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España contaminada por la política (uno)


Nota



España contaminada por la política (uno)
Los partidos políticos son los grandes culpables de la crispación de la sociedad española, de la frustración de los demócratas, de la división política, de la disgregación y del déficit de liderazgo que contaminan a la España del presente.

Nacidos para canalizar el impulso político de la sociedad y concebidos por las constituciones democráticas como instrumentos para la participación de los ciudadanos en la vida política, los partidos políticos han traicionado sus orígenes y sus fines, convirtiéndose en maquinarias obsesionadas por controlar el poder y dominar a la sociedad y a los ciudadanos.

Lejos de propiciar la participación política, han expulsado al ciudadano de la política y la ejercen como monopolio. Saben que, en democracia, el ciudadano es el único poder legitimador, porque posee la soberanía, pero prefieren ignorar ese principio, que no les conviene, y llevar su usurpación de la política hasta extremos altamente peligrosos. Aseguran creer en la democracia y defenderla, pero no la practican y los partidos se rigen internamente por sistemas verticales en los que una cúspide profesional, la elite, impone su criterio, somete a la militancia y regula el debate y las relaciones a través de una tupida red de clientelismo, de lealtades y fidelidades que cercena la libertad, reprime la libre expresión y antepone el servicio al partido y el sometimiento al sagrado deber democrático de servir al ciudadano.

Esos son nuestros partidos políticos, los de España y los de muchos países que se dicen democráticos pero que no lo son, sólo que en España la osadía, la voracidad de poder y la imprudencia de los partidos están llegando a extremos inéditos en las democracias avanzadas de Occidente.

Tal vez la clave de lo que nos ocurre esté en la inocente, generosa y entusiasta forma como la sociedad española recibió a los partidos tras la muerte de Franco, cuando recuperamos la democracia. Sedienta de libertades democráticas y creyendo que los partidos políticos eran la emanación de la nueva fe democrática, la sociedad abrió sus brazos y se dejó penetrar sin las necesarias defensas y cautelas. Los partidos malinterpretaron el gesto, irrumpieron en la sociedad como un río desbordado y lo ocuparon todo, incluso espacios que, en democracia, por pura profilaxis, les están vedados, como universidades, cajas de ahorros, asociaciones ciudadanas, medios de comunicación, sindicatos, colegios profesionales y hasta fundaciones y foros cívicos.

Convencidos de que su poder es el poder del pueblo que los ha votado, una verdadera herejía en democracia, practicaron principios tan aberrantes como "el que no está conmigo está contra mí", "en política vale todo" o "el fin justifica los medios" y borraron del mapa cualquier obstáculo, cualquier atisbo de independencia, alcanzando con su zarpa al mismo ciudadano y a la sociedad civil, un conglomerado cuya independencia y vitalidad son imprescindibles para que una sociedad tenga pulso, progrese y sea verdaderamente libre, cuya debilidad y postración es tal en España que necesita entrar con urgencia en la UCI.

Hoy, después de un cuarto de siglo de democracia, el balance que pueden ofrecer nuestros partidos no es precisamente estimulante: la fractura de la sociedad española está alcanzando límites cercanos a los existentes en vísperas de la Guerra Civil de 1936, mientras que los ciudadanos congelan su antiguo amor a la democracia, se divorcian de los partidos, se alejan de los políticos y miran a las urnas con indeferencia creciente.

La imagen del político, héroe de las libertades y el más popular y admirado de los modelos sociales en la Transición, ha caído por los suelos. El político, justa o injustamente, ya no es visto como el distinguido representante del pueblo ni como la emanación de la voluntad popular, sino como el oportunista que se instala profesionalmente en el poder, que transfiere a su partido la lealtad y el servicio que le debe al pueblo y que se beneficia de las ventajas y privilegios con el que el poder democrático se ha autoadornado en los últimos años.

(sigue)

Franky  
Viernes, 5 de Enero 2007
Artículo leído 1110 veces




Comentarios:

1.Publicado por Miguel Garau Jaume el 05/01/2007 22:43
"" ESPAÑA ESTA IMPREGNADA DE MALDAD Y NEGOCIOS TURBIOS "". . .Estas son las consecuencias de muchos años de Corruptelas que se han convertido en Grandes Corrupciones, desde él más pequeño hasta el magnate, o pasas por el aro o te eliminan. . . VEAN ESTA SENTENCIA:

RUEGO CONTACTEN ESTA PAGINA, LO ENTENDERAN, AQUI ESTAN LAS CONSECUENCIAS:

http://mgarau.blogspot.com


Saludos cordiales,

e.mail: mgarau@hotmail.com





 Ideario

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Este blog no es una plataforma de promoción del Voto en Blanco, sino un medio de castigo al mal gobierno y a la política antidemocrática que utiliza el termino “Voto en Blanco” por lo que conlleva de protesta y castigo al poder inicuo.

El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.


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DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN

Lo que hoy llamamos "democracia" es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. "Democracia Severa, mas allá de la indignación" (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.
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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.
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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).
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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,"Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad".
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro "duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos".
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Democracia Secuestrada

La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.
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