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ESPAÑA: ¿DEMOCRACIA O DICTADURA LEGAL?


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ESPAÑA: ¿DEMOCRACIA O DICTADURA LEGAL?
En España tenemos lo que nos merecemos, seguimos la política como el que sigue el fútbol ¿De que equipo eres? Yo del PP, Ah! Pos yo soy del PSOE. Estupendo, pues nos insultamos cuando nuestro equipo gana o pierde. Patético.

Es lamentable la situación política de este país, con unos medios politizados y manipulados al extremo. Con nacionalismos radicales ansiosos de poder que no dudan en mermar día a día la democracia. Con una organización política que se fundamenta en la disciplina de partido y en la necesidad de poder. Los políticos dependen del poder para subsistir, necesitan cargos y sillones para alimentar a sus familias, y esos cargos los dan las estructuras servilistas y dictatoriales de los partidos, gracias a las listas cerradas y a la disciplina de partido. A partir de ahí se inhibe el proceso de debate que permite alcanzar conclusiones y posiciones libres que permitan el bien público. Lo único que queda es obedecer y hacer la pelota para que el jefe te de un sillón.

Cuando un partido accede el gobierno tiene un poder casi ilimitado, un poder soberanamente dictatorial, que excede las condiciones democráticas más básicas expresadas por Montesquieu, que es la separación de poderes. El Gobierno controla el poder Ejecutivo, el poder Legislativo y el poder Judicial (este último gracias al nombramiento de los jueces de CGPJ) Y además, en este Siglo XXI el 4º Poder, el poder Mediático, está increíblemente politizado. Los periodistas carecen de objetividad y tienen el mismo servilismo político a sus amos. Y sus amos a sus partidos, de los que son forofos.

PRISA, Telecinco y La Sexta vendidas al PSOE. La COPE y El Mundo con un claro favoritismo por el PP (aunque este favoritismo es más crítico). Vocento y Planeta se venden al partido que gobierna.. Y RTVE y Autónomicas en manos de los gobiernos.

Un país en el cual, el Gobierno tiene el control de los 4 poderes no puede ser considerado democrático. Un país en el que existen Nacionalismos extremos con cojeras fascistas (Batasuna, PNV, CIU, ERC, PSC...) no puede ser democrático. Un país en el que el ciudadano ha sido alejado del poder, desposeído de su soberanía, y atontado formativa e informativamente, no puede ser democrático.

En este foro hay algunas opiniones bien razonadas y argumentadas, que pueden coincidir más o menos con mi opinión de lo sucedido en este "proceso de paz", pero son una gran minoría, la mayoría de la gente se limita a insultarse y a acusar al otro partido de utilizar el terrorismo para obtener poder, sin pararse a razonar, ni a debatir, ni a escuchar, ni a reflexionar, y así nos va.

Este país necesita una revolución democrática, necesita una segunda transición en la que nuestro sistema definitivamente madure y el pueblo asuma su soberanía, con su consiguiente poder y responsabilidad.

Ojalá el soplo de aire fresco de Ciudadanos. Ojalá los cada vez más agotados ciudadanos que votan en blanco o se abstienen logren iniciar esta revolución. He leído muchas opiniones de gente que votará al PSOE o al PP aunque no le guste ninguno, simplemente por fastidiar al que menos le guste. Si en vez de sumar su voto al sistema bipartidista lo hicieran a Ciudadanos, si en vez de votar en blanco votásemos a Ciudadanos, si en vez de abstenernos votásemos a Ciudadanos, en las próximas elecciones obtendrían mayoría absoluta, el PSOE y el PP aprenderían una grandísima elección democrática, acabríamos con los chantajes nacionalistas, y quizás este país conseguiría por fin la libertad, la igualdad y la fraternidad que desea. Quizás por fin acabemos con el terrorismo. Quizás por fin podamos hablar, dialogar, reflexionar y razonar. Quizás por fin los españoles podamos decidir nuestro futuro, ya sea republicano, monárquico, federación de estados o independencias varias. Pero decidirlo tras un proceso transparente, de libertad, de igualdad, de madurez política, y no de forofismo futbolero.

Alejandro Gómez

Franky  
Sábado, 13 de Enero 2007
Artículo leído 1041 veces




Comentarios:

1.Publicado por Manuel Lissén el 13/01/2007 21:39
Alejandro, me gusta tu artículo en líneas generales, pero lamento decirte que me suena a más de lo mismo. Quiero decir, me produce una sensación de "sí, ya, bueno, ¿y qué?". Creo que un porcentaje significativo de la gente que acude a este portal pude compartir la esencia de tu aportación pero, aunque podríamos enfangarnos en un debate sobre los matices de lo que dices, me parece estéril dedicar mi escaso tiempo a eternizarme en filigranas ideológicas - cosa que me parecería una frivolidad, considerando la gravedad del asunto que planteas - y me carcome por dentro una sensación de esterilidad - que son ya muchos meses oyendo hablar de lo mismo y el olor a "refrito" me empieza a disgustar - , hasta el punto de que, a veces, me parece que mantenernos en este "tiovivo de la desilusión política" no hace sino favorecer el agravamiento de la situación.

