTIA


Nota



A. García Trevijano
A. García Trevijano
He leído un artículo en La República Constitucional, el blog de García Trevijano, que rezuma lucidez y valor democrático. Lo reproduzco íntegro para que los lectores de Voto en Blanco tengan acceso directo a esa buena y valiente dosis de doctrina democrática:

Bajo la dictadura, varias generaciones fueron familiarmente inculcadas, con ahínco, de temor a la sociabilidad y de miedo a la autoridad. La prudencia aconsejaba retraimiento en las expresiones y servilismo en las acciones. La miseria se aliviaba con la emigración. Filósofos educadores (Ortega, Aranguren) proponían domar la fuerza de la conciencia con el bromuro etéreo de la viscencia o fuerza del conocimiento. Y la juventud se concentraba en su preparación y elevación profesional.

El crecimiento económico y la muerte del dictador dieron una oportunidad histórica a la libertad política y a la conciencia civil. Pero la fórmula de los oligarcas, la Monarquía de Partidos, las frustró con traiciones políticas de altos vuelos y deslealtades personales a ras de tierra.

La “libertad sin ira“, la del asueto de la política en el festival del consenso, mudó repentinamente aquel retraimiento en exhibicionismo impúdico y cháchara idiotista, en desnudez de cuerpos y vaciamientos de almas; aquel servilismo, en servidumbre voluntaria y corrupción forzosa; aquella elevación profesional, en analfabetismos igualitarios y demagogias de cuota; la ilusa viscencia, en conciencia partidista del conocimiento y en planificación formativa de la ignorancia.

Los resultados no se hicieron esperar. Fratrías nacionalistas en lugar de patria nacional. Licencias personales en lugar de libertad colectiva. Consumo de mercancías culturales en lugar de investigación científica, creación artística y pensamiento social. Los temores y miedos de antaño fundaron la cobardía y la indiferencia de hogaño. Los espectros de la Transición solo los podrá desvanecer una organización de la valentía, en la revolución cultural que dirija la decencia social y la inteligencia crítica.

En el quicio de la vida donde giran las virtudes cardinales faltó sitio para el desarrollo independiente de la fortaleza. En la educación religiosa de la infancia, el lugar de esa virtud lo usurparon la prudencia y la templanza. Esta última, cultivada como estilo vital por la filosofia existenciaria, constituyó el temple de ánimo (temperancia) que definió el talante fascista.

Pero no es con talante de gobierno, sino con fortaleza o valentía personal de gobernado, como se podrá comunicar valor cívico a los conquistadores sociales de la libertad política y la democracia. La épica literaria y los historiadores románticos nos mostraron el valor de los héroes. Y sin necesidad de heroísmo, ninguna reflexión intelectual, salvo la militar, se ha ocupado de la virtud de la valentía ni, por supuesto, del modo de organizarla en la sociedad civil.

Como clase, los intelectuales han denigrado la valentía, tanto en sus conductas personales, como en sus producciones ideológicas. No es el momento de explicar el origen de la doble causa, personal y social, de su tradicional cobardía. Lo que importa es descubrir los cimientos sobre los que levantar el noble edificio de la valentía personal, como albergue del valor ciudadano. Un tipo de valor cercano, pero no idéntico, al valor cívico, que de modo discontinuo se hace presente, incluso en las dictaduras, para aliviar el dolor de las víctimas o los daños a la Naturaleza, en situaciones catastróficas no ocasionadas por el poder político.

La valentía, a diferencia de la temeridad, surge del conocimiento de la naturaleza imaginaria de casi todas las causas de miedo. Se es valiente ante la opinión ajena, no ante la propia. Pues no hay coraje, sino serenidad, en el que actúa a tenor de lo que demanda la circunstancia, a sabiendas de que ningún peligro le acecha, y ningún riesgo serio asume con su acción. La falta de valentía para diferir de la opinión común pertenece hoy a la categoría de acciones, sentimientos y hábitos residuales de la dictadura.

Sin clarividencia de la falta de peligro real, el deber moral se constituye en motor de la valentía, cuyo grado se acompasa al de la intensidad de aquel, según la estimación que tenga de lo valeroso para alcanzar lo valioso. Si nada es más valioso que la verdad y la libertad, nada será más valeroso que las acciones para conquistarlas. Y siendo el valor tan contagioso como el miedo, a la visible organización de éste, en la propaganda del sistema monárquico, debemos responder con la organización de la valentía para decir la verdad en público, difundiendo la valiosa idea de que la República Constitucional debe venir en cumplimiento de un deber cívico, porque ella constituye la democracia y el buen sentido de la sociedad civil.

La valentía individual es la materia prima del valor cívico colectivo. Y la falta de coraje disimula la falta de buen sentido. La decencia y la inteligencia son para el valor, lo que el oxígeno para el fuego. Llamemos juntas a la decencia y la inteligencia, y tendremos organizada la valentía.