Es decir, vale, ya sabemos que el sistema falla. ¿Alguna propuesta? Sinceramente creo que la respuesta no está en los nuevos partidos, ni aún cuando estos se hayan forjado con la conciencia de ser una fuerza de "fricción cívica" que se opone al empuje de la dinámica dominante - no dejarían de ser partidos políticos, con todo lo que conlleva -. Mi opinión no es crítica con la gente que se está sumando a estos partidos, a quienes considero valientes y coherentes, sino que, valiéndome de la metáfora que has empleado, pienso que el problema del "fútbol" no se solucionará con nuevos "clubes" jugando en primera, igual que el problema de la "tele" no se solucionará con nuevos "canales". ¿Es una utopía un estado donde no sólo participasen partidos políticos? ¿Es una utopía aislar los poderes (incluido el económico) en favor de la soberanía de los ciudadanos y la vigencia de los valores democráticos?

Un pensamiento me está incomodando al reflexionar sobre la situación política: cuando decimos que quien desconoce su historia está destinado a repetirla, estamos asumiendo que, de hecho, podemos estar viviendo un suceso repetido de nuestra historia (considerando las circunstancias educativas y culturales que dominan nuestro panorama). Alguna gente se empeña en identificar este momento con el la década de los 30 del siglo pasado (algunos, por su instinto republicanista, otros por su afán guerracivilista), pero - y valga la comparación - ¿y si, en realidad, nos encontráramos en la repetición del final de la restauración? Ya saben como acabó la restauración; lo gracioso de la dictadura de Primo es que fue consentida por una gran mayoría que se sentía asqueada de una política de caciques, inútiles y mentirosos. Aquello de la política del pucherazo ¿nos suena de algo? ¿Al final, todo nuestro afán de libertad, de volver a la legitimidad democrática que nace del pueblo soberano, va a tener que quedarse guardado en nuestro corazoncito? ¿Vamos a tener que lamentar haber abierto la boca, habermos permitido el lujo de soñar? ¿Queriendo tanto, podríamos acabar encontrándonos con algo peor? ¿Es tan extravagante que alguien poderoso pueda barruntar en su ínterin que la única forma de regenerar la política en este país sea con mano de hierro y guante de seda?

Ánimo y adelante. Seamos osados en nombre de la libertad.

Un saludo.

2.Publicado por Moles el 13/01/2007 21:42
Creo que quién escribe no vivió nunca bajo una dictadura o es uno de los beneficiarios de la dictadura del "abuelito"FFB que apenas mató a unos 100.000,obligó a emigrar a un par de millones y represalió a otros 5.
Mi abuelo de Granada decía que lo que no se puede hacer es pretender que los puercos coman margaritas,mi padre era más gráfico,"hablan de llenos" y yo te digo:
Tu comes pollo frito y eructas bovagante.

3.Publicado por Manuel Lissén el 14/01/2007 00:57
No entiendo lo que me dice; ni siquiera sé si se refiere a mí. Le ruego que me lo explique.

4.Publicado por Alehop! el 15/01/2007 15:52
Estimado Manuel,

Hay un párrafo en mi artículo que delata que no lo escribí para Votoenblanco, exactamente el sexto párrafo. Este artículo lo intenté publicar, pese a la limitación de palabras, en el foro de debate que ElMundo.es abrió con motivo del atentado de ETA el 30/12/2006. Creo que finalmente no fué publicado y el foro fué eliminado. Me causaba enorme tristeza leer pocos argumentos razonados, coincidentes o no con mi opinión, pero bien razonados y planteados. Sin embargo la mayor parte de los partícipes de la conversación actuaban de forma similar al Señor Moles, con mensajes cortos, forofistas, poco o nada razonados, y con alguna despedida relativamente insultante o descalificante para quien pudiera intervenir con argumentos contrarios.

Sin embargo muchos, mostraban su descontento con ambos partidos, y aseguraban que votarían al "menos malo" (ya fuese PSOE o PP) perpetuando el bipartidismo, fenómeno que efectivamente, y como bien explicas Manuel, corresponde a la etapa de la Restauración. Lo triste es que la mayoría de chavales de mi generación serían incapaces de explicar en que consistió aquel sistema político y por qué fracasó. Probablemente ni podrían citar a uno sólo de sus protagonistas. De tal forma que España, como bien dices, está condenada a repetir sus errores del pasado por desconocer su historia.

Sin embargo, estimado Manuel, en mi artículo propongo algo, que probablemente ya esté harto debatido en Votoenblanco, pero que considero una alternativa real y factible. Si los votantes descontentos con PSOE y PP, si los votantes en blanco, si los abstencionistas, si todos los que huímos de esta imposición bipartidista y nacionalista nos acogiésemos bajo el paraguas de Ciudadanos, daríamos tal bofetada política a PP y PSOE, que podría suponer incluso una mayoría absoluta, que obligaría a los políticos a emprender una reforma política, una reforma democrática, unos cambios que impulsarían un mayor control ciudadano. Efectivamente, y como bien indicas, seguiríamos confiando en un sistema de partidos corruptos, y estaríamos dando a los políticos la llave de la reforma. Pero por contra el pueblo habría mostrado su descontento, su capacidad de romper el sistema, su inquietud revolucionaria. Y más les valdría aprovechar esa última oportunidad pacífica, antes de soliviantar a una ciudadanía demasiado cansada para segundas oportunidades.

Lo que propongo con mi artículo, además de una exposición de las ideas que frecuentemente se comentan en Votoenblanco (matices ideológicos aparte) en un for más visitado como el que creó El mundo, era iniciar y apoyar un movimiento que creo puede ser el principio del fin de esta oligocracia dictatorial que nos gobierna.

Cuando leí Democracia Secuestrada apoyaba los planteamientos de Franky. Sin embargo, me sentía absolutamente incapaz de luchar contra el sistema. Carecía de las herramientas para ayudar en la liberación de nuestra maltratada democracia. El soplo fresco de Ciudadanos me da una esperanza, esperanza en la que creo, esperanza que merece una oportunidad, esperanza que merece el beneficio de la duda, por ser nuestra única alternativa.

Señor Moles, si con su comentario se refiere a mi artículo, le comento. No viví bajo ninguna dictadura, mi llegada a este mundo fué en 1983, prácticamente a la vez que la UCD desaparecía del Gobierno y nuestra democracia empezaba a degradarse hasta el punto totalitario en que hoy nos encontramos.

Sin embargo desconozco el motivo por el que usted cree que no nací bajo una dictadura y/o fuí beneficiado por el franquismo. Y aún menos entiendo su última expresión. Le ruego, que exponga sus razonamientos, argumentos y alternativas. Si realmente cree que vivimos en una auténtica democracia, por favor, justifíquelo con argumentos y ejemplos.

5.Publicado por Manuel Lissén el 16/01/2007 00:42
Gracias por tu respuesta, Alejandro,

Si no te importa, voy a recuperar algunas frases de la misma:
"[...]El soplo fresco de Ciudadanos me da una esperanza, esperanza en la que creo, esperanza que merece una oportunidad, esperanza que merece el beneficio de la duda[...]"

Tu esperanza es un sentimiento tan legítimo como incuestionable, pero me temo que los sentimientos no tienen consistencia en el terreno de la razón. Pero bueno, conformémonos de momento con hablar de sentimientos: entiendo que hay muchos sentimientos que pueden sumarse a tu ilusión para apoyar el proyecto de Ciudadanos y puedo sentir cierta empatía por éstos, siempre que sean positivos. En este sentido, entiendo que la mezcolanza de sentimientos que entrelazas en tu primera aportación se dirige a una conclusión final: el centro político - materializado en Ciudadanos - como lugar común de todos los que tienen ansias de renovación. Es sugerente, ya que, de hecho, contamos con el antecedente de la Transición. Se habla mucho de una "segunda transición" apelando al recuerdo mítico de la primera, a los "elevados sentimientos" que la inspiraron y la ejemplaridad de su desarrollo. Qué casualidad que seamos compañeros de quinta: yo también nací en el 83 y, de hecho, la mayoría de las cosas que he aprendido las he tenido que aprender a base de guantazos. Entiendo que lo que subyace a esta situación tan irracional en el terreno público es consecuencia de aquella mítica transición (algo no se haría tan bien como se cuenta) y creo que falta uno de los componentes indispensables para catalizar un verdadero proceso de cambio democrático: no hay "espíritu". Cuando imagino a la generación mis padres hace 30 años les imagino resueltos e ingenuos, sin embargo, ¿qué queda de esos sentimientos hoy en día? Mucho me temo que el problema es justamente ése: no sólo de sentimientos vive un pueblo; también los locos tienen sus ansias infinitas, aunque sea de cazar moscas.