Franky  
Martes, 29 de Agosto 2006
Artículo leído 2061 veces




Comentarios:

1.Publicado por Clandestino el 29/08/2006 22:38

Como es habitual, buen artículo del Sr. García. Pulcro, meditado, ordenado y rico en su discurrir por un abrumador derroche de conocimientos y buena técnica en el arte de las letras y en los intríngulis jurídicos y políticos. Meticuloso, trabajado, metódico, técnicamente impecable.

También como es algo habitual, le percibo contraído, con excesivas precauciones. Teme lo que no domina o controla. Odia el riesgo y la audacia. Curiosamente escribe sobre el valor. Creo que es bastante parcial y poco acertado en su disertación sobre el valor, exaltando valores complementarios por encima del propio valor, como conjunto de valores, recluyendo todo su amplio espectro, en solo la decencia y la inteligencia. Destacar y definir el valor entresacando solo dos aspectos de entre multitud de valores que sustentan la dignidad y el espíritu de una persona, el propio miedo incluido, es atrevido. El valor es algo mucho más complejo y merece un debate mucho más amplio.

En el contexto del artículo puede parecer mezquino insistir en algo poco relevante, pero no es la primera vez que observo un tic clasista o de elitismo, poco coherente con su condición de defensor de los derechos democráticos. Sin embargo, supongo que inconscientemente, se le escapa una dura condena sobre los "ignorantes e indecentes" a la cobardía, y todos sabemos que eso no es cierto. Estoy seguro que él también. Si lo resalto es para hacer ver su, público convencimiento de que su mensaje ideológico que sustenta el ideario del MCRC, solo lo hace posible si es mediante su liderato indiscutible y su implantación y dispersión por personas con formación académica media-superior. De igual modo que todos sabemos que ignorancia o indecencia no son sinónimos de cobardía, también sabemos que tampoco lo son de falta de inteligencia. Ignorancia e indecencia, no son falta de inteligencia. No impiden el valor. En cualquier caso, excluirlos, siempre es una discriminación con muy pocos espacios para escabullirla en las obligadas transparencias democráticas.

Como le dije en una ocasión, en la que me tachó de provocador antes de retirarme su consideración, sus miedos y precauciones son inútiles, su MCRC será un absoluto fracaso. No se puede nadar y guardar la ropa. No se puede hacer política sin asumir la responsabilidad y riesgos inherentes a la misma. La lucha es un compromiso de valor porque asume riesgos. Porque desprecia la gloria. Porque ha de ser altruista. Porque tiene conciencia de la validez de absolutamente todos los individuos, que componen la Nación ciudadana, para la lucha por la igualdad de derechos y deberes. Para el reparto del honor y la gloria que les brindará el glorioso anonimato.

Cuando hay que vaciar el lodazal, todo el que no se arremangue y coja una pala, será un inútil sin valor ninguno para la causa. Esos inútiles serán los que pondrán sus casacas, con títulos universitarios, para que les sean prendidas las medallas y les sean entregados los honores con nuevos títulos y licencias, para nuevas fábricas de nuevos lodos. Los que crearán la nueva casta que sobrevivirán consolidados en la opulencia que les brindará criminalizar y señalar a los manchados ignorantes e indecentes, que se batieron en el lodazal, para su única gloria.

Y vuelta a empezar...

No se es demócrata, si no se piensa, no se actúa y no se parece a un demócrata.

Mis respetos y admiración al ideólogo, jurista y escritor. Mi total rechazo al líder elitista de peana.

Saludos

2.Publicado por linus el 30/08/2006 23:33
" y dispersión por personas con formación académica media-superior"

y no solo esto, sino además de formación legal, política o médica, específicamente.

En efecto, este hombre altamente cualificado y de gran voluntad, siente miedo de lo que no conoce, o peor, de lo que no domina. Rechaza a las personas de formación técnica que tenemos una forma de pensar distinta a las mencionadas.

un saludo

un saludo

3.Publicado por linus el 01/09/2006 00:03
Clandestino, ¿por que no tienes tu propio blog? Si no lo quieres, ¿por que no te pasas por www.democraciaconstitucional.org y nos das tus opiniones

un saludo





 Ideario

Ideario

Este blog no es una plataforma de promoción del Voto en Blanco, sino un medio de castigo al mal gobierno y a la política antidemocrática que utiliza el termino “Voto en Blanco” por lo que conlleva de protesta y castigo al poder inicuo.

El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.


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DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN

Lo que hoy llamamos "democracia" es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. "Democracia Severa, mas allá de la indignación" (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.
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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.
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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).
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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,"Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad".
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro "duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos".
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Democracia Secuestrada

La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.
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