Volvamos al terreno de las esperanzas. Las mías van más por el camino que marcabas cuando decías, al principio: "Un país en el que el ciudadano ha sido alejado del poder, desposeído de su soberanía, y atontado formativa e informativamente, no puede ser democrático". De acuerdo. Dos síntomas que ambos identificamos como parte la enfermedad que padece nuestra monarquía parlamentaria: incultura y oligarquía. ¿Qué te planteas con respecto a ellos? Entiendo que tu propuesta es que "el pueblo asuma su soberanía, con su consiguiente poder y responsabilidad". Hasta aquí concordamos fantásticamente. Ahora bien, siguiendo la exposición de tus pensamientos, pasas de hablar de la asunción de responsabilidad por parte de los ciudadanos a presentar - implícitamente - a Ciudadanos como el objeto hacia el que deberían orientarse las conciencias críticas con el "sistema", con esa entrada tan poética, "Ojalá el soplo de aire fresco de Ciudadanos[...]".

Es decir - y permíteme la licencia -, has trazado una trayectoria que parte de "una organización política que se fundamenta en la disciplina de partido y en la necesidad de poder" y termina en "si en vez de sumar su voto al sistema bipartidista lo hicieran a Ciudadanos, si en vez de votar en blanco votásemos a Ciudadanos[...]".

A la vista de esto, creo que respondí como interpreté correcto: me parece que "estás haciendo campaña" a favor de un partido, lo propio es que te diga que me suena a lo de siempre. ¿Qué me respondes a esto? Pareces hablar de una "premonición" o un "buen deseo": cuando dices que haces una propuesta en el artículo, vuelves a apoyar esta propuesta usando tiempos del subjuntivo, de la misma manera que en el original hablabas en condicional. Al final, reiteras tu esperanza en la regeneración democrática por la vía de los partidos políticos, otorgando tales bendiciones a la elección de Ciudadanos que, si no fuera porque ya estoy curado de estas cosas, casi diría que me habrías convencido. Pero lo siento, no comparto ese sentimiento de esperanza en este reinventado "cambio desde dentro y desde arriba". Eso sí, lo respeto por completo.

Hay un par de cosas que me gustaría preguntarte. La primera tiene que ver con esta frase: "[...]daríamos tal bofetada política a PP y PSOE [...] que obligaría a los políticos a emprender una reforma política, una reforma democrática". Bueno, muchas preguntas, ¿por qué? ¿En base a qué indicios piensas que esto es posible? Y, sobre todo, si después me das la razón en que los partidos seguirían siendo corruptos (o, cuando menos, corruptibles) y si, previamente, has afirmado que la opinión pública está irreversiblemente polarizada y mediatizada, la gran pregunta sería, ¿cómo?

La segunda tiene que ver con "[...]sin embargo, me sentía absolutamente incapaz de luchar contra el sistema. Carecía de las herramientas para ayudar en la liberación de nuestra maltratada democracia". ¿Qué significa esto? ¿Qué es luchar contra el sistema? ¿Implica - como dices en otro sitio - una actitud revolucionaria, o sólo requiere de una actitud democrática? ¿De qué herramientas estás hablando que antes no tenías y ahora sí? ¿De quién quieres liberar a "nuestra" democracia?

Huelga decir que la libertad y el pluralismo son valores de nuestra - todavía - democracia, de manera que te animo a votar libremente a quien te plazca y ojalá veas algún día colmadas las buenas esperanzas que albergas. Si Ciudadanos es un partido mejor o peor que los demás... es un debate sobre partidismo en el que no quiero entrar porque no me siento preparado, ni creo que me sirva para nada. El tiempo colocará a cada cual en su sitio y en lo que respecta a mí, mi voto seguirá siendo libre mientras mantenga la lucidez.

En lo que respecta a mi motivación para responder a este artículo, lo he hecho con la esperanza de descubrir, debajo de la crítica que planteas, algún indicio que me sirviera para madurar sobre qué actitud debo mantener como ciudadano ante la situación que se está planteando. Yo también albergo mis esperanzas, pero lo que aspiro a reunir son razones para creer en lo que se me ofrece y, de hecho, no veo más que lo contrario: las promesas, todas formuladas tal y como tú las has expuesto antes, no hacen más que buscar mi "vena sensible" para, más bien, seguir vendiendo un producto.

Para mí la cuestión es muy sencilla: o se hace algo o no se hace nada. Si se quiere hacer algo es porque se tiene al menos una sensación de alerta; ahora bien, en función de las causas de esta alerta, podríamos reaccionar en una dirección o en la contraria o, quizás, quedarnos quietos hasta comprender qué es lo que está pasando. Supongamos que nos quedamos quietos y la demora de nuestra respuesta es fatal; no se puede achacar a un simple ciudadano el destino de una nación, eso es una manipulación (forzarle a responder causándole ansiedad me parece, más bien, un afán por conducirlo); en realidad, la fatalidad de nuestros actos revertería en nosotros mismos, es decir, nuestra responsabilidad acabaría cayendo sobre nosotros. En una segunda situación, supongamos que decidimos movernos y lo hacemos en la dirección equivocada: ¿sabríamos rectificar a tiempo de nuestro error? ¿Si no pudimos valorar la situación con equidad cuando estábamos en el equilibrio, cómo vamos a hacerlo cuando hayamos echado a correr? Si entonces volviéramos y nos sorprendiera el mismo drama en el punto de partida, no sólo sentiríamos el peso de la fatalidad, también el de nuestra estupidez. Si la fatalidad nos cogiera ofuscados en la dirección contraria, puede que nuestra autocompasión nos evitara el sufrimiento de la realidad, pero nada de esto nos salvaría de la quema. Ahora imaginemos que no hay una dirección correcta, que todas las direcciones son imperfectas. ¿La solución es no moverse, es moverse...? ¿Hay que esperar que pase algo, hay que "mojarse"? Para empezar, es que ni siquiera "hay que" nada. Esto no es tan sencillo como alarmar a la gente y montar una revolución de hoy para mañana. Si de verdad estamos hablando de democracia, estamos hablando no de revolución, sino de "evolución". Lo percibo como algo mucho más sutil, por encima de todos los "hay que" del mundo.

Hay ciertos ideales a los que no quiero renunciar y que, inevitablemente, me ponen más de parte de mi honesta privacidad que de tomar campaña abierta por un partido o contra otro. Entiendo por lo mismo que la democracia necesita razones, pensamientos constructitvos y proyectos sólidos. Si sientes que Ciudadanos es la dirección correcta, adelante. Yo no lo siento así y sigo reflexionando sobre cómo hacer que el pueblo "asuma su soberanía".

Un saludo y perdón por la extensión.

6.Publicado por Alehop! el 16/01/2007 13:14
Estimado Manuel, estoy deseando volver a leer tu último comentario para responder tus preguntas lo mejor que pueda, comentar tus planteamientos, hasta encontrar juntos posibles soluciones. Sin embargo hoy estoy enfermo. Tengo una amigdalitis que me ha dejado sin ir a trabajar y que ahora no me deja pensar demasiado bien. Espero poder comentar tu comentario pronto. Por favor, pásate por este artículo de vez en cuando para ver si he podido responder y continuar este interesante debate.

7.Publicado por roberto el 18/01/2007 00:16
en este pais, todo es una mierda, el pacto a las cuatro bada, el banquero mafiosos de emilio botín,lo de malaya, y el malayo de cahves y su corte de rateros, por eso digo esto es una `puta mierda llenos de falsos e hipocritas, yo pensaba que las gentes tenía más vistas, pero lo único que hay es maricones y lesbianas en este maldito pais, son pocs los que se escapa. televisión, llena de maricones y lesbianas, las fuerzaz dell orden llenas de maricones, juesces corruptos, y yo, soy el único que me doy cuenta del asunto, vaya por Dios. ¿Y Tú mariquita, tambien gte da cuenta de como esta el pais?

8.Publicado por Anonymous el 18/01/2007 20:19
hasta ahora ha habido problemas, no entre los políticos, sino a cada español que se encuentre (sin excluir a los catalanes, a los vascos, a los castellanoleoneses...). la televisión puede llegar a ser una mierda si se eliminan, entre otros, los dibujos animados, la pornografía en horarios medionocturnos y las series (tanto americanas, como españolas mismas, etc.), y en su lugar ponen demasiada política, demasiado cotilleo, misas del tres al cuarto, falsos profetas, famosos de poca monta y corrupción y mentiras por un tubo.
así que irá siendo hora de que la mayoría de los españoles dejen la televisión basura y busquen un ocio adecuado a sus necesidades.





 Ideario

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Este blog no es una plataforma de promoción del Voto en Blanco, sino un medio de castigo al mal gobierno y a la política antidemocrática que utiliza el termino “Voto en Blanco” por lo que conlleva de protesta y castigo al poder inicuo.

El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.


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DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN

Lo que hoy llamamos "democracia" es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. "Democracia Severa, mas allá de la indignación" (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.
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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.
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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).
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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,"Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad".
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro "duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos".
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Democracia Secuestrada

La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.
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